Crónicas

Colegio Nacional de Tres Arroyos (18-08-2018)
Detalles de sus primeros años

La industria tabacalera en Tres Arroyos (11-08-2018)

Pantalla 24 (14-07-2018)
por Oscar Horacio Ferrari
Fue uno de los programas emblemáticos de LU 24 durante mucho tiempo, dedicado a todo lo que sucedía en la pantalla grande y cuya elaboración y puesta en antena estaba a cargo del docente Oscar Horacio Ferrari. Esta es una edición correspondiente al 10 de noviembre de 1975.
El Molino Mayolas (07-07-2018)
La primera industria de Tres Arroyos

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La actividad minera en Tres Arroyos (24-03-2018)
Antecedentes y conflictividad

Hablar de minería en un distrito como el de Tres Arroyos, podría considerarse una rareza. Sin embargo es una actividad que ha generado emprendimientos y en algún caso un proyecto de gran envergadura.

En la memoria colectiva ha quedado registrada la instalación de una “fábrica de hierro” en Claromecó.

Se trató de una iniciativa generada por un antiguo habitante de la localidad que producía hierro en lingotes en base a la recuperación del mineral contenido en la arena de las dunas.

Esto ocurría por las décadas del 30 y 40, y hay quienes recuerdan con cierta precisión el lugar de la instalación, en lo que hoy sería la planta urbana de la localidad.

Incluso se me comentó que hasta determinado momento se podían observar los restos de la instalación montada al efecto.

Esta misma iniciativa se replicaría décadas después, en la del 70 precisamente, aunque con una escala superior.

Es que se analizó desde las estructuras gubernamentales hacer una explotación a gran escala del mineral de hierro existente en el cordón de dunas del distrito.

El proyecto estuvo instalado efectivamente en la consideración técnica oficial pero luego se diluyó hasta quedar en el olvido.

De todas maneras la extracción de arena con destino a la industria de la construcción es una actividad de la minería básica a cielo abierto.

En el distrito se han habilitado distintas canteras. La más común y conocida se ubica en Claromecó con un acceso especial de ruta 73 a la izquierda. Su funcionamiento se concesiona.

Es precisamente este sistema de explotación privada a través del pago de un canon el que muchas veces ha generado controversias y hasta polémicas políticas.

En muchas ocasiones se han generado dudas sobre el volumen de extracciones y eventuales o supuestas evasiones.

Horas atrás se conocieron denuncias que tienen conexión y referidas a las condiciones de traslado de la arena.

Vecinos se han quejado del traslado sin cobertura y la voladura de arena en el tránsito en ruta, perjudicando a otros automovilistas.

Además se señala que en muchos casos se circula con exceso de carga, perjudicando el estado de los pavimentos y señalando la falta de control al respecto.

Pero muchas décadas atrás también inquietaba el funcionamiento de una cantera en la zona de Orense, y generaba una queja hecha pública y que fue considerada en el Concejo Deliberante de entonces por un proyecto de minuta de comunicación que presentara el Movimiento Vecinal. Se lo hacía de la siguiente manera:

El descubrimiento de un generoso yacimiento de yeso en el río Quequén Salado también despertó interés y de la misma manera se produjeron distintas opiniones y suspicacias sobre la forma en que la Municipalidad podía obtener un beneficio al respecto.

Lo cierto es que también se produjo una actividad extractiva sobre todo por la demanda de las empresas cementeras.

Las dudas, casi siempre, se producen sobre los mecanismos de control y los resultados recaudatorios.

El yeso, en este caso se utiliza para incorporarlo en las proporciones adecuadas al propio cemento como factor acelerante de los procesos de fraguado.

Como se ve, la minería aunque en escala menor también está presente en un distrito que pareciera no tener recursos de ese tipo

Un polémico edificio histórico (10-03-2018)

Ubicado en pleno centro de la ciudad, el edificio de la esquina de Alsina y Pringles espera un destino más honorable o su eventual y trágico reemplazo como contribución a la modernidad.

Durante mucho tiempo fue en la práctica la Terminal de ómnibus de Tres Arroyos, aunque en realidad era el centro de operaciones de la compañía El Cóndor mientras que otras empresas lo hacían en distintos lugares. Por ejemplo el Río Paraná operaba en el también histórico Hotel París, hoy un emblema del abandono.

En tal sentido, ese edificio fue centro de historias diversas, buenas y malas y escenario de muchos episodios familiares vinculados con viajes.

En el anecdotario está el relato del popular Dacova que, transitando por la vereda de Alsina con un amigo, le dijo: “yo doblo acá”, confundiendo la esquina próxima con la entrada a esa Terminal. No se sabe si es cierto, pero es uno de los tantos cuentos que vinculan a aquel vecino, caracterizado por su escasa visión.

Además de las oficinas y depósitos de El Cóndor, allí, sobre la esquina, funcionó un local gastronómico que, además de ser abierto a todo público, atendía muchos de los requerimientos de los choferes de la empresa.

Fue en ese ámbito que se trazó la estrategia para el secuestro del empresario Luis Vizzolini, concretado y luego descubierto, tal como lo hemos relatado y está contado en la página de “esto es Historia”.

Lo cierto es que durante muchos años se realizaron gestiones para lograr un destino concreto al edificio con dificultosos avances pues su dominio pasó de una a otra empresa o dependencia oficial.

En los últimos tiempos fue utilizado por el Centro de Formación Profesional para el desarrollo de distintas actividades vinculadas con el dictado de especialidades diversas.

Pero sin dudas su ubicación estratégica permite suponer que el lugar merece un destino más ambicioso desde lo estrictamente inmobiliario.

La situación dominial del predio fue uno de los temas que ocupó la atención del ingeniero Carlos Aprile, primero cuando fue concejal y luego cuando fue titular del Departamento Ejecutivo municipal.

Recordemos lo que decía, siendo edil, sobre las gestiones que se hacían por entonces.

 

Gloria y ocaso de la industria tresarroyense (24-02-2018)
Década de 1970

Durante décadas, Tres Arroyos fue tomado como ejemplo del desarrollo en general y de su industria en particular. Lamentablemente ese proceso tuvo caídas pronunciadas y sucesivas en determinados momentos de la historia lugareña.

Ya hemos informado sobre lo que ocurrió hacia fines de los 60 y principios de los 70 y los reclamos que se hicieran a la gestión del gobierno de facto de Oriente Calabrese.

Esos reclamos desembocaron en gestiones diversas, incluyendo una reunión de dos horas con el entonces ministro de Economía de la provincia, Ricardo Lumi. Además de funcionarios municipales participaron representantes de la Liga del Comercio e Industria.

Al comentar dicha prolongada reunión, el entonces Secretario de Gobierno y Hacienda, Angel Romeo Petrazzini hacía referencia a la gesta de los pioneros y una falta de compromiso de las nuevas generaciones.

Hablaba de los problemas presupuestarios en función de un proceso inflacionario creciente y de un estado de tristeza que había ganado en los espíritus de los tresarroyenses.

Escuchemos lo que decía el señor Angel Petrazzini:

En 1973 se recuperaba el estado democrático y el peronismo volvía al poder.

Fue una década de fuertes convulsiones políticas y creciente violencia que desembocaría en la llegada, nuevamente, de una dictadura militar en 1976.

La economía, en ese breve período, fue una debacle. En 1975 se producía el denominado “Rodrigazo”, un giro impactante aplicado de la mano del entonces ministro de Economía.

Entre fines de 1975 y principios de 1976 la industria local, especialmente la metalúrgica, se hallaba en una profunda depresión.

Fue así que la poderosa Unión Obrera Metalúrgica organizó una marcha y reclamo de compromiso hacia el gobierno municipal, por entonces a cargo de Francisco Couso.

La multitudinaria manifestación contó con la adhesión o simpatía de la población y concluyó con una reunión celebrada en el despacho del Intendente.

Escuchamos detalles de esta parte de la historia:

A pesar de todo lo señalado y gestionado, el proceso de deterioro no se detendría. No solo desaparecerían establecimientos emblemáticos como EIMA y Acería del Sur, además de otros y el declive de muchos más, incluyendo a Istilart.

También el mismo gremio metalúrgico sufriría un sustancial impacto al disminuir sustancialmente la cantidad de afiliados, incluso llevando a una reducción de su propia categoría.

Un golpe sustancial a la historia industrial de Tres Arroyos fue el desmantelamiento de las escuelas técnicas ocurrido sobre todo en la década del 90.

La generación de profesionales altamente capacitados que luego se desarrollaban en las empresas locales, se vio herida de muerte.

Afortunadamente se dispuso una recuperación progresiva que se viene produciendo desde hace algún tiempo y cuyos resultados seguramente se irán viendo cada vez de manera más evidente de la mano de personal altamente calificado.

Yacimiento Arqueológico Tiro Federal (20-01-2018)
Primera parte

Reverendo Victoriano Fuhr y los medios de comunicación (07-10-2017)
Grabación de 1975 con motivo del sexto aniversario de LU 24

El plan regulador: su aplicación y excepciones (16-09-2017)
Texto y relato Omar Alonso

Curanderos y sanadores (12-08-2017)
Ignacio Raninqueo

“La fe mueve montañas” y “hay que creer o reventar”.

Son dos dichos populares utilizados con cierta frecuencia y que son apropiados para desarrollar el tema que hoy nos ocupa: curanderos, sanadores o manosantas.

Y como siempre lo hacemos, fundamentalmente apuntamos a registrar estas cuestiones vinculadas con Tres Arroyos.

Y es apropiada una anécdota familiar para ubicarnos: una familiar muy directa y, además, prestigiosa médica siquiatra llamaba desde muy lejos a mi madre para que le curara el “mal de ojo”.

Un poco más lejos en el tiempo, un pediatra que hizo historia, el doctor García Oste me atendió cuando era pequeño. En varias ocasiones le decía a mis  padres: “buscà una viejita que le tire el cuero”.

Mi padre era un fuerte creyente en las personas sanadoras y ya con un proceso irreversible fue a verlo a Jaime Pres, en la provincia de Córdoba.

Mi abuela paterna se atendió en alguna ocasión con alguien que marcó una época y quien ocupará el relato central de esta crónica:  Ignacio Raninqueo.

Pero antes de llegar a ese tramo de la historia, es bueno quitar del medio el tratamiento despectivo de lo que habitualmente se califica de curanderos.

Aún hoy son muy requeridos los servicios de personas que curan el empacho, sea con cinta o centímetro o bien tirando el cuero.

Se requiere una fuerte dosis de fe del paciente para que esos tratamientos sean efectivos.

También quienes aprenden en Navidad a curar el mal de ojo. Mi madre lo hacía con agua, gotitas de aceite que formaban ojillos si había afectación. Todo ello acompañado por oraciones.

Quiere decir que todas estas cuestiones tienen una base o un trasfondo religioso. Nada distinto a la práctica tan de moda como el Reiki u otras prácticas que requieren fundamentalmente de la fe que lleve a la curación.

Pero más allá de lo que podríamos llamar los simples curanderos, están los sanadores o manosantas. Entre ellos curas y pastores, sin excluir a inescrupulosos que solamente buscan réditos económicos.

No en vano tuvo tanto éxito Alberto Olmedo con su “manochanta”, todavía muy recordado.

Milagros sujetos a estudio y verificación han llevado a la canonización de religiosos como el cura Brochero, por ejemplo, aunque no fue el único.

Creencias populares como la Difunta Correa, el Gauchito Gil y hasta la bailantera Gilda, han hecho un culto en grupos importantes de personas que creen en sus milagros.  Es una cuestión de fe.

Pero también hay que creer o reventar respecto a situaciones que muchas veces no encuentran una explicación racional.

Raninqueo

 

Pero el caso más notorio y trascendente en Tres Arroyos fue el de  Ignacio Raninqueo.

Era descendiente de un cacique, Andrés Raninqueo que tuviera actuación en la zona entre Azul y Bolívar y colaborador de la guardia nacional, lo que le significó que fuera premiado con la asignación de tierras y la graduación militar.

Vivió entre 1816 y 1884. En 1869 la provincia de Buenos Aires donó a toda la familia 16.000 hectáreas, fraccionadas. Esas tierras les fueron sustraídas iniciándose un proceso legal que se resolvió favorable al cacique cuando este ya había muerto.

En esa área se fundó el pueblo La Verde.

Durante ese tiempo, Raninqueo tuvo contactos con Teófilo Gomila, quien tuvo actuación en esa zona.

En 1872 se produjo un ataque de Juan Calfucurá que lo tomó prisionero y lo llevó a las Salinas Grandes.

En una nota firmada por Calfucurá y fechada en La Verde, afirma que Raninqueo es amigo y se lo cuidará. Años después Andrés viviría en Neuquén y el sur de la Provincia de Buenos Aires, incluyendo a Bahía Blanca.

Andrés Raninqueo era un cacique pampa al que también llamaban Segundo Raninqueo. Fue lugarteniente de Catriel y estuvo al servicio de las fuerzas nacionales como auxiliar de frontera.

El 5 de marzo de 1872 Calfucurá invadió los distritos de Alvear, 9 de julio y 25 de mayo. Si bien al principio se creyó que Raninqueo sabía al respecto, luego se supo que fue traicionado por su lugarteniente.

En 1875, Andrés Raninqueo vivía al sur del Río Neuquén e integraba una pequeña confederación con otros caciques, aportando al grupo unos 30 guerreros.

No he podido establecer los motivos y las circunstancias por las cuales la familia Raninqueo se radicó en nuestra ciudad. Más precisamente su vivienda se ubicaba en la cuadra del 500 de la calle Maipú, enfrente de lo que fue la Panadería Maipú.

Actualmente hay descendientes en Bolívar, incluyendo una tataranieta.

Lo cierto que allí funcionó un templo donde se hacían curaciones basadas en lo espiritual y bajo los lineamientos religiosos de la Madre María.

Esta estuvo allí en numerosas ocasiones y el culto prosiguió tras la muerte de Ignacio Raninqueo a través de su esposa hasta que la actividad fue puesta bajo la mira de las autoridades que iniciaron un proceso por ejercicio ilegal de la medicina, hasta que desapareció.

La Madre Marìa en sus varias visitas a Tres Arroyos, se hospedaba en la vivienda de la familia Muñiz, aproximadamente al 300 de la calle Sebastiàn Costa.

En el cementerio local existe una importante aunque deteriorada tumba que guarda los restos de varios integrantes de la familia Raninqueo.

Incluye a Ignacio, jefe de familia, que falleciò el 6 de setiembre de 1934; a Andrès, que falleciera el 5 de julio de 1942; a la señora Marìa Calderòn de Raninqueo, que muriò en 1969 y a Ignacio hijo, que muriò en 1972.

Este ùltimo estudiò en Buenos Aires y fue un reconocido podòlogo con consultorio en Betolaza 279. Se casò con la obstetra Elsa Falagan  y tuvieron un hijo, tambièn llamado Ignacio que cursò estudios de medicina y muriò en un tràgico accidente del colectivo en que viajaba hacia La Plata. (foto de la familia)

Antiguas vecinas de la calle Maipú recordaron aspectos de esta práctica, como la señora Irma de Abajo y fundamentalmente la señora Lidia Carrín de D’Annunzio quien nos hizo un relato al respecto. (ver entrevista del 12 de agosto 2017)


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Aranceles y genéricos en la salud pública (10-06-2017)
Testimonios de época

El sostenimiento de la salud pública a través de la historia, ha sido uno de los temas que frecuentemente motivó enfrentamientos de diversa naturaleza, muchas veces con fuerte incidencia política.

El Hospital Pirovano, de carácter municipal, pero también las viejas estructuras que antes dependían de la provincia, afrontaron en no pocas ocasiones, situaciones de grandes carencias económicas y financieras. En este último rubro se ubicaban el Centro Materno Infantil y el Centro Preventivo Gregorio Araoz Alfaro, ambos luego municipalizados.

Con el crecimiento de la población la demanda de atención también creció y con ello el aumento de los costos de funcionamiento.

En algún momento las sucesivas crisis determinaron que se recurriera a los aportes voluntarios de la población, generalmente con resultados superadores.

También se discutió si el hospital público sólo debía atender a la población careciente de otras coberturas o si debería hacerlo a cualquier persona, independientemente de su situación.

En ese marco también se discutió largamente sobre los eventuales mecanismos de arancelamiento a quienes mostraran capacidad económica o bien la facturación a las distintas obras sociales y prepagas que cubren a buena parte de la población.

De igual manera se puso sobre la mesa de discusión una cuestión que excedía estrictamente lo local para insertarse en cuestiones de política sanitaria nacional: la utilización de drogas genéricas.

En el fondo de todos estos temas se ubica el volumen de dinero que se necesita para financiar el servicio. Por ello, no hace tanto tiempo, se implementó una tasa de salud que la población debe pagar, más allá de otros mecanismos existentes.

La salud pública es un rubro muy sensible, de modo que todas las decisiones políticas adoptadas al respecto siempre fueron motivo de discusiones y enfrentamientos generalmente con desarrollos prolongados.

Podríamos referir a las pujas políticas de radicales y conservadores en la década del 30 con epicentro en el Hospital Pirovano y a la formación de una comisión investigadora en la década del 90 que abordó presuntas irregularidades en la compra de medicamentos y el funcionamiento de la farmacia hospitalaria. Pero son sólo dos casos de los tantos producidos a lo largo de la historia.

Lo cierto es que en 1972, todavía con un gobierno de facto, se comenzaban a discutir los eventuales mecanismos de aplicación de aranceles y la facturación a las obras sociales.

El gabinete provincial de entonces hacía una visita a la región y el ministro de Bienestar Social bonaerense, doctor Juan Aguirre era consultado sobre el particular:

 

Durante la gestión vecinalista de Carlos Aprile, asumido intendente en 1995 se implementaría el seguro municipal de salud con lo cual se resolvía la situación de amplios sectores de la población que carecían de otra cobertura privada.

También comenzaba a facturarse a las obras sociales aunque se marcaban dificultades por una diferenciación que realizaba el PAMI.

En 1998 el entonces secretario de Acción Social, Francisco Aramberri se refería al tema.

Una cuestión que se procuraba implementar era la utilización de medicamentos genéricos por sobre las marcas comerciales vigentes.

En realidad esta cuestión fue organizada con normativas específicas de orden nacional, pero su instrumentación fue inicialmente dificultosa por resistencia de los profesionales médicos y luego la cuestión se fue diluyendo hasta casi desaparecer.

De todas maneras, últimamente se ha re actualizado el tema poniéndose en evidencia el incumplimiento de la ley vigente al respecto.

Ante fuertes embates políticos, en 1998 el doctor Eduardo Sage había dejado la dirección del Hospital Pirovano, no obstante lo cual participó de una audiencia pública en cuyo transcurso se abordaron temas diversos.

Entre esos temas hubo una explicación que Sage hizo sobre la aplicación de genéricos en el Hospital Pirovano:    

El Club de Ciencias (03-06-2017)
Una experiencia sobresaliente en la década de los 70

En la década del 70 se produjo una de aquellas experiencias que pueden calificarse de irrepetibles, fundamentalmente por los resultados y la fuerte participación de jóvenes estudiantes secundarios de los distintos establecimientos locales.

El Club de Ciencias no se correspondía con ninguno de los citados establecimientos, sean oficiales o privados, pero se abrió a la intervención de profesores y alumnos.

Entre los primeros se puede mencionar la participación sustancial de Graciela Callegari y Hugo Rodríguez, entre otros, mientras que entre los segundos la lista podría ser extensa y corre el riesgo de omitir algún nombre.

El Club tuvo su espacio radial donde se exponían diversos trabajos y estudios que los jóvenes realizaban en distintas áreas de la ciencia.

Su penetración fue admirable dentro de la comunidad educativa y estudiosa.

Se potenciaba la participación en las ferias de ciencias y en aquellos primeros tramos puede recordarse un trabajo de investigación realizado por Eduardo Ballone, quien luego tendría un futuro brillante en su materia específica.

Obviamente ese trabajo mereció un premio especial y fue la plataforma de lanzamiento del joven estudiante de entonces.

Hemos rescatado un fragmento de una de las audiciones radiales del Club de Ciencias, en esta ocasión con la voz de Carlos Deramo:

"La aceitera" (01-04-2017)
Lo que ocurría a principios de los 70

Con ese nombre se conoció popularmente a la Fábrica de Aceites Vegetales de la Asociación de Cooperativas Argentinas y que se constituyera en avanzada industrial generando numerosos puestos de trabajo y un movimiento importante para Tres Arroyos.

Hace ya tiempo que el establecimiento dejó de funcionar, que sus instalaciones permanecieron inactivas y que se ha dispuesto que el predio sea comercializado para un emprendimiento inmobiliario.

Pero “La aceitera” continuará siendo recordada y hasta ha determinado que al barrio aledaño se lo reconozca con ese nombre.

Su desaparición es una más de las varias que ha sufrido Tres Arroyos de instituciones de gran envergadura, pero otrora fue motivo de orgullo de inversiones importantes para avanzar en la producción de aceites.

Ello queda de manifiesto cuando, en la década del 70 el entonces director de zona de la Asociación de Cooperativas y quien luego sería titular de esa organización, Víctor Hugo Santirso mencionaba los planes que las cooperativas tenían para la fábrica:

TEMAS Y VOCES (04-02-2017)
El basural-Francisco Aramberri (1991)

Los avances producidos en los últimos años en el manejo de los residuos domiciliarios han sido considerables, aunque aún falta un largo trayecto a recorrer para alcanzar estándares de países más avanzados en la materia.

Parece, sin embargo, que la existencia de un basural municipal a cielo abierto ha quedado atrás tras discusiones históricas sobre esa cuestión,  que incluía aspectos sociales vinculados con muchas personas que hallaban allí su sustento en condiciones deplorables, incluyendo menores.

El manejo de la basura tiene dimensiones que exceden a Tres Arroyos y se recuerda, por ejemplo un proyecto que pretendía trasladar todos los residuos de la capital y conurbano a los sectores bajos del centro de la Provincia de Buenos Aires.

En nuestro distrito el primer atisbo serio de comenzar a resolver al menos parte de la cuestión, se concretó en la localidad de San Francisco de Bellocq. Su delegado Gerardo Chedrese impulsó y puso a funcionar una planta de reciclado que tuvo un éxito insospechado.

Ahora Tres Arroyos tiene su propia planta de reciclado a la que se llegó luego de muchos años y tras transitar etapas intermedias, como el relleno sanitario, por ejemplo.

Pero ciertamente este fue un tema de discusiones públicas muy fuertes. Podemos recordar un planteo que realizaba en junio de 1991 el concejal vecinalista Francisco Aramberri en una sesión del Concejo Deliberante.

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La decadencia industrial de Tres Arroyos en 1970 (22-10-2016)
Esfuerzos para revertirla-Angel Petrazzini y Francisco Escudero

La Caja de Crédito de Tres Arroyos (17-09-2016)
En la década de 1960 comenzaba a hacerse realidad la formación de entidades destinadas a reemplazar de alguna manera a las entidades bancarias, sobre todo para el financiamiento sencillo de las necesidades de personas e instituciones.
Surgían así las cajas de crédito, organizaciones basadas en los principios cooperativos y que proliferaron de manera rápida.
No fueron pocos los caracterizados vecinos que se impusieron la meta de contar con este tipo de alternativas y personas como Carlos Parravicini y Carmelo Castioni, por ejemplo, fueron impulsores decididos.
Hacia 1965 ya funcionaba la Caja de Crédito Tres Arroyos en un viejo local ubicado en Chacabuco y Betolaza, que otrora ocupara una conocida tienda de las décadas del 40 y del 50.
La iniciativa contó con el decidido apoyo de trabajadores de distintos rubros y pequeñas y medianas empresas, que tenían en común las dificultades naturales para llenar los requisitos mínimos exigidos por los bancos para el acceso al crédito para pequeños emprendimientos.
Durante varios años estas instituciones cumplieron un rol sustancial en las distintas comunidades pero con el transcurrir del tiempo las exigencias legales para su funcionamiento fueron aumentando al punto de que progresivamente se fueron extinguiendo.
Hacia 1971 ya se observaban problemas para la inscripción de la Caja de Crédito de Tres Arroyos en los registros del Banco Central.
En principio no se pensó que los problemas se irían profundizando, pero así fue.
De todas maneras, al menos en Tres Arroyos y la zona, estas instituciones fueron la base para el surgimiento y fortalecimiento de la banca cooperativa.
Aquí le sucederían el Banco Coopesur y ahora el Banco Credicoop que deben reconocer sus orígenes en las cajas de crédito.
Las transformaciones de las décadas siguientes hicieron que las mismas desaparecieran irremediablemente dando lugar a la aparición de distintas financieras y la proliferación de bancos de distintos orígenes.
Sugestivamente, desde no hace mucho tiempo, se han multiplicado iniciativas diversas para la reaparición de las cajas de crédito con las mismas argumentaciones que se produjeran hacia la década de 1960.
En el 2014 hubo presentaciones formales ante el Banco Central para habilitar este tipo de instituciones. La idea fue bien recibida por las autoridades de entonces, pero luego sobrevendría el cambio de la orientación política y hoy no está muy claro si existe algún tipo de posibilidad de recuperar aquellas estructuras.

Parque Industrial
Los inicios
Parece lejana la fecha en que comenzaba a tratarse con fuerza la posibilidad de que Tres Arroyos tuviera un parque industrial. Mucho más si se tiene en cuenta la realidad actual con un emplazamiento que ha sido señalado como ejemplo de desarrollo y en crecimiento constante.
Era el año 1971, durante la gobernación de facto del militar Horacio Rivara cuando desde Tres Arroyos se potenciaba la idea y se trabajaba con una perspectiva de adosarse al proyecto del polo petroquímico de Bahía Blanca cuyo emplazamiento comenzaba lentamente a concretarse. (véase la crónica “Frustración: la instalación de una planta de fertilizantes”,  en esta misma sección)
Desde el gobierno bonaerense se proponía la conformación de Juntas de Desarrollo Regional, y desde la entonces Liga del Comercio e Industria que presidía Manuel López Barbeito se convocaba a la conformación de una Junta de Promoción Industrial.
Desde diversos sectores representativos de la comunidad se constituyó un organismo de esa naturaleza que presidió el señor Francisco Escudero.
Se gestionaron y lograron entrevistas con el entonces ministro de Economía, Ricardo Lumi ante quien se plantearon inquietudes como la del parque industrial.
Durante una visita del Gobernador y sus ministros a Sierra de la Ventana, en junio de 1971, Lumi era consultado sobre el apoyo provincial a este tipo de iniciativa y decía:


El ministro hacía referencia a la acción de un especialista de la Dirección de Industrias en el análisis de estas cuestiones, no solamente para Tres Arroyos sino también para Bahía Blanca.
Se trataba del arquitecto Reggiani quien al visitar nuestra ciudad evaluaba la posibilidad y hacía algunas precisiones sobre el hasta entonces hipotético parque industrial

El 31 de mayo, la recientemente constituida Junta de Promoción Industrial, compuesta por 13 personas, se presentaba ante las autoridades municipales.
Allí se trazaban algunos aspectos de la futura acción, contando con la anuencia y apoyo del ejecutivo comunal.
En el acto hablaron sucesivamente el presidente de la Junta, Francisco Escudero, luego el Intendente Oriente Calabrese, el presidente del Banco Comercial José Carrera, Alberto Porzio, el ex Intendente Pedro Félix Larsen y el Secretario de Gobierno municipal Angel Romeo Petrazzini. Podemos escuchar los términos en que se hizo la mencionada presentación:

El trabajo fue intenso y se profundizó con el retorno de la democracia en 1973 y el funcionamiento institucional. El dirigente peronista Alberto Porzio sería un impulsor fundamental aunque no el único,  de los instrumentos que servirían de base a todo el proceso posterior sobre todo a través del tratamiento en el Concejo Deliberante. (véase la entrevista al citado Porzio realizada el 2/8/2014 y a Manuel López Barbeito realizada el 15/6/2013)
El palacio San Martín (20-08-2016)
Escribe: Angel Jorge Bernasconi
En la actualidad, quizás no exista ningún vecino que recuerde que en Tres Arroyos existió, tiempo atrás, un edificio que fue conocido popularmente como “Palacio San Martín”. Solamente conocerían el hecho algunas personas de muchos años o posiblemente a través del recuerdo de algún abuelo.
Lo cierto es que tal “Palacio San Martín” fue una realidad, aunque nada tiene que ver ese nombre con el edificio que en la Capital Federal sirve de sede al Ministerio de Relaciones Exteriores y tampoco con el Padre de la Patria.
Su designación popular obedece al hecho de que la referida construcción fue hecha levantar por un hacendado de nuestra zona, justamente de apellido San Martín.
Su ubicación estaba en la cuadra del 300 de la calle 9 de Julio y hoy forma parte de las amplias estructuras edilicias de la Sociedad Española y su Clínica Hispano Argentina.
La ciudad contaba entonces pocos años de existencia, ya que como es sabido su fundación data de 1884, aunque desde algunos años antes existían poblaciones aisladas e incluso algún comercio.
La construcción del edificio que mencionamos, en esas  primitivas etapas del poblado, no dejó de llamar la atención del vecindario. Ver levantarse una construcción de dos pisos y de considerables dimensiones era para la gente un motivo de asombro y además de satisfacción.
Por esa época, los primeros años del siglo 20, empezaban a erigirse edificios que constituyen hoy  parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Tal es el caso del monumental edificio de la Sociedad Italiana, cuya inauguración dio lugar a entusiastas celebraciones. Era comienzo de la irrupción del pequeño poblado a la no tan lejana categoría de ciudad merced a la labor y el esfuerzo de nacionales e inmigrantes.
A ese edificio de imponentes características lo siguieron el Banco Comercial de Tres Arroyos, finalizado en el primer trimestre de 1911. Luego sería otra imponente edificación, la que albergó durante muchos años a la Cooperativa La Previsión, y la Iglesia Nuestra Señora del Carmen.
En cuanto al palacio municipal fue comenzado en el año 1906 y se tenía la intención de proceder a su inauguración el 25 de mayo de 1910 con motivo de la celebración del centenario  de la Revolución de Mayo. Circunstancias económicas y políticas fueron demorando los trabajos  de tal manera que recién en 1924 quedó concluido el edificio, lo que constituyó todo un récord de lentitud.
Durante muchos años prácticamente no se erigieron locales de más de dos plantas, hasta aproximadamente los años 60 en que paulatinamente se fueron levantando edificaciones más elevadas, las que abundan ahora en toda la ciudad. Por supuesto que en años anteriores no podía pensarse en edificios altos al no contarse con servicios básicos como agua corriente y cloacas.
Volviendo al “Palacio San Martín”, digamos que en los primeros tiempos se utilizó como residencia familiar. Posteriormente la propiedad cambió de dueños y en la década de los años 20 funcionó en el lugar un establecimiento privado de enseñanza. Unos 10 años más adelante, es decir hacia 1930, se instaló allí el comité local de la Unión Cívica Radical.
Es sabido que por esa época la agitación política en el país era evidente. El gobierno constitucional presidido por el radical Hipólito Yrigoyen había sido derrocado por un golpe militar en 1930 y desde entonces predominaban las peores manifestaciones de lo que llegó a llamarse la “década infame”. Estuvo caracterizada por el desconocimiento de la voluntad popular, puesto de manifiesto en forma especial al impedirse el libre ejercicio del sufragio, apelándose a un descarado y visible fraude.
En tales circunstancias, bien avanzada la década de los años 30, Tres Arroyos fue el escenario de un episodio que se pudo considerar el más trágico de la historia política local.
Precisamente el edificio al que nos estamos refiriendo y que como dijimos era la sede del radicalismo, fue el escenario del dramático suceso. El hecho es que el día domingo 5 de setiembre de 1937 era el fijado para la celebración de las elecciones generales de las cuales surgiría, además de otros funcionarios, el nuevo presidente de la República, en reemplazo del general Agustín P. Justo.
El oficialismo imperante conocía la realidad que se palpaba en el sentido de que la oposición, o sea el radicalismo, tendría una considerable mayoría en las urnas, de modo que la práctica del fraude sería aplicada impunemente una vez más.
En ese marco, inesperadamente, en la mañana de dicha jornada electoral, la población se vio sorprendida por una serie de disparos de armas de fuego.
Alrededor de las 10, en el Palacio San Martín se había congregado alrededor de dos centenares de afiliados y simpatizantes de la UCR con el propósito de seguir las alternativas del acto comicial.
En esos momentos un piquete policial intentó asaltar el comité. Muchos de quienes se encontraban en el interior del local se hallaban armados, de modo que repelieron la acción policial. El intercambio de disparos se prolongó varias horas produciéndose varios muertos y heridos, entre ellos varios de los uniformados. Fue en consecuencia, una dramática jornada.
Cabe destacar que en una de las paredes del edificio—el lado derecho—quedaron durante muchos años y hasta la reforma del local, las huellas de varios impactos de bala.
El radicalismo dejó posteriormente esa sede, la que fue adquirida por el Club Boca Juniors. Esta entidad desarrolló allí muchas de sus actividades sociales, incluyendo el alquiler de sus amplias instalaciones para fiestas familiares y otros eventos.
En años más recientes, la propiedad fue adquirida por la Sociedad Española para ampliar las instalaciones de la Clínica Hispano Argentina. Se reformó totalmente el edificio, se edificaron otras plantas y se modernizó y amplió toda la estructura que hoy luce como un lugar privilegiado en un sector céntrico de Tres Arroyos. 
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Nota de la redacción: El edificio del Club Boca Juniors fue adquirido por el Sindicato Empleados de Comercio en 1994 con el objeto de construir, tal como ocurrió, un lugar para la  atención primaria de la salud, es decir un área de consultorios para la atención ambulatorio de la salud. (foto). En el año 2014 fue vendido el edificio a la Clínica Hispano Argentina.

Frustraciones: (06-08-2016)
La instalación de una planta productora de fertilizantes
No hace mucho tiempo, en este mismo año 2016, la familia del ex intendente Jorge Roberto Foulkes decidió ceder el archivo disponible vinculado con aquella iniciativa frustrada de instalar una planta productora de fertilizantes químicos en Tres Arroyos. El material fue entregado al CRESTA donde seguramente podrá ser consultado por quienes tengan interés en la cuestión.
La historia indica que hacia comienzos de la década del 70 se lanzaba con potencia el proyecto de instalación de un polo petroquímico en Bahía Blanca, cuestión que se concretaría años después.
La gran inquietud por entonces era conocer si ese polo de desarrollo derramaría actividad satélite en toda la zona, potenciando un desarrollo regional.
En Tres Arroyos se constituyó una Junta Promotora que participó en varias reuniones de nivel importante para plantear esas inquietudes. Una cuestión que no prosperaría.
Representó a esa Junta el señor Jorge Foulkes, quien por entonces seguramente no soñaría en ser Intendente Municipal, tal como ocurrió en 1983 con la recuperación de la democracia nacional.
Uno puede suponer que el fracaso por lograr una proyección regional del polo petroquímico bahiense, engendró con fuerza la idea de una iniciativa exclusivamente tresarroyense.
Abiertas las puertas a la gestión política, “Cocorolo” lanzó el proyecto de instalación de una planta productora de agroquímicos en nuestra ciudad.
En 1984 Tres Arroyos celebraba su centenario con la presencia del presidente Alfonsín quien expresaba su apoyo al proyecto del Intendente, precisamente su primo.
Al parecer la iniciativa tuvo fuertes objeciones especialmente desde dentro mismo del radicalismo instalado en la gestión municipal. Propio de un hombre de carácter fuerte, Foulkes no cejó en avanzar y hasta se concretó una licitación de carácter internacional con la participación de numerosas empresas privadas y estatales de distintos lugares.
Sería una frustración más. De las tantas que ha tenido Tres Arroyos. El ambicioso proyecto nunca pudo concretarse y sólo quedaron los archivos, ahora en poder de CRESTA.
Pero lo interesante es saber que la idea del entonces Intendente se gestó mucho antes, como quiero dejar plasmado en este espacio.
En junio de 1971 el gobernador de facto Horacio Rivara visitaba Tandil y allí era consultado por el periodismo local sobre el eventual impacto regional del proyecto del polo petroquímico de Bahía Blanca, lo mismo que el ministro de Economía de la provincia, Ricardo Lumi, quienes no producían definiciones concretas y dejaban librada la cuestión a la iniciativa de las distintas comunidades.
Poco tiempo después se concretaba en la Corporación del Comercio  y  la Industria de Bahía Blanca, una reunión de la que participaban entre otros representantes de Fabricaciones Militares, de la empresa Dow Chemical y de la Junta de Promoción industrial de Tres Arroyos.
El general Juan Carlos Uriburu, de Fabricaciones Militares decía que el impacto regional debía ser producto del interés de las comunidades que rodean a Bahía Blanca, reiterando el concepto precedente.
El ingeniero Fernando Zorrilla, de la empres Dow Chemical  señalaba que la regionalización era un objetivo pero que era una cuestión de análisis más amplio.
Por su parte Jorge Foulkes, de la Junta de Promoción Industrial de Tres Arroyos hablaba del planteo de Tres Arroyos y la importancia de la cuestión, pudiéndose detectar en sus palabras que ya germinaba lo que luego impulsaría, aunque infructuosamente, siendo Intendente en la década del 80. Y esto decía:


Villa Rodríguez (25-06-2016)
(o estación Barrow)
El 24 de abril de 1907 se producía la inauguración de la Estación Barrow del Ferrocarril del Sud. Por entonces el lugar se llamaba Empalme, pues allí se generaba un nudo ferroviario con vías hacia el norte-sur y hacia el este, más precisamente hacia la zona portuaria.
El nombre le fue puesto en memoria de un señor inglés, M. W. Barrow, quien fue gerente del Ferrocarril Sud entre 1890 y 1892 y que ejecutó una importante obra de crecimiento de la estructura, especialmente conformando distintos talleres de mantenimiento y reparación en toda la región.
La estación generó un pueblo que supo gozar de cierta prosperidad pero que luego fue decayendo progresivamente.
En 1931 era jefe de la estación el señor Roberto Silvestri. Había un destacamento policial y la escuela 19 tenía 45 alumnos y desarrollaba tres grados.
Tenía dos hoteles. Uno de Carlos Minieri, con una capacidad de 10 camas y otro de Lorenzo Madera, con una capacidad de 6 camas.
Había una entidad deportiva, había dos almacenes de campaña de Francisco Minieri y Santiago Gutiérrez y dos herrerías.
Tenía por entonces, 300 habitantes. En el 2001 sólo se contabilizaron 38 habitantes.
No hay muchos datos, sin embargo, sobre la historia según la cual a la Estación Barrow también se la denomina Villa Rodríguez.
Por lo que se sabe, se recuerda así a un establecimiento de campo perteneciente a ese señor Anselmo Rodríguez, que oportunamente se loteara para la formación del pueblo. Pero no parece haber mucho más respecto a aquel hombre, su historia y su familia. En todas las referencias vinculadas a la estación se menciona entre paréntesis la denominación de Villa Rodríguez y así lo consignan los carteles viales indicadores.

Casa Arbasetti: Claromecó (21-05-2016)
Su cierre tras 37 años de actividad
En 1973 se anunciaba el cierre de uno de los establecimientos históricos de Claromecó: Casa Arbasetti.
En su histórico espacio radial “Paleta de Colores”, Esteban Ernesto Marranghello hacía los siguientes comentarios:

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"Picho" Brajovich (21-05-2016)
Guardavida
De la misma manera que en este mismo espacio hicimos referencia a Cecilio Rondanina como un representante de aquellos viejos bañeros de nuestras playas, hablar de Américo Blas Brajovich tiene la misma implicancia.
De físico privilegiado, además de guardavidas tuvo períodos en que fue contratado como custodio de algún político de turno.
Pero sin dudas su trayectoria pública más notoria estuvo siempre vinculada con la actividad de custodio de las playas del distrito, ocupando durante varios años el cargo de coordinador de los cuerpos de trabajadores contratados para la cobertura de seguridad en las playas.
Fue así que a principios de la década del 70 actuó bajo la dependencia de la Comisión Municipal de Turismo que encabezaba el empresario Francisco Damián Arévalo.
Fue en ese momento cuando describía la situación del servicio de seguridad en los siguientes términos.

El Telégrafo provincial (14-05-2016)
Promoción del teletipo en medios de comunicación
Julio Mársico fue un protagonista de los tiempos del telégrafo, en este caso perteneciente al sistema provincial, que dejó de funcionar en 1978.
En una entrevista realizada por Mabel Marconi y Lucas Stornini recordó algunos aspectos de aquel medio de comunicación que estuviera muy vinculado primero con el sistema ferroviario y luego con el correo nacional.
La aplicación del sistema Morse, luego la radiotelefonía y finalmente el sistema de teletipo, fueron recordados por Mársico en dicha entrevista telefónica con los colegas, que han autorizado su utilización para este espacio.
Podemos recordar lo que Julio Mársico comentaba en la ocasión:

Ranchomóvil Club Tres Arroyos
Con un nacimiento y crecimiento explosivos, esta institución tuvo, sin embargo, una vida efímera, quizás por diversas razones vinculadas con el contexto de funcionamiento.
Fue una idea de un visionario, señor Rodolfo González, un podólogo amante de la vida al aire libre y con deleite de la sociabilidad. La idea era simple aunque de ninguna manera novedosa: nuclear a todos quienes usaran y dispusieran de casillas rodantes o trailers. 
Ya existían otros clubes de esa naturaleza en otros lugares del país, incluyendo una Federación que los asociaba, de modo que la iniciativa prendió rápidamente al punto que al poco tiempo ya se contaba con más de 100 adherentes.
La asamblea constitutiva se produjo el 3 de abril de 1981 y su primera comisión directiva fue presidida por González.
De todas maneras, semanas antes se había realizado una reunión preliminar en las instalaciones de la Asociación del personal de La Previsión, formándose una comisión provisoria que prepararía la asamblea constitutiva.
En esa instancia previa actuaron Plácido Bayúgar, Otto Haedo, Fulgencio Lejárraga, Manuel Larriestra, Rodolfo González y Jorge Ebbens.
Se resolvió, entonces, la conformación de distintas subcomisiones en una reunión cumplida el 27 de abril.
La de damas estuvo integrada por Sara de Ebbens, Gladys de Haedo y Nora Cappi.
La de campamento por Rodolfo Cappi y Otto Haedo.
En relaciones públicas, Fulgencio Lejárraga
En revista, publicidad y biblioteca, Manuel Larriestra y Estela Haedo.
En técnica, Jorge Delfante y Juan Sorrentino
En Cultura, Oscar Viejo Sánchez.

Rápidos avances

Si algo caracterizó a la institución fue la celeridad de su accionar, acompañando su crecimiento.
El 10 de mayo de ese año se anunciaba el alquiler de un predio en avenida Moreno y vías del ferrocarril, para que funcionara como guardería de los remolques.
El 27 de julio se dispuso el alquiler de una vivienda con amplio espacio en San Martín 1800, propiedad de Jorge Alberto Farfán, por entonces domiciliado en la Capital Federal.
De inmediato se procedió a la remodelación y adecuación de las instalaciones en las cuales habrían de desarrollarse varios de los encuentros mensuales de los que participaban los socios y familiares, además de invitados especiales.
En la cena aniversario estuvieron el entonces Intendente Carlos De Leo y su esposa y la Directora de Turismo, Haydée León de Guevara.
La actividad fue importante como la presentación de un audiovisual musical y folklórico denominado “para que el país conozca al país” con la participación de Elsa y Piti Canteros.
Este espectáculo se presentó el 5 de setiembre de 1981. Las fechas mencionadas en la crónica dan una idea de la celeridad con que se actuaba dentro de la institución.
También se participaba con singular éxito de una excursión a Claromecó compartiendo las actividades del encuentro estudiantil del día de la primavera.
Posteriormente se organizarían otros viajes conjuntos a Necochea, Sierra de la Ventana y otros lugares.
En el mes de noviembre se recibió la visita del Presidente de la Federación de Ranchomóvil Clubes, Pablo García Siguero. Este retornaría a Tres Arroyos el 28 de setiembre de 1982 y brindaría una charla en la biblioteca Sarmiento sobre el tema “Importancia del tiempo libre”.

Campamento

Mientras todo esto ocurría, maduraba la idea de instalar un campamento sobre la ruta, para albergar a todos los ranchomovilistas que pasaran por aquí y quisieran hacer un alto en su viaje.
Se solicitó a la Municipalidad la cesión de un predio ubicado a la altura del kilómetro 495, históricamente mencionado como eventual emplazamiento de una playa de estacionamiento de camiones.
El 22 de marzo de 1983 se accedió a una cesión de solo un año, lo que no favoreció al proyecto, aunque se insistiría por un plazo mayor. Finalmente no se concretó.

Revista

La entidad publicó también la revista Notimóvil con información de interés para todos los asociados e interesados en las cuestiones del aprovechamiento de la vida al aire libre.
En 1986 pasó a presidir la institución el señor Alfredo Rasmussen, tras varios años de gestión del señor Rodolfo González.
De todas maneras se iniciaba ya un proceso de extinción que sería inexorable. Al respecto se recomienda escuchar la entrevista realizada al señor Néstor Gargaglione, quien ocupó la secretaría de la institución al momento de su creación.

Detalle de fotos

1-Señor Rodolfo González
2, 3 y 4-La casona alquilada y su vista luego de la remodelación.
5-El logotipo diseñado para el Club
6 y 7-Las reuniones mensuales que se realizaban en sus instalaciones.
8-Canción del Ranchomóvil.
9-Programa de actividad cultural
10-Visita del Presidente de la Federación Argentina de Clubes, señor Siqueros.
11-Tapa del Notimóvil que editaba la institución.
Click en la imagen para ampliar.
El Hotel Tres Arroyos
La señora Lucía Lorenzo es descendiente de una familia de profunda tradición hotelera y gastronómica. Ella misma habitó hasta su juventud en el Hotel Tres Arroyos, que se ubicaba en la segunda cuadra de la calle Betolaza.
En un relato desarrollado para la revista Abriendo caminos, habló de buena parte de esa historia.
Guardavidas
La implementación de los servicios de seguridad en los sectores de playas del distrito no siempre ha sido sencilla y a lo largo de la historia ha significado no pocas situaciones conflictivas.
Las características de una profesión especializada y de riesgo pero a la vez  de aplicación temporaria, siempre han significado diversidad de opciones según sea del lado que se considere.
En nuestro caso el servicio es afrontado por la Municipalidad, generalmente con recursos presupuestarios muy ajustados.
El regateo ha sido frecuente y las rupturas también. A pesar de todo la profesión de guardavidas ha logrado, no sin una lucha muy larga, algunos avances como la implementación del sistema jubilatorio para estos servidores públicos.
Pero hay una historia de conflictos, a veces muy difíciles de resolver.
Siempre hubo luchadores y prestigiosos bañeros, como se decía antes, que fueron eficientes en su profesión pero no declinaron en reclamar lo que consideraban justo.
En una enumeración que no se pretende agotada aquí, podemos recordar a Picho Brajovich, Marcelo Ochandio, Walter Pereyra, Patricio Ferrario y Cecilio Rondanina, como guardavidas que actuaron en nuestras playas durante muchos años.
A través del tiempo se fue alcanzando un mejor nivel de profesionalización y con el aumento del turismo se requirió una exigencia mayor a la Municipalidad para la provisión de los elementos necesarios.
Paralelamente al equipamiento, también una asignación salarial compensatoria, una discusión que se renueva anualmente.
Pero en ocasiones esas cuestiones no pasaban ni por un lado ni por otro, sino por la cantidad necesaria para cubrir una playa que se fue ampliando en el uso de los bañistas.
En 1973 la temporada ya estaba avanzada más allá de la mitad del mes de enero y el conflicto estaba en pleno desarrollo.
No había acuerdos sobre la cantidad de guardavidas necesarios y ello determinaba que se adoptara una actitud que es considerada inédita en este tipo de cuestiones: los bañeros decidían actuar voluntariamente mientras se profundizaban las discusiones con el gobierno municipal de turno.
El jefe o coordinador era por entonces Cecilio Próspero Rondanina quien explicaba la situación:
Desde hace tiempo se conformó una Asociación que nuclear a estos profesionales trabajadores y que actúa en su defensa y en procurar mejoras permanentes para el sector sin desvincularse de los temas que hacen a la implementación del servicio de seguridad en las playas.
Fracasos y frustraciones
El caso INVAP
Hacia fines de la década del 90 ya se reconocía a esa Sociedad del Estado de Río Negro, una capacidad tecnológica de punta que luego se consolidaría con la construcción y funcionamiento de satélites de comunicación y el manejo con fines pacíficos de la energía atómica, incluso con proyección internacional.
Por esa circunstancia hubiera sido de real importancia que se concretara su radicación en Tres Arroyos, tal como estuvo proyectado. La cuestión derivó en escándalo y la iniciativa se frustró.
La historia se inicia con un acuerdo incorporado a la ley provincial 11981 de febrero de 1996 y promulgada en agosto del año siguiente. Se trataba de un entendimiento entre la Universidad Nacional de La Plata y organismos franceses vinculados con la educación de avanzada.
Los franceses iban a brindar asistencia técnica para el proyecto de creación de Unidades Experimentales de Investigación, Enseñanza y transferencia de Tecnología de la Universidad platense en territorio de la provincia.
También se acordaba asistencia financiera gala que pretendía la utilización del modelo francés y la participación de empresas de ese país.
Por alguna razón estratégica o política se decide abrir el juego y realizar un concurso internacional de precios, luego trocada en licitación cuya publicación se hace el 29 de setiembre de 1997 fijándose la apertura de ofertas en la fecha postergada del 2 de febrero de 1998 que luego se trasladaría al 22 de abril por pedido de INVAP, interesada en participar y luego de consultas con las autoridades de la Universidad de La Plata.
Finalmente la Unión transitoria de empresas integrada por INVAP, Eductrade y respaldo académico de la Universidad Politécnica de Catalunya, presentó una propuesta que se consideró superaba en calidad a la de los franceses.
Además, sobre un presupuesto de 80 millones de pesos, la oferta local se ubicaba por debajo y también inferior a una oferta de un grupo mejicano.
La comisión de evaluación y adjudicación observó que el grupo mejicano no cumplía con el pliego, pero de todas maneras adjudicó la licitación a su favor. Hubo impugnaciones que fueron rechazadas y el 26 de marzo de 1999 INVAP fue notificada oficialmente  del rechazo de un recurso de revocatoria que había presentado.
Luis Lima era el presidente de la Universidad Nacional de La Plata y por ese tiempo actuaba a su lado el doctor Alberto Dibbern. El consejo superior fue sospechado de querer imponer a toda costa el modelo francés a través del grupo mejicano, descartando una propuesta nacional que había sido superadora.
El escándalo estalló a lo grande y ocupó la atención de los medios de difusión, especialmente de La Plata, a la vez que la cuestión también se instaló en la Cámara de Diputados donde dos legisladores presentaron pedidos de informes al respecto.
Luego sucedió lo que habitualmente ocurre: nada. Es decir, el proyecto quedó en la nada, y finalmente todo se escurrió de la consideración pública y pasó al olvido.
Tres Arroyos incluida
Si la iniciativa hubiera prosperado, Tres Arroyos hubiera sido beneficiaria de uno de los once centros proyectados para instalarse en la provincia de Buenos Aires.
Si hubiera sido INVAP la ganadora, se hubiera puesto en marcha un sistema de capacitación de primera magnitud sobre maquinarias agrícolas, lo que hubiera significado, eventualmente proyectar luego desarrollos mayores. Teóricamente lo mismo hubiera ocurrido con otro ganador, sólo que la empresa estatal rionegrina era reaseguro de un potencial desarrollo de primer nivel.
Recuerdo cuáles eran los lugares y especialidades de los centros proyectados, además del mencionado:
En 25 de mayo biología aplicada a las industrias cárnicas y lácteas y formación polimodal.
En Bragado, disciplinas paramédicas
En Coronel Pringles, gestión y administración de empresas y técnicas de comercialización.
En Florencio Varela, procesamiento de la madera, mantenimiento industrial, gestión y administración de empresas, técnicas de comercialización, ingeniería química, civil y mecánica. Informática
En Junín, biología aplicada en preparación culinaria industrial. Gestión y administración de empresas.
En La Plata, biología de aplicación culinaria, política y gestión social, gestión y administración de empresas y formación polimodal.
En Olavarría, disciplinas paramédicas.
En Pergamino, biología aplicada al mejoramiento de plantas y semillas, biología aplicada a la industria cerealera y técnicas de comercialización.
En San Nicolás, gestión de empresas, logística y transporte.
En San Pedro, biología aplicada a la frutihorticultura.

Se estimaba que hacia fines de 1999 debían comenzar a funcionar los primeros centros, destinados a la realización de carreras de corta duración. Todo se diluyó y quedó entre los fracasos y frustraciones que vistos en perspectiva son lamentables pero también forjan parte de la historia de las comunidades.

Fracasos y frustraciones (2)
Fallida participación en los torneos bonaerenses
No han sido pocos los tresarroyenses que participaron con éxito en los Torneos Bonaerenses, de modo que queda como un acto fallido la intervención que un grupo de alumnos tuvo en esa competencia, rama juvenil.
Se trató de un video que había ganado la competencia del rubro pero que luego se comprobó que no era inédito, como lo exigía el reglamento.
Lo cierto es que se retiró el premio que se lo asignó a la delegación de Navarro.
La situación fue comentada por el señor Antonio Lorenzo, responsable del área cultural de los Torneos Juveniles bonaerenses quien atribuyó la situación a un error de interpretación:
De guante blanco
Dícese de aquellas maniobras u operaciones no violentas, basadas en argucias y tendientes a perjudicar a una o más personas fundamentalmente en la apropiación indebida de bienes. Es un giro idiomático que se usaba muy frecuentemente.
En la historia de Tres Arroyos no son pocos los sucesos ocurridos en los que verdaderas fortunas se esfumaron para sus genuinos propietarios para pasar a engrosar patrimonios de otros más hábiles e inescrupulosos, generalmente más leídos que las víctimas.
Ingenuidad, impericia, confianza,  imprevisión, pero sobre todo la ignorancia fueron casi siempre los motivos que llevaron a situaciones como las comentadas.
En otro lugar de este espacio ya he comentado lo que le ocurrió a Cecilio Reynoso, quien confió sus bienes a un amigo quien nunca los trasladó a los familiares de aquel tras su muerte.
Pero hay otros muchos casos. Muchos más de los que realmente se conocen. Sólo alguno de ellos cobró notoriedad pública mientras que el resto se diluyó entre los protagonistas de la maniobra. Unos disfrutando de bienes ajenos y otros sin posibilidades de reclamar absolutamente nada. Unos más ilustrados medrando con la ignorancia de sus víctimas.
Muchas fortunas también se diluyeron en la vorágine de las agitadas noches de un Tres Arroyos que en las décadas del 30 al 50 era considerado un verdadero “las Vegas” de la Provincia de Buenos Aires. Damas y amigos enflaquecieron muchos bolsillos de personas notorias. Pero se supone que eran  situaciones distintas.
En la entrevista con Lito Rasmusen este contó los avatares de un familiar que tras amasar una fortuna en nuestro país, fue traicionado por un amanuense que lo obligó a retornar a Dinamarca en una mano atrás y otra adelante.
José Corro colocó su dedo pulgar en una documentación que le llevó su abogado y con ello cedió gratuitamente valiosos inmuebles que se hallaban en la primera cuadra de avenida Güemes y otros bienes. 
Su confianza e ingenuidad, pero sobre todo su ignorancia determinó que los bienes familiares quedaran en propiedad de un abogado cuyo nombre se perdió en la memoria de sus descendientes.
Nada de esto quedó registrado en ningún lugar. Por ello es interesante recuperar el denominado “Caso Casalot”, que tuviera una fuerte repercusión pública a principios de la década del 60, incluyendo una participación de quien luego sería ministro de Obras Públicas de la provincia, Ricardo Rudi.
El periodismo hizo un fuerte seguimiento de la cuestión, que tuvo aristas realmente llamativas pero que desembocó en una operación en la que hubo involucrados muy poderosos y que lograron el objetivo buscado.
La leyenda familiar
Estos datos no fueron publicados y responden a una versión familiar muy difícil de corroborar por la inexistencia de los protagonistas directos y una historia que se diluyó en el tiempo.
Se cuenta que Juan Casalot era básicamente un mercachifle que se casó con Abdona Arce, de una familia propietaria de un campo de generosas dimensiones en proximidades de Copetonas. 
En su libro “Tres Arroyos”, capítulo de “Auténticos Colonizadores”, página 149, el historiador Salvador Romeo hace referencia para la zona de Copetonas que “don Manuel Anasagasti fue uno de los compradores de campos con una extensión aproximada de seis leguas. A su fallecimiento sus hijos se dividieron el campo.
“En el año 1896 Juan y Lorenzo Goizueta pasaron a ocupar el campo conocido como La Manuela del señor Goitea. Este campo había correspondido en su mayor fracción al señor Juan Arce, que lindaba en gran parte con el Quequén Salado y el mar, ocupando una parte el señor Juan Casalot quien tenía como vecinos a Don Pedro Mendiberri y Dionisio Videla”. Hasta aquí la cita de Salvador Romeo.
Se cuenta que Casalot en connivencia con un administrador de su confianza pergeñaron la idea de desembarazarse de la mujer. No se estipulan los detalles, pero aparentemente habrían logrado una declaración de insana y la internaron en un hospicio de Cruz del Eje, provincia de Córdoba. Nunca más se supo de ella.
La leyenda familiar, que carece de soporte documental, dice que Casalot se queda con el campo, y en una etapa posterior lo arrienda. Esta situación se mantiene hasta su muerte.
Después de su deceso es que comienza la etapa más pública y documentada de una maniobra que no pudo concretarse sino con una fuerte complicidad de jueces, abogados y empresarios.
El apasionante caso Casalot lo iré contando en sucesivos capítulos, todos basados en las publicaciones realizadas oportunamente por el diario local, cuyas copias me ocupé de rescatar.
Aero Club y Club de Planeadores
Textos de Rodolfo García

Tres Arroyos y los inventos
Logros y fracasos han marcado la historia de emprendedores que intentaron innovar en distintas materias. En muchos casos los inventos fueron patentados, pero en la mayoría no pasaron sino de una fugaz iniciativa.
En algunas iniciativas puntuales se han generado coberturas periodísticas que las dejaron trascender a la comunidad, pero en la mayoría quedaron en el olvido y sin especial registro en la memoria colectiva.
Un señor Ricupero fabricó una afiladora de discos para arados, pero hubo otros innovadores que también transitaron el mismo camino.
Un polaco inventó un escape especial para evitar que los motores de las máquinas agrícolas lanzaran chispas que generaran incendios, otrora pavorosos en los campos regionales. Uno de esos incendios se inició en Laprida y se extendió casi hasta nuestra ciudad.
Hubo una demostración de funcionamiento, exitoso por cierto, pero el destino posterior se desconoce.
La familia García modificó los mecanismos de una marca de cosechadora, de las primeras automotrices. Utilizó correas en lugar de cadenas de transmisión y también contribuyó a evitar incendios. La fábrica adoptó la innovación.
El vecino Andrés Rodríguez inventó una cama especial para facilitar el tratamiento de pacientes.
Mucho antes de la implantación del GNC hubo quienes hacían funcionar automóviles con tubos o garrafas de gas licuado y hasta quienes intentaron hacerlo con querosén.
Aquí se experimentó y logró la miel en polvo, y el listado podría ser extenso y seguramente siempre será incompleto.
Pero hay dos iniciativas de las últimas décadas que han quedado registradas en la memoria colectiva.
Por iniciativa del entonces intendente Raúl Correa se avanzó en lo que sería la fabricación de una motocicleta tresarroyense.
Para ello se instaló la empresa Hecalmo que fabricó una especie de ciclomotor bautizado Fast (se anexa foto).
La iniciativa fracasaría pero por las calles de la ciudad circuló durante bastante tiempo la única unidad producida.
En el ámbito de la Cooperativa Eléctrica se intentó avanzar en un proyecto de auto eléctrico.
El encargado fue Raúl Sánchez y se hicieron algunas pruebas hasta que la cuestión no prosperó.
Podemos recordar lo que decía al respecto el entonces presidente de la Cooperativa, señor Aldo Elgart:
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Las arañas: leyendas y realidades de Tres Arroyos
No han quedado en la historia lugareña registrados muchos casos de muerte de personas por picaduras de arañas, algo que se considera excepcional desde el punto de vista médico.
Más habituales han sido situaciones producidas por ofidios, motivo por el cual el Hospital Pirovano es uno de los centros con disponibilidad de sueros específicos para estas cuestiones.
Pero la aracnofobia es algo bastante común y se sabe de personas que aseguran que pueden ver en la oscuridad de una habitación los ojos de las arañas. Otros llevan el temor al extremo de no ingresar a un determinado lugar si saben que hay alguna.
La leyenda que fue profusamente difundida al menos entre una porción de la población, se produjo en la década del 50 sin que se pudiera conocer científicamente si el aserto era correcto.
Es que un trabajador tractorista que labraba la tierra de noche, se precipitó con su máquina en las aguas del río Quequén Salado, pereciendo.
Se dijo por aquella época que el hombre no se había dormido, sino que perdió el conocimiento por la picadura de una araña tarántula o “viuda negra”. Aparentemente se encontró en el habitáculo un ejemplar, lo que alimentó el comentario popular.
Lo precedente viene a cuento de un caso producido ya en la década del 2000 cuando una mujer de 80 años perdió su vida aparentemente como consecuencia de la picadura de una araña doméstica.
La señora se hallaba en su vivienda de avenida Moreno, a corta distancia de la estatua a la Libertad, tejiendo. En determinado momento percibió un ardor en el dorso de la mano.
A las pocas horas comenzó una inflamación del área que se fue extendiendo por el brazo y obligó a su internación en el Sanatorio Policlínico. 
La araña nunca fue vista pero el diagnóstico pareció certero al punto que se logró el traslado en avión sanitario de un antídoto que no evitó la muerte de la mujer dentro de las 48 horas.
La atención estuvo a cargo del doctor Miguel Angel Rodríguez Valcarcel, médico de guardia en el Sanatorio, quien también hizo la denuncia correspondiente ante las autoridades sanitarias municipales.
El profesional relató en la ocasión lo ocurrido y las decisiones adoptadas (escuchar audio).
Acotemos que el doctor Rodríguez Valcarcel falleció poco tiempo atrás. Además de su actividad particular también ocupó durante un tiempo la dirección del Hospital Pirovano.
No era nativo de Tres Arroyos y fue un católico practicante, una fe que derramaba también en su práctica profesional con fuerte reserva moral.

Apicultura: una actividad en retroceso
Hablar de la actividad apícola en Tres Arroyos necesariamente  significa recordar a una zona que ocupó lugares de avanzada que no se condice con una actualidad en retroceso, tal como ocurre en la provincia y en el país todo.
La inclusión de toda esta zona como excelente productora de girasol significó también la posibilidad y hasta la necesidad de contar con agentes de polinización y las abejas cumplen esa función con eficiencia.
Fue una etapa brillante de la apicultura en las décadas del 70 y 80, acompañada con una organización de los productores que en principio se ocupó de compras conjuntas de los tambores especiales que requería la actividad.
También se organizó un sistema de aviso radial para prevenir y programar las aeroaplicaciones necesarias para los cultivos. El objetivo era proteger las colmenas a la vez que favorecer la acción polinizadora de las abejas.
De la mano de esa euforia productiva y de apicultores ciertamente muy pujantes, se organizó una fiesta provincial de la miel que luego desaparecería para dejar que ese tipo de encuentros se desarrollara en Azul y otros lugares.
Además de ese panorama pueden mencionarse iniciativas de avanzada que Tres Arroyos produjo en relación a la actividad.
Un histórico, Horacio Pili impulsó y logró el compromiso del ingeniero químico Manuel Dean y se consiguió una forma de producir la miel tradicional en miel en polvo. Se dijo en su momento que ese paso podía significar un avance en los procesos de comercialización.
La firma Torben Flensborg e Hijos SA impulsó la investigación del ingeniero Juan Bertello, de Villa María para producir champagne de miel con destino al mercado nacional.
La tresarroyense Claudia De Francesco participó en Buenos Aires de un congreso en que se abordó la investigación sobre los propóleos, producto generado por las abejas con fuerte impacto en el ámbito de la medicina.
Los citados son algunos casos que sirven simplemente de ejemplos sobre la concepción de avanzada que la actividad apícola ha tenido históricamente en Tres Arroyos.
A la inversa, podría hacerse también una enumeración de numerosas visitas de especialistas de primer nivel que fueron invitados a disertar aquí, incluyendo técnicos de organismos públicos y privados.
Atraídos por la pujanza de la actividad hubo iniciativas varias para lograr un aprovechamiento vinculado con la posibilidad de dar valor agregado a la producción tresarroyense y regional.
El señor Nicolás Getino instaló una fraccionadora; también hubo una iniciativa con apoyo crediticio oficial en Orense; Eloy Giorgetti (quien fuera director de la producción) y Aldo Fernández (quien fuera presidente de la Cámara Económica) también instalaron una planta envasadora. En todos los casos las iniciativas fueron efímeras y en el caso de Orense incluso sospechada de alguna irregularidad.
Estas últimas tampoco son las únicas acciones vinculadas. Son sólo ejemplos del interés y la atención que generaba la producción de miel.
Pero aquel crecimiento cesó por múltiples razones pero sobre todo por la falta de un mercado interno que pudiera operar de sostén y un mercado internacional muy complicado y sujeto a múltiples y cruzados intereses.
Los cambios en las prácticas agrícolas, incluyendo la intensificación en la aplicación de agroquímicos, obligaron a llevar las colmenas a provincias como San Luis o Río Negro para permitir el acceso de las abejas a las respectivas floraciones regionales.
Hoy se realizan algunas acciones tendientes a mejorar  la actividad, incluyendo una inscripción de productores y salas de extracción, con la posibilidad de asignación de créditos para instalaciones específicas.
Pero evidentemente la actividad está muy descuidada si se tiene en cuenta que el Registro Provincial de Productores Apícolas, organismo oficial del estado bonaerense, no tiene datos actualizados.
Los últimos corresponden al año 2009 y eso nomás no habla muy bien de la acción oficial del actual gobierno con respecto a esta economía que apuntaba a ser mucho más trascendente si se evalúan las décadas del 70 y 80.
De todas maneras los datos mencionados indican que en el distrito de Tres Arroyos hay 141 productores.
Esto implica que unos 100 apicultores dejaron la actividad desde el 2006 al 2009 y se estima que ese drenaje continuó produciéndose. En el 2006 había registrados 243 apicultores.
No se tienen datos sobre si la reducción de productores significó una mayor concentración de colmenas en poder de menos apicultores y tampoco sobre la cantidad de salas de extracción, etc.
Estos datos avalan el título nuestro: Una actividad en retroceso. Y también podríamos decir sujeta al olvido oficial.
A los efectos del registro histórico del aserto decimos que esta nota fue escrita en el mes de octubre de 2015.
Una fortuna en danza
El fallecimiento en abril de 2015 de Alejandro Bengolea sirvió de disparador para recordar los avatares de un proceso cuyo trasfondo se correspondía con una inmensa fortuna del matrimonio de Alfredo Fortabat y Amalia Lacroze. Es que Bengolea, fallecido de cáncer a los 50 años, era el único heredero varón en su calidad de nieto de Amalita, viuda del poderoso rey del cemento con residencia en Olavarría y un emporio productivo en Loma Negra, Barker. Nunca se conoció el resultado de un reclamo que un tresarroyense hizo desde abril de 1993, quien afirmaba ser hijo de Fortabat. La acción judicial había estado precedida de conversaciones con Lacroze o sus representantes sin lograrse avances pese a promesas realizadas desde 1987. Rafael Rodríguez y sus hijos Mónica , Walter y Omar impulsaron un juicio de filiación que estuvo a cargo del reconocido abogado Ricardo Monner Sans. Rodríguez, por entonces de 67 años, falleció algún tiempo después, pero la acción continuó sin que se conociera públicamente cual fue el resultado. Dicho deceso se produjo el 3 de abril de 2002 cuando tenía 71 años. En 2009 se disponía la exhumación del cadáver del vecino tresarroyense, depositado en el cementerio local, a los efectos de la toma de muestras que permitieran la realización de un estudio de ADN. Está de más mencionar que de la comparación genética dependía la existencia o no de derechos hereditarios de una fortuna originalmente amasada por Fortabat pero cuidada y multiplicada por su viuda, Amalia Lacroze. Parece razonable que no se conociera públicamente el resultado pues es muy probable que el juicio de filiación no concluyera en los tribunales, sino en un eventual arreglo extrajudicial sujeto a la reserva de las partes. Incluso la familia reveló que el abogado de Lacroze, Eugenio Aramburu, había comunicado la decisión de hacer un pago importante para que la demanda se cancelara. Consultada la familia sobre cómo concluyó el proceso, declinaron hacer comentarios. De todas maneras, la cuestión tuvo un impacto mediático que trascendió las fronteras de Tres Arroyos para instalarse en la mayoría de los diarios de alcance nacional. Parece interesante rescatar los aspectos centrales de aquella cuestión mediante el testimonio de sus protagonistas centrales. En primer lugar cuando el señor Rafael Rodríguez daba detalles sobre su situación en relación con Alfredo Fortabat, con la intervención de su hija:
Seguidamente, las declaraciones que hacía Mónica Rodríguez sobre el mismo tema en comunicación telefónica con los periodistas Luis Majul, Jorge Jacobson y Daniel López.
Molino La Rosa del Sud
Texto de Rodolfo García
Planes de desarrollo en la historia del distrito
Ahora se lo ha dado en llamar Proceso de Desarrollo Estratégico Sostenible y se dice que tiende a planificar a un plazo de 15 años. El PRODESTA es, sin embargo, pariente muy cercano de iniciativas lanzadas repetidamente según los turnos políticos y que en la mayoría de los casos no se han cumplido y se han desactivado. Para circunscribir la cuestión estrictamente al período nacido con el restablecimiento de la democracia en 1983, traeré algunos ejemplos. Esto no significa que no hubiera enunciados previos a los que se rescatan aquí. Cuando Raúl Correa ganó las elecciones y se consagró Intendente en la sucesión de Jorge Foulkes, lo hizo llevando como consigna un plan de “los cien días”, es decir una planificación previa a cumplirse en ese período de presunta recuperación de la actividad local y el desarrollo del distrito. El enunciado, lleno de buenos deseos, rápidamente quedó lapidado por la realidad. Después vendría Carlos Aprile y de su mano el histórico Plan Estratégico Tres Arroyos. Fue histórico por muchos motivos pero fundamentalmente porque con el tiempo se constituyó en un compendio de buenos deseos hasta que finalmente fue oficialmente desactivado aunque nunca se dijo públicamente que hubiera una decisión política al respecto. Histórico porque significó el quiebre de una administración municipal hermética y una masiva participación popular a través de instituciones de todo el distrito. Histórico por lo ambicioso de su presentación, contenida en un lujoso libro que todavía conservo y que significó una erogación voluminosa. Histórico porque se tradujo en la implementación de una dependencia específica municipal para ir aplicando las recomendaciones que allí se plasmaron, muchas de ellas muy interesantes pero que solamente podrían ser imaginadas en un contexto económico distinto y a muy largo plazo. Histórico también porque ese trabajo fue adoptado por todas las fuerzas políticas como instrumento de propuestas electorales. Nadie se atrevía a desviarse de ese compendio en un remedo de lo que pasó con la convertibilidad monetaria en su momento. El Plan Estratégico es una herramienta de cambio en manos de la gente, rezaba la promoción del mismo. Se anexan algunos detalles de aquella propuesta. Lo cierto es que su lanzamiento se producía en 1999 y su elaboración ocuparía buena parte del año 2000. El anuncio fue realizado durante la celebración del Día de la Industria del primero de esos años, organizada por la Cámara Económica y en cuya cena habló el entonces Intendente municipal, ingeniero Carlos Aprile que decía:
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Era concejal al año siguiente el actual intendente Carlos Sánchez, quien en una cena audición de LU 24 con motivo del Día de la Industria y luego que se produjera la presentación oficial del plan decía:
También era concejal la radical Lidia Susana Dibbern quien en la misma ocasión se pronunciaba de la siguiente manera:
Obsérvese que en forma recurrente no solamente se hablaba de un plan de desarrollo estratégico a largo plazo, sino que también se ponía el acento en la necesidad de participar de una integración regional. Por ese entonces se apostaba al denominado CIDERE, y al IDEB, ambos organismos que pasaron a la historia sin pena ni gloria y que seguramente volveré a mencionar cuando este tema se desarrolle con mayor profundidad. Lo mismo puede decirse del CROSETUR. El PRODESTA era una idea que desde hace bastante tiempo venía siendo mentalmente elaborada por el Intendente Sánchez. Quienes sabíamos de ese pensamiento también supimos que su nueva postulación era sólo una cuestión de tiempo. Ahora quedará pendiente saber si el nuevo plan de desarrollo será un enunciado posible de cumplir y no correrá la suerte de sus predecesores.
El transporte colectivo de pasajeros
Una excelente crónica publicada por el diario local en setiembre del 2009 brindó datos valiosos sobre la historia del colectivo en Tres Arroyos. Procuro, sin embargo, adosar algunos datos más como para enriquecer el producto y dejar testimonio al respecto.
Decía el artículo que en 1907 Enrique Nelson intentó implementar un servicio de transporte colectivo de pasajeros en rodado tirado con caballos, pero la iniciativa fracasó por la resistencia de los tradicionales mateos. Se incluye foto del último que funcionó en Tres Arroyos. Ya en el siglo 21 la historia se repetiría y un sistema de transporte urbano colectivo también fracasaría y uno de los motivos era la competencia de los servicios de remises, por entonces con tarifas muy económicas. Hacia 1910 funcionaban varias mensajerías y servicios de galeras (ver entrevista con Roberto Bailón).
Dice la crónica del diario local que José Hours hacía el recorrido Rincón-Claromecó, con salida de Sarmiento 72.
También estaban las galeras de Gregorio Galván, Anastasio Rodríguez, Alberto Bauman y Francisco Báez, entre otras. El 17 de noviembre de 1949 se concedió permiso precario a Juan Satini para transportar pasajeros a San Francisco de Bellocq y Claromecó. Las salidas eran de la segunda cuadra de la calle Bolívar, por entonces con empedrado. A Francisco Arias se le concedió el trayecto a Claudio Molina y a José Uzcudum para hacerlo a San Francisco de Bellocq. También existía la empresa El Trébol de Aldasoro con servicios a y desde Copetonas.
En la planta urbana, en 1948 el señor Hugo Barsi compró un colectivo que popularmente se conocía como “La perrera”.
En mayo de 1949 se autorizaba a Pedro Pérez a establecer un servicio colectivo de pasajeros, pero sería en 1953 cuando se estableció una línea perteneciente a empresarios de Mar del Plata. Luego la compraron los tresarroyenses Polo, Topete y Ardito, que la denominaron San José. Desaparecería en la década del 70. José Polo impulsó luego su empresa Detroit, con servicios a Claromecó y funcionamiento en la cuadra del 400 de la calle Balcarce. Hasta 1975-dice el artículo que referimos—había 3 líneas pero al año siguiente quedaron solamente dos: La Unión, o línea Roja y San José, o línea Verde. Ambas cumplían distintos circuitos asignados por la Municipalidad.
A poco de iniciada la década del 2000 el negocio fue languideciendo hasta desaparecer. Sobrevendría luego una experiencia fracasada, tal como se indica al principio. Excepto algunos pequeños datos incluidos, hasta aquí la historia ya contada. Aportamos seguidamente sí algunos datos faltantes, como aporte al relato.
Más datos
Hacia 1935 funcionaba el servicio colectivo de Homero Fucile, con salidas desde la Plaza San Martín. Funcionaba desde Lucio V. López 81. En forma anexa se incluye la publcidad que la empresa realizaba. Para esa misma fecha funcionaba la empresa Francois denominada Omnibus Tres Arroyos, con parada frente al Banco Nación y funcionamiento en la calle Uriburu 279.
Funes y Lencina prestaron servicios de transporte hasta Hueso Clavado. Pero la más grande omisión en las referencias históricas ha tenido como víctima a la empresa Yanacone, de Orense, raramente mencionada y valorada.
Toda una familia que generó una trayectoria memorable con fuerte vocación de servicio. La historia de la empresa se inicia en 1956 con un servicio que Angel Yanacone cubría hasta El Carretero, mientras que su hijo Angel Norberto lo hacía hasta Tres Arroyos.
Las prestaciones se iniciaron con un modesto Chevrolet 1935, luego un Chevrolet 46, un Scania 60 y un Mercedes Benz 69. Se operaba, además del transporte de pasajeros, en la realización de comisiones y el servicio fue continuado varios años por Fernando Yanacone.
El anecdotario de los integrantes de la empresa fue considerable si se tienen en cuenta las circunstancias de circular por caminos de tierra con encajaduras sucesivas, de viajes de hasta 8 horas y de la solidaridad de gente de campo para resolver esas situaciones y hasta proveer de leche a niños del pasaje. La historia de esta línea de transporte es parte de la historia misma de Orense.
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Tres Arroyos y los movimientos autonomistas
En más de una ocasión el distrito de Tres Arroyos fue escenario de propuestas de autonomía de sectores determinados, aunque las mismas nunca prosperaron. Iniciativas de esa naturaleza fueron impulsadas por los habitantes de Orense y Claromecó, en el primero de los casos en más de una ocasión. Fueron iniciativas que movilizaron a la opinión pública tanto a favor como en contra de la eventual escisión de una determinada porción del distrito. Ya en 1956 se había producido un movimiento autonomista en Orense que se diluyó sin conocerse los motivos concretos. Sería en 1989 cuando la localidad sintiéndose desatendida por las autoridades centrales de Tres Arroyos, propuso con gran adhesión popular la separación. También ocurriría una situación parecida en tiempos posteriores en Claromecó. El primero de setiembre de 1989 se realizaba en Orense una reunión de vecinos convocada por el Rotary Club para tratar concretamente la creación de un nuevo partido separado de Tres Arroyos. Expusieron la idea Lorenzo de la Mata, presidente del Rotary y el doctor Américo Luzi, quienes puntualizaron que la cuestión debería ser analizada por una comisión especial y con suficiente profundidad. Unas 350 personas se pronunciaron a favor de manera unánime y designaron a 15 personas para que comenzaran las evaluaciones. La Comisión Pro autonomía quedó entonces conformada por Américo Luzi, Osmar Etcheto, Pedro Alí, Alma Sapag, Héctor Aguirregabiría, Genoveva Eguren, Armando Serrano, Mónica Riva, Alfdan Hansen, Adriana Etcheto, Raúl Portugal, Graciela Murray, José De Luca, Roberto Stancovich, Lorenzo de La Mata, Nélida Cabodevila, Ana María Aguirregabiría, Luis Hansen, Hugo Eguren, Víctor Voullioz, Alberto Gotao, Ernesto Exler y Carlos Eguren. Una semana después se realizó una nueva reunión en que se produjo una división de trabajo en un grupo más reducido con el objeto de elaborar una carpeta cuyo destino final sería la Legislatura bonaerense. Los temas que se acordaron fueron: De base territorial; de población; de producción y servicios; de comercio; de educación; de salud; de turismo; de la red vial; y de autosuficiencia económica y financiera. En esa reunión se designaron autoridades, y la comisión quedó integrada de la siguiente manera: Presidente, Américo Luzi; Vicepresidente, Alfdan Hansen; Secretaria, Alma Sapag; Prosecretaria, Adriana Etcheto y Tesorero, Pedro Alí. Se daba cuenta por entonces que integrantes de la comisión conversaban con vecinos de Claromecó, impulsores de una idea similar. Una vez conformadas las autoridades, el Rotary anunció que se apartaba de la cuestión, aclarándose que la conformación de un municipio autónomo es un derecho natural de los pueblos y lo único que se pretende modificar es el concepto de municipio partido, el cual es anacrónico. La iniciativa, sin embargo, no era compartida por todos los vecinos. El médico Abel Baigorri advertía por entonces la necesidad de consultar la ciencia demográfica para poder establecer la viabilidad del proyecto autonómico. Daba a conocer un estudio sobre el crecimiento vegetativo de Orense y decía que ese año se habían producido 40 nacimientos y 21 muertes. Decía que en 1956 los habitantes eran 5 mil y la proyección demográfica de la localidad en términos internacionales debería ser de 192 mil habitantes en 1989. La realidad indicaba que en esa fecha sólo tenía 2500 habitantes. Con esa población—decía Baigorri—es imposible conformar una estructura política sostenible, y la carga impositiva sobre los contribuyentes debería multiplicarse de manera considerable. No solamente la propuesta no gustaba a personas como el profesional que exhibía públicamente sus razones, sumamente atendibles. Políticamente la cuestión era muy pesada para la gestión del Intendente Raúl Correa. La comisión de vecinos de Orense elevó una petición solicitando datos diversos a la comuna y extrañamente la nota se archivó sin la existencia de respuesta. Esto generó una fuerte crítica de la oposición de entonces y la cuestión se trasladó al seno del Concejo Deliberante que lo consideraba en los siguientes términos con la intervención de los concejales José Luis Paguegui, Francisco Aramberri y Guillermo Huárriz. Como en anteriores ocasiones, estas iniciativas se fueron diluyendo por razones diversas, sobre todo por que la cuestión tiene una complejidad importante pero además genera resistencias políticas de las más variadas.
Gente con proyección: Adalberto Dionisi
Murió joven pero dejó en su paso el mejor recuerdo respecto a su capacidad profesional de contador público. Esa condición le significó tener una proyección fuera de Tres Arroyos, tal como ocurrió con otros muchos convecinos que triunfaron y se consolidaron fuera del pago chico. El 9 de agosto de 1971 se conocía que Dionisi había sido designado Ministro de Economía y Asuntos Agrarios de la provincia de La Pampa. Fue una responsabilidad que asumió sin abandonar la atención de su estudio local de contador. En la citada fecha el propio Adalberto Dionisi confirmaba la situación comentada. Se anexa una foto del recordado profesional cuando era alumno primario. Un despacho de la agencia noticiosa UPI (United Press International) emitido en Santa Rosa, La Pampa, con fecha 11 de agosto consignaba esa designación, luego que el ministerio hubiera quedado vacante 15 días antes. Se indicaba que Dionisi tenía 30 años (en realidad tenía 29) y que había sido asesor contable de la auditoría del Instituto Nacional de Cinematografía y miembro de la mesa directiva de la delegación argentina de la novena Conferencia Interamericana de Contabilidad, en 1970. Además formaba parte de la junta directiva de la Federación Argentina de Graduados en Ciencias Económicas y en ese momento era secretario del Colegio de Graduados de Ciencias Económicas de Tres Arroyos. Precisamente sus colegas, en representación del Colegio, Julio Naveyra y José Armando Alegre habían concurrido al acto de asunción. Dionisi viajó a Santa Rosa el 10 de agosto en un avión Cessna de la gobernación pampeana que había partido a la hora 15 de nuestra ciudad. El profesional se había casado con Ana María García, una chavense que ocuparía luego algunas funciones en la estructura municipal. Tenían una niña de 15 días de edad. El 29 de mayo de 1972, Dionisi elevó su renuncia al gobernador Angel Trapaglia indicando “la imposibilidad de dar solución a una situación de índole familiar”. El 7 de junio el gobernador le manifestó por nota que “a Ud, como ministro de Economía, le correspondió actuar en un momento particularmente delicado por la situación de las finanzas provinciales. Menciona las acciones llevadas adelante exitosamente y dice que “su alejamiento resulta particularmente sensible, máxime cuando sus cualidades personales le han hecho acreedor de la simpatía y amistad de todos los funcionarios de la Provincia”. Ambas notas las hizo llegar el propio profesional acompañadas con un texto que se adjunta.
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El polémico comisario Andrés Cárcano
Texto de Rodolfo García
Constanza Baker “La zorrinera”
Texto de Rodolfo García
A los datos elaborados por el señor Rodolfo García se añadieron otros aportados respecto al mismo tema por Alberto Deramo. Se incluyen, entonces, dos audios.
Curiosidades históricas de Tres Arroyos
El nuevo aniversario de Tres Arroyos mueve a hurgar en el pasado y fue así que encontré al menos dos de muchas curiosidades que se reflotan en cada celebración. Una tercera que no voy a describir, fue el frustrante esfuerzo en la búsqueda de un presunto cofre enterrado para el cincuentenario en la plaza San Martín. Nunca pudo encontrarse. El cambio de nombre El 8 de agosto de 1933 se publicaba en los medios periodísticos nacionales que “protestando por el cambio de nombre, los vecinos industriales, hacendados y vecindario en general han enviado al presidente de la Cámara de Senadores de la provincia una nota” Allí decían que habían recibido con profundo desagrado la presentación de un proyecto que dispone el cambio de nombre de la ciudad, partido y estación ferroviaria de Tres Arroyos pasando a Teniente General Julio A. Roca. Afirmaban que no se discutía la figura del militar y político, pero la existencia de numerosas localidades con su nombre acarrea el grave inconveniente de inducir en un error frecuente en la toponimia de nuestro país. La repetición de denominaciones crea un confusionismo perjudicial. Añadía que “hay otras razones de orden superior que se oponen a la consumación del proyecto. Materiales unas y espirituales las otras”. Tres Arroyos ha creado con esfuerzo propio industrias florecientes que han conquistado lugares prominentes en los mercados y que son conocidas y acreditadas por su lugar de origen. Además tiene poderosas entidades económicas y producción agropecuaria está calificada en grado eminente jugando un papel importante el rótulo de procedencia. Es localista “Este vecindario-dice-así como se siente capaz de resolver sus propios destinos, quiere estar en la solución de las cosas que le conciernen. Su pasión localista impide aceptar que otros decidan lo que le atañe sin su expreso consentimiento. Y en esta emergencia no puede acallar su sentir, tal como lo hizo en circunstancias análogas cuando se proyectó sustituir su nombre por el de un ilustre prócer: Larrea. Tres Arroyos es nombre grato a sus habitantes. Quienes trastrocaron el modesto villorio en la ciudad pujante que es hoy, y quienes con denodado esfuerzo labraron la ingente riqueza de su zona, experimentan un sentimiento de amargura ante la iniciativa promovida ante el Senado. Es voluntad, podríamos decir unánime de esta población, de continuar llamándose Tres Arroyos, Firmaron el consejo de administración de CELTA, autoridades, comerciantes, industriales y productores agropecuarios como así vecinos, totalizando más de tres mil firmas. También el periodismo Los comentarios periodísticos fueron lapidarios también. Crítica apuntaba a los autores del proyecto y afirmaba que Tres Arroyos es un nombre bonito, evocativo, con sabor a cosa campera, breve, fácil de retener en la memoria, es el patronímico consagrado por 50 años de afanes de una de las más progresistas ciudades de la Provincia. Noticias Gráficas afirmaba que “es de lamentar que los senadores que han presentado el proyecto no se ocupen de cosas de más utilidad y mayor provecho en beneficio del pueblo. Sería una buena obra de estos senadores que renunciaran a sus bancas para que sean ocupadas por hombres que se ocupen de los intereses generales del pueblo.”. Confusión El 20 de febrero de 1934 el diario La Nación anunciaba que el cincuentenario de Tres Arroyos se celebraría el 9 de julio de 1935 y añadía que “algunos documentos parecen contradictorios sobre la verdadera fecha de la fundación”. Se informa que el intendente convocó a caracterizados vecinos para integrar una comisión organizadora de los festejos a quienes entregó documentación que parecía contradictoria respecto a la fecha de fundación. Allí se conversó largamente pero no se arribó a ninguna conclusión. Presidente provisional fue nombrado el Intendente Sebastián Bracco y secretario el señor Pugliese Staffa. Los señores Miedam e Instilart coordinarían la conformación definitiva de la comisión y respectivas subcomisiones. De todas maneras se convino en que cualquiera fuera la fecha de fundación de Tres Arroyos, la celebración se haría en julio del año próximo. De todas maneras se encomendó que la comisión requiriera todos los datos necesarios para dejar la cuestión fuera de dudas. De tal forma, los actos del cincuentenario se cumplieron del 6 al 16 de julio. En la tapa del programa oficial se consigna erróneamente el año de la fundación, lo que indica claramente que bastante tiempo después de aquella primera reunión, todavía había contradicciones (foto). El programa que se desarrolló fue muy completo, incluyendo un homenaje a Benito Machado en que hablaron el diputado nacional Dionisio Schoo Lastra y el historiador Salvador Romeo. También se inauguró el monumento al trabajo, en Moreno y las vías, hablando el Vicente Cacuri. La actividad festiva fue intensa todos los días con espectáculos al ai
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El afiche
El médico Alberto Colonna comentó que para la celebración del septuagésimo quinto aniversario de Tres Arroyos, la Municipalidad convocó a un concurso para la confección de un afiche alegórico. Del mismo participaron numerosos dibujantes y aficionados resultando ganador su padre, Osvaldo Altamirano Colonna. Lo curioso del caso es que dicho afiche nunca se imprimió por falta de recursos de la comuna. El original quedó en manos del profesional, actualmente radicado en la Capital Federal, quien envió a “esto es Historia” una copia que reproducimos en la página de Internet. De alguna manera podemos decir que estamos ofreciendo una “primicia histórica”, aunque parezca un contrasentido.
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La televisión en Tres Arroyos
La llegada del servicio de televisión a nuestra ciudad no fue un proceso sencillo y mucho menos rápido. En otros lugares los avances al respecto fueron mucho más acelerados quizás por cuestiones geográficas u otras. Lo cierto es que el 10 de febrero de 1960 se constituyó en una absoluta novedad la captación de un programa televisivo al punto tal que los cronistas del diario local La Voz del Pueblo concurrieron al lugar a los efectos de registrar la situación. Esto ocurría en un domicilio de la calle Gomila, entre Sargento Cabral y Velez Sarsfield, entre las 22,30 y las 23 pudiéndose ver la actuación del conjunto folklórico Los Calchaquíes. Se lograba captar un programa del Canal 7 de Buenos Aires con una antena de 8 metros de altura provista por una sociedad legalmente registrada en Azul, integrada por Pucheu y Martins. Estos apellidos luego se insertarían fuerte en nuestra sociedad pues la señora Nelly Pucheu de Martins, junto con Olga Tierno de Carrera serían puntales en la conformación y funcionamiento de la Unión de Educadores de Tres Arroyos, la organización gremial que nuclea a la mayoría de los docentes del distrito. Vendrían tiempos posteriores con la instalación de antenas repetidoras de los canales 7 y 9 de Bahía Blanca y la instalación de torres domiciliarias dotadas de manivelas que permitían la orientación de los polos receptores según fueran las condiciones climáticas. Pero antes de esta recordada etapa hubo un intento muy firme y serio de avanzar en un servicio propio de Tres Arroyos en materia de televisión. El 3 de noviembre de 1963 con avisos de generoso tamaño se anunciaba la conformación de una sociedad de vecinos de nuestro medio, presidida por el señor Juan Carlos Pérez, con la denominación de “Tres Arroyos SA-Canal 6 de Televisión. Se había dado cumplimiento a todas las exigencias legales según se señalaba. No obstante, esa genuina expectativa se vio frustrada cuando el 12 de enero de 1964 se anunciaba la anulación de los concursos que habían sido convocados para la instalación de este tipo de empresas. Sería recién muchos años después cuando se conformaba otra sociedad con la participación de directivos de otras empresas de comunicación y que se conoció como Tres Arroyos Televisora Color-Canal 2. La inversión fue considerable pero la ansiedad de los pobladores de contar con un servicio de ese tipo hizo que se aplicara un sistema particular: se hacía una adhesión anticipada de los vecinos cuadra por cuadra previa al tendido del cable, con lo cual la financiación fue rápida y con bases absolutamente confiables. Su venta al grupo Clarín se produciría varios años después cuando además se lanzó TV Mundo, también adosada luego a Cablevisión. Después de esos movimientos empresarios y en materia de televisión es el desarrollo del Canal de CELTA, pero esa es una historia que seguramente se contará dentro de algunos años.
La Revolución del 55 en Tres Arroyos
Mucho se ha escrito e historiado respecto a la autodenominada Revolución Libertadora, ocurrida en setiembre de 1955 y que significó el derrocamiento de Juan Domingo Perón. También el periodismo reflejó, aunque de manera poco objetiva, los excesos cometidos contra aquellos que habían actuado en distintos ámbitos en nombre del peronismo. Excesos a los que los argentinos estamos acostumbrados históricamente y muestra de intolerancias y revanchismos, pero que lamentablemente fueron frecuentes. Numerosa sería la lista de personas que fueron perseguidas pero se nos ocurre mencionar sólo algunos nombres como el ex intendente Carlos Menéndez, los hermanos Cabo, Guillermo Campano, Alberto Dassis, Bartolomé Recalde, Justo Rodríguez y la lista sigue de manera considerable y posiblemente no podríamos cubrirla de manera total.(En la foto anexa el Intendente Menéndez, Dassis, Enrique Cabo, Vicente Bruno y Justo Rodríguez, entre otros) Pero de alguna manera esos sucesos quedaron más o menos bien registrados, más allá de subjetividades. Nadie recuerda, sin embargo, que en aquellas sublevaciones militares murió el soldado conscripto Héctor J. Yezzi, integrante de una tradicional familia de nuestro medio. Familia esta que estuvo mucho tiempo radicada en la avenida Rivadavia, esquina Matheu. El suceso ocurrió el 18 de setiembre de 1955 cuando una bomba estalló y mató al joven conscripto. El hecho es lo suficientemente grave como para que fuera motivo de alguna recordación especial, sobre todo impulsado por aquellos sectores siempre encolumnados con reivindicaciones diversas. Tampoco se recuerda demasiado la destrucción por bombardeo del histórico puente colgante sobre el río Quequén Salado. Su destrucción respondió a lo que se consideraba como estratégico para evitar desplazamiento de tropas o por lo menos dificultarlo. Superado el momento bélico, su reconstrucción demoró unos 7 años. Se lo re inauguró el primero de diciembre de 1962 durante la intendencia de Anuncio Diez Balbuena. La obra se hizo en base al proyecto del ingeniero Adolfo Giacobbe e implicó una inversión de 20 millones de pesos de aquella época. La población de Tres Arroyos vivió horas de incertidumbre durante la Revolución Libertadora. Rápidamente fueron quitados de circulación los camiones Mercedes Benz, por entonces modernos, que eran color azul y que en los laterales de sus cajas de madera tenían un cartel que decía “Perón cumple”. Con esos camiones se trasladaba fundamentalmente en esos años las bolsas de Gamexane, el polvo venenoso destinado a combatir los fuertes ataques de tucura. Algunos pequeños detalles de un momento histórico de zozobras.
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Conmoción en el arte
Los círculos tresarroyenses vinculados con la actividad artística se vieron conmovidos en enero de 1954 tras la exposición en las vidrieras de Casa Arteta de un cuadro con la imagen de la virgen Nuestra señora del Carmen. Se trataba de un cuadro de un metro y medio por un metro 20 que según los expertos databa de 3 a 4 siglos. El mismo pertenecía al doctor Alfonso Pajares, residente en nuestro medio y casado con Zulma Ovalles. Esta última era nieta de Guillermo Ovalles, un prominente habitante del sur del Perú. El cuadro había sido heredado por el matrimonio Pajares que al parecer ignoraba lo que muchos dijeron era una rica historia vinculada con el arte. La conmoción congregó a muchos expertos para revisar la obra emitiendo opiniones diversas e incluso se encomendó al artista Roberto Cassina a efectuar las averiguaciones del caso. Simultáneamente la cuestión cobró vuelo informativo más allá de Tres Arroyos al ser publicada una extensa nota al respecto en el diario Noticias Gráficas, de tirada nacional. Hasta donde se conoce, las conclusiones no fueron absolutas pero se llegó a entender que la tela se correspondía con las técnicas aplicadas por la Escuela Colonial del Cuzco. También se especuló con que la obra pudo haber sido ejecutada por un alumno de Leonardo Da Vinci. Lo cierto que no solamente Tres Arroyos puso su atención en un cuadro inocentemente expuesto al público, sino que la cuestión alcanzó proyección nacional.
Un Club único en el mundo
En 1943 un reducido número de vecinos de Tres Arroyos resolvía en charla de café, llevar adelante una iniciativa que tendría características peculiares y una trascendencia que se sostendría por casi medio siglo.
Los señores Juan Tempone, Antonio Romanó, Marcelino Tierno y Miguel Pailhé fundaban lo que sería un club que al menos formalmente funcionaría sólo un día al año: el club 03632. Fue el número de un entero de Lotería comprado en común y que luego fue sumando adherentes que pueden contarse por decenas a lo largo de la existencia del particular club. La idea consistía en la organización anual de una celebración anticipada de ganar el premio gordo que se asignaba en la Navidad.
El club se reconocía como tal, pero sus integrantes afirmaron siempre que se trataba de una cofradía que año tras año designaba un rey y se organizaban las fiestas de coronación y traspaso del mando que duraba precisamente hasta la próxima edición. Teóricamente el club tenía esa efímera existencia, es decir lo que duraba la celebración la mayoría de las veces rodeada de fastuosidad y “dilapidando” los millones de pesos que se ganarían a las pocas horas. En la práctica había un funcionamiento administrativo que debía trabajar en la organización de la fiesta multitudinaria y la consecuente rendición de cuentas.
Es que lo que se recaudara y quedara en exceso tras cubrir los gastos, se destinaba a instituciones de bien público. De tal forma, por ejemplo, en enero de 1963 se distribuyeron 63.000 pesos. Se contaba con un ingenioso sistema de generación de expectativas contándose con la complicidad de los medios de comunicación que contribuían a la curiosidad y celebración anticipadas. Por ejemplo, el 19 de diciembre de 1962 en el diario local La Voz del Pueblo se publicaba la noticia que el Club 03632 había comprado 200 vaquillonas; 120.000 litros de vino; 100.000 pastillas de laxantes y analgésicos para los cofrades. Se anunciaba así la fiesta anual y en la cual ese año Alfonso Di Gresia sería reemplazado por Juan Tempone como rey de la institución.
La ciudad de Tres Arroyos se conmovía durante esa jornada previa al sorteo con un colorido desfile y la desbordante alegría de los supuestos nuevos millonarios. Semejante movida y jolgorio tuvo también su costado trágico: en uno de esos desfiles una persona resultó muerta como consecuencia del estallido de una bomba de estruendo. Hasta hubo quien se animó a ensayar una canción, que adosamos a esta crónica.
Por lo que se tiene entendido, esta particular iniciativa, que se diluyó cuando se transformaron las estructuras de la Lotería Nacional y ya no se pudo obtener el número 03632, no ha tenido una réplica similar en todo el mundo. Este año, 2014, se cumplen 70 años de aquella iniciativa que tuvo singular éxito.
Cuando el Club cumplía 32 años, en 1975 se leía en LU 24 el comentario de la foto (por Esteban Ernesto Marranghello)
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Dos tragedias aéreas
Son varias las situaciones derivadas de accidentes aéreos que tuvieron como protagonistas y víctimas a tresarroyenses. Hubo varios casos de aeroaplicadores en toda la zona. Sin embargo hay dos casos que pueden considerarse los más significativos.
Uno de ellos ocurrió a principios de 1964 cuando un avión de la empresa ALA, Aerotransportes Litoral Argentino se precipitó a tierra en proximidades de Zárate cuando viajaba entre Santa Fe y Buenos Aires, impacto que ocurrió a unos 2 kilómetros de la ruta 9.
El aparato Douglas DC 3 estaba ocupado por 28 personas, entre ellas la joven azafata Eva Victoria Hirsch, de 22 años, oriunda de Tres Arroyos e hija de una conocida familia del medio y quien murió en el impacto El accidente ocurría aproximadamente a las 9,45 cuando los pilotos observaron fuego en los motores e intentaron un aterrizaje de emergencia. Vicky Hirsch como se la conocía, había nacido el 11 de noviembre de 1941 y su padre era el señor Alfredo Hirsch, quien era por entonces secretario del Club Villa del Parque e integrante del Tribunal de Faltas del fútbol local. Eva Victoria había ingresado a la empresa para trabajar de azafata el 5 de mayo de 1961.

Pocos días antes también Tres Arroyos se había visto impactado por la muerte de personas que en este caso estaban muy vinculadas con la actividad docente: la familia Cuence.
Ocurría hacia las postrimerías del año 1963, más precisamente cuando la familia se había trasladado en avión a Mar del Plata para la celebración de las tradicionales fiestas.
Por el mismo medio, en un avión de la Dirección Provincial de Aeronáutica, retornaban ya a Buenos Aires cuando el aparato se precipitó a la altura de Coronel Vidal.
El aeroplano era guiado por Eduardo Emilio Scoto e Israel Rodríguez, este último casado con Alicia María Cuence quien iba en el mismo, además de los 3 hijos del matrimonio y su suegra, María Quenard de Cuence. La familia Cuence tenía una estrecha vinculación con Tres Arroyos donde habían desarrollado una prestigiosa trayectoria como docentes.
El aviador Israel Rodríguez tenía 33 años y prestaba servicios para la Provincia de Buenos Aires siendo policía con 10 años de radicación en La Plata, mientras que Alicia María Cuence tenía 28 años donde y se desenvolvía en el magisterio. Esta última era hija de Ulises Radamés Cuence y María Carlota Quenard, ambos antiguos educadores.
Lo cierto es que el avión Bonanza despegó de Mar del Plata con destino a La Plata a las 14 y pocos minutos después se encontró con un fuerte frente de tormenta que determinó que se precipitara en una zona pantanosa en el distrito de Coronel Vidal.
Hubo confusiones informativas sobre la posibilidad de que alguno de los niños hubiera sobrevivido, lo que no ocurrió. La detección de los restos del aparato y sus infortunados ocupantes demoró varias horas por las dificultades del terrreno.
El multimillonario tresarroyense que murió en la miseria
El curioso caso comenzó a hacerse público en los medios de comunicación en la década del 60, tanto en Tres Arroyos como en otros diarios de alcance nacional. Es que un abogado recurría a los mismos para ver si podía dar con algún pariente de Carlos Bazzana Cardoso quien había fallecido en Acqui, Italia en 1958. Se conocía, entonces, que Cardoso había nacido en Tres Arroyos en 1891, aunque sus padres luego se radicaron en Bahía Blanca. Habían sido los progenitores Mariano Cardoso y Gregoria Avila, quienes habían muerto en febrero y abril de 1891 en Bahía Blanca luego de una vida desarrollada en la más cruda miseria, De tal modo el niño fue huérfano rápidamente y creció en circunstancias no reveladas en detalle pero siempre dentro de aquel panorama de privaciones y marginaciones. Tampoco se conoce cómo el 9 de octubre de 1912, cuando tenía 23 años, fue adoptado por un matrimonio de italianos que había logrado hacer fortuna en nuestro país. Se trataba de Bartolomeo Bazzana y Lucía Giuliano, no especificándose en las crónicas de la época las actividades que llevaron a esos italianos a amasar una considerable fortuna. Lo cierto es que en determinado momento se decide el retorno a la población de Acqui, en Italia, llevándose consigo al joven adoptado. Transcurrido el tiempo los integrantes del matrimonio italiano fallecen, con lo cual el nativo tresarroyense heredó una fortuna que las crónicas definen como multimillonaria. Lo paradójico de la situación es que Cardoso en un giro curioso de su vida y una vez que sus padres adoptivos habían fallecido, se trocó prácticamente en un mendigo, retornando a la miseria que le había tocado vivir en su niñez y adolescencia. Fue en ese contexto de absoluto abandono y rozando apenas los niveles de subsistencia que vivió hasta su muerte en 1958 cuando tenía 67 años. No se especifican detalles respecto a los motivos profundos que empujaron a Carlos Bazzana Cardoso a no utilizar los recursos que heredaba y elegir vivir en la miseria más absoluta. Se sugiere en las crónicas que era, aparentemente, un caso extremo de avaricia. Lo cierto es que a su muerte la multimillonaria herencia se hallaba sin destinatario legal concreto y un abogado llegó a Tres Arroyos buscando posibles herederos. Se dice que había podido ubicar a un presunto hermano, Severo Cardoso que no residía en nuestra ciudad. El final de la historia se desconoce, pero es interesante conocer el caso de este tresarroyense multimillonario que murió en la miseria a pesar de contar con bienes de incalculable valor.
Tres Arroyos, una ciudad afortunada
Los juegos de azar han sido para Tres Arroyos muy generosos y a lo largo de la historia de la ciudad fueron numerosos los casos de gente que ha ganado mucho dinero. Puede recordarse la emblemática Póngase las Botas, del Club Santamarina de Tandil que hizo millonaria a la familia Arance, en nuestra ciudad. De la noche a la mañana la opulencia ganó el ánimo de quienes siempre supieron de la modestia. Era una situación a plazo fijo. Otros muchos casos lo fueron a través de los tradicionales billetes de lotería y otros tantos por los nuevos juegos, aunque razones de seguridad han determinado que desde hace varios años cualquier afortunado procure por todos los medios que la cuestión no tome estado público. Allá lejos y hace tiempo, se conocía de manera concreta quien o quienes se habían transformado en millonarios de repente. Es imposible reseñar todos los casos, pues son muchos, pero hay algunos que se pueden rescatar de la memoria. El 19 de febrero de 1960 se conocía que el señor Santiago Satini, radicado en Claromecó era poseedor de una fracción del número 8609 ganador del sorteo y que había sido vendido por la agencia La Cubana, de Francisco Gil. Lo notable es que Satini ya había ganado por el mismo camino un millón de pesos en el año 1958. En diciembre de 1959 la agencia La Tentación, de Francisco Carvajal que funcionaba en calle Colón, entre Hipólito Irigoyen y 9 de Julio, vendía el billete con la grande y el número 02471. Aquí se vendía una de las dos series con un premio mayor de 12 millones de pesos, a través del billetero Salomón Kounat. El dinero se repartía entre otros entre Roberto Gariglio, Myrna Goicochea, Juan Gastelú y por parroquianos de un bar, Reynaldo Etcheto, Aldo Ciancaglini y Agustín Méndez. La zona del paraje La Pastora recibía 8,3 millones de pesos a través de los ganadores. En mayo del 63 la agencia La Favorita,de Rafael Adobatto en Colón 17 vendía un billete premiado con el número 3147 repartiendo un millón 800 mil pesos. Dos de los beneficiarios fueron Alfonso Cioppi, domiciliado en San Martín 1700 y su cuñado, Luis Conese, domiciliado en el cuartel quinto. El 10 de octubre de 1963 la agencia La Cubana vendía una aproximación del número 13488 que tenía un premio mayor de 1.800.000 pesos. Había sido vendida por un histórico billetero, el señor Salvador Larroca. El 12 de ese mes la agencia La Favorita, que funcionaba en el local 5 de la galería Tres Arroyos vendía billetes del número 14949 de la Lotería Nacional y aquí uno de los favorecidos fue el señor Constantino Martín. Este confirmaba que el 50 por ciento del dinero que debía percibir lo donaría a la Comisión Ranchos de la Virgen de Luján. Son sólo algunos de los casos de fortunas repartidas por juegos de azar en Tres Arroyos.
Cooperativas Unidas del Sur
En mayo del año 2000 se clausuraba la experiencia desarrollada en unas tres décadas por Cooperativas Unidas del Sur, una entidad de tercer grado de carácter netamente comercial que aglutinó a la gran mayoría de las organizaciones cooperativas de Tres Arroyos y zonas aledañas. Comenzaba a acentuarse el deterioro que muchas entidades venían afrontando y que concluyó con la desaparición inexorable de las mismas y una concentración muy fuerte del sector. La desaparición de Cooperativas Unidas del Sur se debió a varias razones y no hubo un solo motivo, pero no es este el espacio para un análisis sobre el particular. En cambio es muy interesante destacar que uno de los conductores emblemáticos fue quien, surgiendo de la Unión Cívica Radical Intransigente, ocupara el cargo de Intendente municipal entre el primero de mayo de 1958 y el 13 de noviembre de 1961, el señor Pedro Félix Larsen. La familia Larsen estuvo ligada históricamente con la Cooperativa Agrícola de Cascallares. Félix fue su titular lo mismo que lo fuera año después su hijo, Raúl, trágicamente fallecido en un accidente automovilístico entre nuestra ciudad y Cascallares. El ex intendente era una persona de temperamento tumultuoso, de accionar directo y sin ambajes. Se lo temía y se lo respetaba y naturalmente también tuvo sus detractores. Durante su gestión de Intendente tuvo fuertes enfrentamientos con el periodismo y fue señalado por algunas sospechas que determinaron que desde la política lugareña de entonces se pidiera y lograra la intervención de la comuna. Esa intervención estuvo a cargo de Julio Morini, que era Director de Asuntos Municipales de la Provincia quien estuvo a cargo de la administración hasta el 9 de mayo de 1962 y a quien sucediera Anuncio Diez Balbuena. Atrás había quedado aquella experiencia política que lo encumbró como Intendente, y don Pedro Félix Larsen ocupó la titularidad de Cooperativas Unidas del Sur. Desde allí y sin variar su estilo, pujó por un fuerte proceso de regionalización y un fortalecimiento de todas las estructuras locales, embistiendo por ejemplo contra el centralismo propuesto por la Asociación de Cooperativas Argentinas. Reclamaba un mayor apoyo de las entidades cooperativas hacia la capitalización de la entidad que las nucleaba y destacaba aquellas iniciativas que privilegiaban el desarrollo local. Hablaba de la necesidad de tomar conciencia sobre la proyección que podría lograrse con el esfuerzo conjunto. Podría decirse que aquellos propósitos no se cumplieron, al menos como Larsen lo soñaba y exponía. Como decimos, Cooperativas Unidas del Sur se extinguió en mayo del año 2000, pero es interesante repasar lo que el dirigente decía el 12 de junio de 1971 tras una asamblea que había analizado el cierre del segundo ejercicio de la entidad.
Se crea la agencia del Instituto Nacional de Previsión Social (hoy ANSES)
A mediados de 1972 se produce un paso trascendente en la atención de los problemas que muchas personas tenían hasta ese momento para gestionar sus beneficios previsionales, cayendo con frecuencia en manos de gestores inescrupulosos. Se alquilaba un local en el centro de la ciudad y el 30 de junio de ese año llegaba a Tres Arroyos el señor Osvaldo Pérgola, de la agencia regional Bahía Blanca del Instituto Nacional de Previsión Social, dependiente de la Subsecretaría de Seguridad Social de la Nación. Lo hacía para tomar los exámenes a quienes serían luego los integrantes de la primera plantilla de empleados a cuyo frente estaría como primer jefe el señor Eduardo Muller. El funcionario visitante fue entrevistado por entonces por Osvaldo Sandalazini, joven que también integró por algún tiempo el servicio informativo de la emisora. Pérgola hace referencia a la trascendencia de brindar la posibilidad de gestionar sin costo y sin intermediarios muchos de los beneficios previsionales. Hasta ese momento esas gestiones se canalizaban sin excepciones a través de personas dedicadas puntualmente al tema. La generalización sobre la seriedad que desplegaban o no, en realidad es injusta. Los había, como aún los hay, de todo. Se ilustra este comentario y la entrevista, con un recibo extendido por uno de aquellos gestores, quizás el más importante y jerarquizado de las décadas del 50 y 60. La dependencia que se creaba entonces, daría con los años, paso a la actual estructura de ANSES, cuyo volumen de actividad es innecesario comentar.
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Tres Arroyos y la penicilina
La utilización de la penicilina tuvo una especial repercusión en Tres Arroyos.
En su edición del 20 de mayo de 1944, el diario La Voz del Pueblo consignaba que un tresarroyense afectado por una pleuresía purulenta estaba internado pero desahuciado en el Sanatorio Otamendi El señor Ernesto Maschi fue un vecino de nuestra ciudad que por razones laborales se radicó en el gran Buenos Aires y que falleció cuando aún no había cumplido sus 31 años. Internado en un establecimiento asistencial fue la primera persona que en el país fue tratada con la considerada entonces una droga milagrosa que fue introducida en función de una gestión diplomática para nada sencilla en esa época, teniendo en cuenta el contexto internacional profundamente adverso que atravesaba Argentina. Recordemos que el gobierno militar de entonces se resistía a pronunciarse como aliado en la Segunda Guerra mundial en curso, lo que le generaba fricciones considerables especialmente con Estados Unidos y los restantes países que luchaban contra El Eje.
Las crónicas de la época destacaron la información con grandes titulares señalando que la vida de Maschi había sido salvada milagrosamente luego de una infección generalizada, pero en realidad no se pudo superar la situación.
Ernesto Maschi estaba casado con la señora Nélida Elisa Arbasetti, un apellido tradicional en esta zona, y tuvieron dos hijos: Ana Teresa de Borre y Eduardo Ernesto, este último un caracterizado periodista deportivo de nuestro medio. Era hijo de Juan Maschi y Ana Oldano Ernesto Maschi había desarrollado actividad comercial en nuestro medio. Era integrante de la empresa de transporte Expreso Villalonga y compartía la titularidad con el señor Rodolfo Arbasetti. Se trasladó entonces a Lanús para integrar una firma de venta de chatarra con su tío, Enrique Oldano. Fue en esa ocasión que fue afectado por la enfermedad que sería mortal. El primer caso de una tresarroyense efectivamente radicada en el distrito y que fue tratada con penicilina fue el de la señorita Margarita Sand.
Era una joven mujer integrante de una caracterizada familia rural radicada en la zona de Copetonas y también de la familia del primer intendente peronista Alberto Borton.

La versión de Maglio
El eminente médico infectólogo Francisco “Paco” Maglio en su libro “Reflexiones (y algunas confesiones)” brinda una versión distinta al respecto. Reproduzco la tapa de dicho libro y la página donde se hace la referencia al respecto.
El prestigioso profesional, cuyo extenso currículum puede ser consultado con generosidad en Internet, ha visitado Tres Arroyos donde expuso sobre sus datos.
Se observa que se refiere a la aplicación una vez que la penicilina ingresó al país en el circuito comercial, lo que es correcto. Probablemente desconociera lo ocurrido con Maschi, motivo por el cual me ocupé de hacerle llegar el material por mí escrito, sin tener respuesta alguna.
Obviamente no pretendía poner en tela de juicio nada de lo escrito, sino simplemente brindar un aporte más a quien se ha ocupado del tema con tanto interés.
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Persona no grata
En 1989 las opiniones vertidas por un periodista generó la reacción de la Liga Regional de Fútbol que resolvió declararlo persona no grata. Se trataba del entonces jefe de deportes de LU 24, Héctor Ricardo Asef. No ha sido en la historia la única vez que la actividad de un periodista ha generado reacciones de ese tipo, totalmente inapropiadas en un contexto de libre opinión y pensamiento. La situación generó, como no podía ser de otra manera, una reacción y defensa de esta emisora para con el colega periodista. Se hizo pública esa posición en la voz de Eduardo Maschi y en los siguientes términos:
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La Mesa Redonda
En 1977 los organizadores de la Fiesta Provincial del Trigo resolvieron implementar lo que se denominó Mesa Redonda y que a poco de hacerlo, se transformó en uno de los ejes fundamentales de la celebración anual. El vuelo que tomó fue inusitado pues durante muchos años fue el escenario donde se discutían a fondo los problemas, estrategias y políticas agropecuarias. Era punto de encuentro de funcionarios, dirigentes y productores agropecuarios con oportunidades de decir lo que se pensaba recibiendo o no explicaciones sobre cuestiones fundamentales. Era frecuente que los máximos funcionarios del área en el orden nacional y provincial reservaran determinados anuncios para hacerlo en un contexto de relevancia como la Fiesta del Trigo. De la misma manera los históricos dirigentes de las entidades representativas encontraban la oportunidad de elevar encendidos reclamos y polemizar con los funcionarios. Aquella situación cambió. Sobre todo fue la consecuencia de la negativa oficial a dar explicaciones y someter a discusiones sus acciones respecto al sector agropecuario. Se hizo evidente un cambio sustancial en la consideración oficial respecto al campo y sobre todo una falta de políticas coherentes para el sector. La ausencia de funcionarios capaces de dar explicaciones y de recibir inquietudes fue diluyendo la importancia de la Mesa redonda. Se intentaron caminos alternativos para sostenerla llevando a la mesa cuestiones de carácter técnico. Pero ello no fue suficiente. El brillo, el esplendor y la importancia de ese foro de discusión parecen haberse perdido inexorablemente. Por eso es interesante recuperar siquiera alguna cuestión para que no se pierda en el olvido. Recordamos la apertura de la décimo sexta edición celebrada el 9 de marzo de 1985 con funcionarios radicales en el auditorio Mañanet.
En la fotografía el señor Edgar Simatti quien fuera uno de los primeros impulsores de la Fiesta del Trigo y tuvo activa participación en la organización de la primera edición, que tuvo carácter regional. En ese trascendente logro se produjo la coronación como reina de Mónica Praiz, quien luego tuviera un paso trascendente como locutora de LU 24.
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Otras épocas y costumbres
Es notable la transformación que experimenta la sociedad con el transcurso del tiempo y el consiguiente cambio de costumbres de la mano de los avances tecnológicos. Nada descubro al respecto pero debemos convenir que es apasionante pegar un vistazo a aquellas viejas profesiones tan habituales por entonces y que hoy son casi una rareza. Hoy no se encuentran aquellas costureras que hacían milagros con sus trabajos “invisibles” que permitían reparar las prendas que quedaban virtualmente nuevas. Costureras y modistas que, además, estaban agremiadas allá por principios del siglo pasado. Lo mismo los sastres y la costumbre de hacerse las prendas a medida. Muchos de ellos son aún recordados. En 1951 todavía existía un “Sindicato de obreros sastres”. Y las tintorerías. Por gentileza de Gerardo Ciarrocca se recuerdan tres de las más importantes tintorerías de Tres Arroyos e incluye una foto donde están la dueña de Tintorería Rivadavia, Catalina Taberner, Alfonso Ravella y Juan Antonini. Dice que la Rivadavia se había iniciado en calle Betolaza y luego se trasladó a Colón 519. Recuerda que los trajes se lavaban y planchaban. Se lavaban a mano en piletas planas agregando un poco de ácido al agua para quebrar su alcalinidad excesiva. Se usaba jabón blanco y cepillo. Juancito Antonini es el que tiene la gorra hasta las orejas y era el cadete. La foto es de un lunes 9 de octubre de 1934 y el pequeño es el mismo Ciarrocca, sobrino de la dueña de la tintorería. Dice que aún conserva el reloj que se observa colgado en la pared y menciona que debajo del mismo, contra el perchero está el viejo aparato telefónico. En la estantería se observa una hilera de sombreros que también se lavaban y planchaban; se les cambiaba el forro y el tafilete y la cinta de afuera. Además, con los cambios se moda se variaban las formas y hasta había un aparatito con una hoja de afeitar para recortar las alas. También se observa un “rancho” que era el sombrero que se usaba en verano. En lugar de ser de fieltro, era de paja tejida. En el primer plano de la foto se aprecian sombreros en distinto estado en proceso de darle forma definitiva a la copa.
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Recordando a Delfina Lafón con Carlos Rava (26-01-2013)
Escribe OMAR ALONSO, Periodista
Ha muerto un amigo. Fue consecuencia de un proceso irreversible. Su cuerpo dijo basta como consecuencia de muchas décadas de fumador. “No sé si vuelvo” fueron sus palabras cuando lo vi por última vez en una clínica local a punto de ser trasladado a Mar del Plata. Y no volvió. Ni siquiera su cuerpo, pues fue cremado en aquella ciudad según resolvieron algunos familiares. Hasta último momento había sostenido su actividad de muchos años. Ruda por cierto, pero que sobrellevaba en función de un físico delgado y de pura fibra que por entonces parecía privilegiado. Era un solitario. Tenía familia pero renunció a estar integrado, buscando un horizonte de libertad. Amaba esta zona y específicamente el campo por su amplitud sin ataduras. Le bastaba lo mínimo indispensable para vivir dignamente y así estuvo alejado de cualquier lujo u ostentación. Amaba el orden y la pulcritud y se notaba en su modesta morada, que no obstante carecía del típico toque femenino. Tenía una cultura superior a la media normal. Buen lector y preocupado por los avatares políticos y cotidianos. Había cursado estudios universitarios que quedaron inconclusos en la carrera de ingeniería. Como consecuencia era un buen conversador pues se podían abordar todos los temas. Contrariamente a lo que imperaba en su casa, no era cuidadoso en su vestir. Quizás porque la rudeza de su trabajo no favorecía una actitud distinta. Ingenioso en su acontecer y predispuesto a meter mano en carpintería, mecánica o cualquier otra actividad práctica. Generalmente con buenos resultados. Si bien tenía un buen trato, no cosechó muchos amigos. Dos a lo sumo. Uno de ellos yo. Era un gourmet. Le gustaba la buena comida y el buen vino, y sabía distinguirlos. También era un buen cocinero aunque casi exclusivamente para su propio consumo. Solitario por elección, ya en los últimos tramos de su vida y estando yo de visita en su casa reflexionó que no es bueno vivir solo. Seguramente sentía sobre sus espaldas una carga por la distancia puesta con su familia, especialmente con sus dos hijos. No era de Tres Arroyos. Era nativo de Quilmes. En su búsqueda de la libertad anduvo por El Impenetrable, por la zona de Ochandio y recaló en Tres Arroyos con muy pocas cosas a cuesta. Entre ellas un hermoso juego de sillones tapizados con el gobelino antiguo. Una preciosura que mostraba la fatiga y la suciedad de los años de un trato descuidado y muchos caminos andados. De casualidad tomó contacto conmigo y luego estuvo muchos años en una quinta de mi propiedad a la que cuidó con esmero y le dio el toque de prolijidad que luego se perdió con su alejamiento. La inseguridad hizo que dejara el lugar. Fue asaltado y apremiado durante toda una noche, lo que le infundió temor a estar en un lugar aislado. No dejó el barrio. Se construyó una casita a dos cuadras de allí, ya con vecinos próximos, lo que le brindaba una cierta seguridad. Compartimos mucho tiempo y muchas actividades y él confió en mí hasta el último momento. Respetaba la naturaleza. El predio de mi propiedad pasó de ser un paraje desolado a un verdadero vergel con vegetación variada que hoy existe. Cuidaba las plantas y disfrutaba cuando las veía crecer, florecer o fructificar. También amaba los animales. Quedaron esperándolo dos pequeños perros. Hacía un tiempo me había dicho de su preocupación por el destino de los animalitos si él moría. Lo acompañaban siempre en su camioneta. Caprichoso e indiferente. A veces había que hacer un verdadero esfuerzo para quererlo. Pero de la misma manera era solidario y dispuesto a cualquier colaboración. Tenía ancestros italianos y franceses y una historia muy interesante. Se entusiasmó y hasta le pidió a su hermana, que reside en Quilmes, que pasara precisiones de una historia que me contó y que parece uno de los típicos culebrones de la televisión. Se llamaba Carlos Rava, tenía 80 años y no era de aquí. Y con muchísimas imprecisiones me contaba la siguiente historia: En los albores del siglo 20 llegó al país un inmigrante francés. Se llamaba Jean Lafont. En la oficina de inmigración, sin embargo, lo registraron como Juan Lafón, sin la t final. El hombre se radicaría en la zona rural y al parecer por trabajo y visión personal hizo una situación económica sólida y prometedora. Fue así que dispuso traer a su hermano menor, Próspero. Al parecer ambos hicieron un progreso muy espectacular, sobre todo con la compra de campos. El relato que me realizó hace pocos días, en ocasión de aquella visita que yo repetía semanalmente, carece de detalles. Lo cierto es que el hermano menor de Juan Lafón, Prospero anduvo por estos lugares y en determinado momento se casó, aparentemente con una mujer alemana. Esa circunstancia provocó un cisma familiar. Juan Lafón ordenó a toda su familia que se considerara a su hermano
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Hugo Arenas
Entrevista de Mabel Marconi
En el contexto de su programa radial y en ocasión del 116º aniversario de Tres Arroyos, la colega Mabel Santos entrevistó al señor Hugo Arenas en los siguientes términos.
¿Rosas en Tres Arroyos?
GÜILA: una leyenda (01-06-2013)
Escribe OMAR ALONSO, Periodista
Se ha perdido en la memoria colectiva la referencia de un personaje cuasi mitológico de Tres Arroyos, origen de una frase que durante muchas décadas era frecuente escuchar: “más mentiroso que Güila”. Era frecuente escucharla especialmente en las zonas rurales y con algunas referencias también en el pueblo de Tres Arroyos que se nutría fuertemente de la peonada del campo. Yo escuché esa referencia desde pequeño pero al no ocuparme demasiado del tema, llegué a pensar que era simplemente una creación imaginaria de los pobladores rurales. Ahora, casi de casualidad, me topé con una mujer que me dijo haber conocido a Güila. Me lo describió como un paisano “gordo y petiso”, muy bolacero. Procurando profundizar, he realizado algunas averiguaciones y bueno es decirlo, con muy escasos resultados. El apellido parece haber desaparecido de Tres Arroyos o al menos yo no he podido ubicar a algún portador del mismo. En el padrón femenino de 1957/58 existía una mujer con dicho apellido pero en adelante no hay mayores referencias al respecto. Mis “asesores”, es decir las personas que consulto con frecuencia respecto a la recuperación de la memoria pueblerina, me confirman la existencia de aquella leyenda que sería propia de las décadas del 40 y 50, pero tampoco registran detalles. Probablemente su nombre haya sido Wenceslao y se desconoce si dejó descendencia. No se sabe bien si se trataba de un hombre mentiroso o simplemente exagerado, aunque el dicho popular lo encuadró en el primero de esos rubros. Hoy, a la distancia trazada por el paso del tiempo, hay más dudas que certezas. Lo ubicamos como Güila, pero ¿no sería Wila?. Lo bautizamos como Wenceslao aunque en realidad la mujer que dijo haberlo conocido lo llamó “Benceslado”. Lo que es irrefutablemente cierto es que la leyenda existió y que era referencia popular casi constante por aquellas décadas cuando se decía de alguna persona que faltaba a la verdad que era “bolacero o mentiroso como Güila”.
La violencia política (12-01-2013)
Escribe OMAR ALONSO, Periodista
El 18 de abril de 1929 a las 21,30 y en pleno centro de Tres Arroyos, un periodista era abatido de tres balazos, aunque sólo uno de ellos fue mortal. Se abría allí un capítulo muy especial donde lo policial se mezcló fuertemente con la política y hasta con las características del propio ejercicio de la profesión. Evaristo Bozas Urrutia, director de El Diario del Pueblo, de 40 años fue la víctima y desató pasiones exaltadas y posicionamientos muy encontrados, interesantes de observar desde la perspectiva histórica pero muy difícil de juzgar luego de tantos años. Hasta el año 2023 estará vigente el pago del derecho de cementerio realizado por una colecta pública para sostener una tumba que ahora está con ciertos deterioros pero que puede ser observada sin problemas sobre el callejón central de la necrópolis local. Detectar esa tumba fue precisamente lo que me impulsó a averiguar un poco más sobre el tema. Muchos datos me fueron aportados por el señor Rolando González, pero debí complementarlos con la crónica generada en el diario La Voz del Pueblo que por entonces dirigía Enrique Betolaza. Pude constatar—aunque ya lo había hecho cuando realicé el trabajo “El peronismo de Tres Arroyos: etapa fundacional”—que el diario era por entonces un instrumento directo y sin disimulos del radicalismo lugareño. Se ocupó claramente en denostar al periodista muerto, cuya personalidad critica en todos los términos posibles en columnas tendientes a replicar cualquier postura que no sea la del propio diario, lo que es decir, la del propio radicalismo. Se esfuerza por considerar al suceso como una cuestión personal y no política, cuestión que claramente pierde fuerza en los relatos posteriores, incluyendo varios de otros diarios de la región y el país. En la crónica inicial, al día siguiente del suceso, afirma que “Repeliendo una agresión de Bozas Urrutia, hizo fuego contra este el señor Oreste Héctor Granieri”. El hecho se produjo en la puerta del Bar Castilla, en Calle Colón, propiedad de Granieri. Relata que el periodista utilizaba su medio de comunicación El Diario del Pueblo para denunciar públicamente presuntos delitos y hechos bochornosos cometidos por ciudadanos de la ciudad. Entre ellos los doctores Luciano Cieza, Alberto Cier y los señores Valentín Bustillo, Ricardo Rudi y el propio agresor. Aparentemente Bozas Urrutia pasaba por el lugar de manera regular todas las noches. En esta ocasión fue aguardado por Granieri quien le habría pedido explicaciones generando una discusión. Intentó separarlos un oficial de policía, de apellido Antonini que pasaba por el lugar tras haber cenado en La Catalana. Sin embargo, Bozas Urrutia usó una cachiporra tipo bastón para pegarle a su contrincante en la cabeza y además hizo un amago de sacar un arma de su bolsillo. Fue así que Granieri sacó un revólver y le efectuó tres disparos. Uno le rozó el brazo derecho; el otro impactó en una pierna provocando la fractura de la tibia y el tercero ingresó por la axila, recorrió el abdomen y salió por la zona de glúteos. El periodista fue trasladado al Hospital Pirovano, donde falleció.
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LA POLEMICA PERIODISTICA
Es notable cómo el diario local casi justifica la situación, aunque bueno es aclarar que muchos otros diarios de la época hacen referencia a la polémica personalidad de Bozas Urrutia y el uso indiscriminado de su diario para atacar a otras personas. El diario Nueva Era de Tandil habló de ambiente caldeado en Tres Arroyos. Lo cierto es que el agresor se presentaba en la comisaría local y quedaba a disposición del comisario instructor Ramírez, de B. Juárez, cuya idoneidad se pondera porque había tenido una actuación especial en un incidente ocurrido en el Concejo Deliberante en diciembre de 1928. El juez actuante fue Manuel T. Cañás. En una columna especial que luego se repetiría a diario, el periódico local arranca criticando al corresponsal del diario La Prensa por la publicación de lo que considera infundios. Se encarga de remarcar que Bozas Urrutia era un enemigo de la Unión Cívica Radical y aliado del caudillo nacionalista Sebastián Bracco. Que aquel había ocupado las tribunas de los conservadores desde donde había dicho que había cometido un error al adherir originalmente al radicalismo. Todos los medios de prensa se ocuparon de este sonado caso, y el Círculo de Periodistas de La Plata reclamó que se hiciera justicia en el caso. Incluso se hicieron presentaciones ante el Gobernador Vergara para que interviniera, y así este se comprometió. Incluso se mencionó que la cuestión fue planteada al presidente Hipólito Irigoyen.
ATENTADO POLITICO
Pese a los esfuerzos del radicalismo de quitarle tinte político a la cuestión, en el diario Crítica se incluyó la declaración de la esposa del muerto Margarita G. de Bozas Urrutia en la que afirma que “se había proyectado asesinar de forma alevosa a su marido”. Dijo que se produjo lo que hoy definimos como zona liberada. Que a las 21,30 todos los comercios de la zona permanecían con sus luces apagadas y persianas bajas. Que las señoritas Cravacuore, hijas de un sastre, habían sido avisadas que no salieran a la calle porque alguna cuestión iba a suceder. Todo esto es replicado en la crónica del diario La Voz del Pueblo diciendo que en abril y a esa hora, era normal que los comercios estuvieran cerrados. En ninguna crónica de ningún otro medio periodístico se eludió de referir el incidente como una cuestión claramente implicada con los enfrentamientos políticos. Lo cierto que pocas horas después, desde el socialismo lugareño se convocaba a una manifestación pública en reclamo por lo sucedido.
DATOS DE LA VICTIMA
No hay en la referencia de los primeros tramos de la cobertura periodística local, ningún dato elogioso del periodista muerto. Todo lo contrario. Es por ello que llama la atención en la observación de la tumba todavía existente, una placa que los niños de Tres Arroyos le dedican a la memoria de Pepe Luna. Es que este hombre había sido el autor de un libro para niños y por ello se habría generado un emotivo acto durante su inhumación. Por una colecta pública se pudo pagar el derecho de cementerio por muchas décadas, lo que habla de que también tenía admiradores. De modo que el Tres Arroyos de esa época también vivía fragmentaciones fuertes y la puja de conservadores y radicales era a muerte. Se observa la existencia allí de una placa de mármol de la Sociedad Española de Socorros Mutuos dedicada a su socio.
La inmigración italiana
Escribe OMAR ALONSO, Periodista
La inmigración italiana a la Argentina comienza a principios de 1800. El censo de 1804 indica la presencia en Buenos Aires de 96 peninsulares. A fines de 1828, derrocado el gobierno del Coronel Dorrego, hecho este que provoca la sublevación de los pueblos de la campaña comandados por Juan Manuel de Rosas, la ciudad de Buenos Aires se queda sin soldados ni fuerzas policiales y para guardar el orden se crea con los extranjeros residentes el batallón “Amigos del orden”, compuesto de 700 efectivos de los cuales, en 1829, 112 eran italianos. L Los comienzos de la unidad de Italia y Argentina se producen en 1852 con la llegada a Buenos Aires de más de mil inmigrantes que se alistaron en la Legión Militar Agrícola, para defender la ciudad de los enemigos del gobierno. En 1853, por decreto del 30 de mayo se distingue a la unidad, comandada por el coronel Silvino Olivieri con el título de Valiente por su brillante desempeño militar. Años después la Legión se dirigió al sur y se estableció próxima a Bahía Blanca, donde en 1855 se crea la Colonia Agrícola Militar Nueva Roma, con 600 efectivos. Los oficiales que comandaban esta colonia eran ex oficiales de Giuseppe Garibaldi. Después de tres años quedaron en libertad de acción y muchos de ellos se establecieron en nuestra zona y combatieron contra los embates indígenas, antes de la Fundación de Tres Arroyos. Fueron cuatro inmigrantes italianos los que iniciaron las labores agrícolas en la pampa virgen, tratándose de Giuseppe Vitali, Salvador Milco, José Ferrario y Julio Allievi, aunque no fueron los únicos. Vitali integraría el Consejo Escolar en 1885.
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Nace la Sociedad Italiana
En ese contexto comenzó a expresarse la necesidad de sostener los sentimientos vinculados al orígen y se decidió crear una sociedad que los nucleara, en julio de 1889. Una noche de aquel tiempo se reunieron en el Hotel Italia, que funcionaba en Sarmiento y 1810 los vecinos Evaristo Salice, José Vitali, José Ferrario y Juan Bassi, además de José Allievi, que era el propietario del establecimiento. Posteriormente se sumaría a las actividades organizativas el señor Atilio Forchetti. La citación para todos los italianos a una reunión fue para el día 21, en el mismo hotel, oportunidad en que se conformó una comisión provisoria, que presidió José Vitali y una comisión de propaganda que integraron Julio Allievi, Mariano Simonetti, Salvador Mileo, Luis Schiffini, Juan Bassi y Mateo Mancini. Varios nombres se barajaron para la entidad como Patria y Trabajo, pero se resolvió que fuera Unione e Benevolenza. Todos los asistentes fueron nominados socios fundadores y se recibió el donativo del señor José Ferrario de un cuadro representativo de la unidad italiana, la Reina Margarita y el Príncipe de Nápóles El 28 de Julio se aprobó el estatuto que establecía principios como socorros mutuos, acercar y unir a todos los italianos, socorrer a los socios enfermos, crear una escuela de enseñanza, educación física, biblioteca y centro de cultura. Fue designado presidente honorario el señor Teófilo Gomila que además de múltiples servicios a la colectividad fue quien donó el terreno para la construcción de la sede. La primera bandera de la entidad fue adquirida mediante una suscripción que se efectuó durante la asamblea fundacional. (Una síntesis de este trabajo fue entregado y publicado en el sitio APELLIDOS ITALIANOS que dirige Analía Montorfano y que recomendamos visitar a quienes quieran conocer más de la historia de los inmigrantes italianos)
¿Historiador o Periodista? (13-10-2012)
Escribe OMAR ALONSO, Periodista
"No cualquiera es historiador" La frase fue dicha por un amigo cuando hace ya varios arios Ie indicaba de mi intención de escribir la historia de los orígenes del peronismo en Tres Arroyos. Además de ser lapidaria, me movió a la reflexión. EI trabajo se hizo y se presentó con muy buen suceso en un acto organizado por el Partido Justicialista el 24 de febrero del 2010, en La Casona y con motivo de cumplirse un aniversario mas del triunfo electoral de Juan Domingo Perón en 1946. Dicho trabajo se titula "Peronismo de Tres Arroyos: etapa fundacional" y esta contenido en un compacta con textos, fotos y voces históricas. Pero aquella observación del amigo quedó latente. Me parece oportuno volver sobre ella, para evitar confusiones. No puedo hablar desde el punta de vista del historiador, porque realmente no soy y no me considero como tal, realmente. Creo sin embargo, tener alguna autoridad como para hablar como periodista. Y la realidad es que la mirada de los periodistas se posa a diario sobre hechos que se constituyen en historia con el transcurrir del tiempo. Por esa misma circunstancias es que durante 43 arios fui atesorando archivos que hoy son muy valiosos. Otros muchos me han sido cedidos por colegas y amigos. La facilidad que genera la tecnología, permite hoy tener ese material, aunque la verdad aquella tarea de compilaci6n nunca tuvo un objetivo como el que ahora planteo. Fue una acci6n instintiva, sin una motivaci6n racional que quizas hubiera tenido un historiador. Ahora esta cobrando sentido aquel trabajo de archivo, y me pareció interesante dejar a salvo mi condición de periodista sin veleidades de historiador.
“Cantar la Violeta”
Escribe OMAR ALONSO, Periodista
El dicho ha quedado en el olvido. Pero por muchos años, décadas en realidad, fue una frase común a los tresarroyenses. Eran las décadas del 40, 50 y 60, principalmente, cuando el juego de quiniela clandestina, todavía existente, tuvo su esplendor. Después vendría la competencia oficial, como ocurre ahora. Basado en la confianza para con el levantador y el banquero, generó cientos de empleos y significó el sostén de no pocas familias. Contaba con el guiño oficial para el funcionamiento. Los taqueros o comisarios recibían su parte y muchas reuniones políticas fueron financiadas desde el juego clandestino. Pero no podía ignorarse la existencia de un código contravencional manejado discrecionalmente por la policía que aplicaba el rubro “vagancia” a quienes no justificaban ocupación. Y los quinieleros no podían. En ese contexto, marcó una época Violeta de Arias, conocida como Violeta Arias, una banquera con gran predicamento y muy respetada desde todos los sectores. No fueron pocos los caídos en desgracia que lograron resolver sus problemas, de cualquier naturaleza, con la intervención de esta mujer. De la misma familia era Catino Arias, considerado el primer payador de alcance nacional nativo de Tres Arroyos. Todo estaba convenido: la policía detenía de vez en cuando a algún pasador de quiniela el que era “guardado” en la comisaría y se lo dedicaba a cebar mate o a barrer las dependencias, además de charlar animadamente con los policías. La misma banquera señalaba a quién le tocaba el turno de cumplir con la ley. Después de todo estaban del mismo lado. De esa forma la autoridad justificaba su lucha contra el juego ilegal. Los pasadores cantaban la Violeta, es decir la pertenencia al sistema clandestino, con lo cual tenían inmediata asistencia legal a través de un estudio jurídico ubicado a corta distancia de la comisaría. Un idóneo, de apellido Ponce, era el encargado de cuidar ese costado legal para con los pasadores detenidos que, cumplida la rutina, seguían con la actividad. Era, entonces, frecuente escuchar decir “hay que cantar la Violeta”, en una manera de expresar que había que buscar la protección de la banquera.
También en Tres Arroyos: Brutal concentración de la tierra (06-10-2012)
Escribe: Omar Alonso Periodista
Como ocurrió en todo el país, también en el distrito de Tres Arroyos se produjo un fuerte proceso de concentración del recurso tierra, con la desaparición de 350 productores en el lapso 1988/2002, según los datos de la Encuesta Nacional Agropecuaria realizada en los C años mencionados.
La cifra representa un 34% del total de productores del distrito de Tres Arroyos. Concretamente, había en 1988 un total de 1042 chacareros, y cuatro años más tarde esa cifra se ubica en 692.
Este proceso implicó simultáneamente que crecieran las unidades productivas, que pasaron de 534 hectáreas promedio a 764, como es en la actualidad, según el último censo mencionado, es decir que cada productor cuenta con 230 hectáreas más que en 1988.
La Federación Agraria Argentina ha desarrollado un análisis del tema y lo incluyó en su documento base del Congreso Nacional y Latinoamericano sobre Uso y Tenencia de la Tierra. De allí recogemos algunas consideraciones:
• De los más de 170 millones de hectáreas agropecuarias de todo el país, 74,3 millones están en poder de tan solo 4 mil dueños. Son las propiedades de 5 mil hectáreas o más.
• Vale recordar que hay en total en el país casi 300 mil productores, pero apenas 4 mil ya poseen la mitad de la tierra, es decir que el 1,3% de los propietarios hoy posee el 43% de la superficie.
• En Córdoba, sólo 6 titulares poseen 300.675 hectáreas.
• En Buenos Aires, 14 propietarios tienen 430.814 hectáreas.
• Si se considera a Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, San Luis y Santa Fe como la región pampeana resulta que 18.448.643 hectáreas están bajo arriendo, contrato accidental o aparcería, lo que equivale a la superficie de Chubut.
• En la campaña 2003/4 se estima que se sembraron 14 millones de hectáreas con soja. En la región pampeana hay 18,4 millones de hectáreas en arriendo y al precio de 58 pesos por quintal y un rendimiento de 8 quintales por hectárea, implica que la región produjo como renta agraria un mínimo de 8,5 millones de pesos.
• En la región pampeana, donde están las tierras más cotizadas, hay 4.110.600 hectáreas en manos de sólo 116 dueños. Es una superficie similar a toda la Provincia de Salta.
• De las 297.425 explotaciones agropecuarias que hoy existen en todo el país, 246.947 tienen menos de 500 hectáreas.
• Las propiedades que exceden las 500 hectáreas son 50.478.
• Esos 246.947 productores argentinos poseen 23.212.207 hectáreas. En todo el país son 174.808.564 hectáreas. Quiere decir que las 151.596.357 restantes están en manos de los 50.478 titulares restantes.
La concentración de la tierra y la desaparición de agricultores se produjo de tres maneras más o menos generalizadas:
1. Retirada de la producción y entrega de sus tierras en alquiler a otros productores para transformarse en pequeños rentistas.
2. Venta o pérdida del dominio de su explotación, pasando a incorporarse a las actividades rurales tanto como trabajador jornalizado o mensualizado, o en otras explotaciones o en otras actividades extra agropecuarias.
3. Venta o pérdida del dominio de su explotación y migración a grandes centros urbanos como desocupados o trabajadores de la industria o servicios.
La escena inmediata a esa transformación fue el empobrecimiento del interior al ritmo del despoblamiento de las comunidades rurales y la disminución de su microeconomía.
Máxima expresión del Yoga en Tres Arroyos
Por iniciativa de vecinos de Tres Arroyos se tuvo la oportunidad de contar en 1985 con la presencia de quien es considerada la máxima expresión del yoga, Mata Ji Indra Devi quien desarrolló una jornada de instrucción con singular repercusión. Indra Devi había nacido en mayo de 1899 en Riga, Letonia y murió en abril de 2002 cuando tenía casi 103 años. Maestra y escritora, su autoridad en la materia era considerada de primerísimo nivel en todo el mundo. Lo cierto es que en nuestra ciudad fue un verdadero acontecimiento y fue muy reveladora una entrevista que realizó con Héctor Asef.
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La calesita de Claromecó
Memorias de un tresarroyense: Pura pólvora
Escribe: Omar Eduardo Alonso, Periodista
Varias décadas atrás Tres Arroyos contaba con un establecimiento de peculiares características. Lo que se publicitaba con el “único y gran establecimiento pirotécnico de fuegos artificiales y cohetería”. Se trataba del establecimiento La Confianza, que había sido fundado en 1913 por el señor José Barbagallo quien afirmaba que era una “Casa seria”. Y realmente lo era pues su proyección no tenía comparación en aquella época en esta región. Con precios que no admitían competencia se hacía cualquier tipo de trabajo en el ramo específico. Más de una generación llevó adelante este emprendimiento de peculiares características por la elevada especialización que implicaba y los riesgos que se corrían. Francisco Barbagallo a quien naturalmente le decían “Pancho” y doña Serafina sobrellevaron posteriormente a la empresa que contrataba a jóvenes de las inmediaciones para el fatigoso trabajo de envolver la pólvora. La empresa La Confianza funcionaba en la avenida República y calle Pringles, en la denominada Quinta de Pili y se mantuvo en la zona hasta su desaparición. Su existencia no estuvo exenta de situaciones comprometidas. Incluso un incendio tuvo consecuencias trágicas y un integrante de la familia falleció en la dramática instancia. Quizás fue ese el momento en que se firmó el certificado de extinción, a la vez que comenzaba ya a observarse que el negocio de la pirotecnia y los fuegos artificiales se trasladaba a empresas de mayor envergadura, con menores costos y la necesidad de expandirse por todo el país. Pero la fábrica de la familia Barbagallo se constituyó en una verdadera avanzada desde el momento mismo de su fundación en 1913. Su proyección se hizo en base a un trabajo muy competente. Los memoriosos recuerdan los juegos pirotécnicos o fuegos artificiales que se producían en fiestas especiales, como la de San Roque. Esta fiesta era multitudinaria, especialmente animada por la comunidad italiana y sus descendientes, pero con una amplia adhesión popular. Por aquellas épocas la Comisión de San Roque era presidida por el señor Pellicciotta. Además de la procesión, una banda musical recorría las calles de la ciudad y se disparaban bombas de estruendo en cada esquina anunciando el paso por el lugar o la proximidad de los músicos. El cierre siempre se hacía con fuegos artificiales. Muchas veces en el entonces parque Tres de Febrero, donde hoy se emplaza el ex Colegio Nacional. A veces en otros lugares. En mi recuerdo se incluye una actividad de esa en la entonces Plaza El Arbol, hoy Pellegrini, todavía con alambre perimetral y con molinetes de acceso en las cuatro esquinas. Era una creación que generaba admiración la “capilla” elaborada con pirotecnia que se elevaba con multiplicidad de variantes y colores. Era una especialidad de Barbagallo en consonancia con trabajos de ese tipo que se hacían en otros lugares del mundo. Lo cierto es que el uso de la pólvora para fines pacíficos y estéticos fue descubierto por los chinos y los árabes lo introdujeron cuando invadieron la península ibérica. Esos delicados conocimientos fueron adoptados por el señor José Barbagallo, que implantó en Tres Arroyos una actividad tan apasionante como especializada. En definitiva, aquí funcionó el único y gran establecimiento pirotécnico de fuegos artificiales y cohetería La Confianza. Anexamos la publicidad incorporada en 1935 en el programa oficial del cincuentenario de Tres Arroyos.
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Visitas Notables: Norman Borlaug
El premio Nobel de la Paz de 1970, Norman Borlaug visitó Tres Arroyos al menos en dos ocasiones y mantuvo contacto directo con la Chacra Experimental Integrada de Barrow. Con su plantel de técnicos sostuvo conversaciones entre otras cosas sobre la aplicación de fertilizantes para potenciar la producción y también sobre la producción de trigo candeal. Fue el propulsor de la denominada Revolución Verde que le valió el máximo reconocimiento internacional pues logró con su propuesta que países muy pobres mitigaran el hambre de millones de personas.
La crisis metalúrgica de la década del 70
Al promediar la década del 70, más específicamente en 1975, la debacle económica era profunda y había generado, entre otras cosas, una gravísima situación en la industria metalúrgica lugareña. Lejos habían quedado aquellos años en que la fábrica Istilart llegaba a los mil empleados. Ahora los operarios eran solamente 140 y el peligro de despidos masivos era inminente. EIMA, por su parte, atravesaba una situación parecida y padecía una crisis que se observaba en el campo desde donde hacía varios meses no había demanda de ninguna naturaleza y las inversiones estaban paralizadas. El establecimiento contaba por entonces con 220 operarios y también tambaleaba la fuente de trabajo. El dirigente obrero Victorio Calabró había accedido a la gobernación bonaerense y Antonio Cafiero era ministro de Economía del gobierno peronista de Isabel Martínez. El panorama era caótico y en ese contexto se gestionó y se logró un encuentro de características inéditas: el Gobernador y casi el pleno de ministros y funcionarios recibió a una delegación de Tres Arroyos para considerar el tema de manera puntual y en forma extensa. La trascendente reunión se cumplió en La Plata y participó una delegación de Tres Arroyos encabezada por el Intendente Municipal, Francisco Couso; el Secretario General de la Unión Obrera Metalúrgica, José Corrales y los representantes de EIMA, ingeniero Antonio Ricci y contador Arturo Pérez, como así el titular de Istilart, Juan B. Soumoulou. Al regreso se realizó una conferencia de prensa conjunta en el despacho de Couso en que se dieron detalles de lo tratado en la ocasión. En la misma no estuvieron representantes de Istilart. “esto es Historia” tiene el registro de las voces que se expresaron en esa conferencia de prensa. Todos esperanzados en una solución que se creía posible en ese momento pero que nunca llegó. Por el contrario, ya se estaba en los últimos tramos del gobierno constitucional que caería el 24 de marzo de 1976. Establecimiento Industrial Metalúrgico Argentino, EIMA, había sido fundado el 24 de setiembre de 1947 por accionistas que en general provenían de las estructuras de Istilart los que aportaron un capital de 100 mil pesos. Comenzó a funcionar en la calle Buenos Aires al 500(luego avenida del Trabajador) pero su rápida evolución hizo que debiera construirse un enorme taller sobre la calle Castelli. Fabricaba acoplados playos y para granel, remolques de hierro para el transporte de minerales, para hacienda, con tanques para agua y combustible, vagonetas y zorras para minería e implementos agrícolas. En los tramos finales de su existencia la atención se centró en la construcción de silos, plantas y tolvas. Colocó su producción en todo el país, Uruguay, Paraguay y Bolivia. (más datos en las entrevistas a Gerardo Ciarrocca y Lorenzo Oldano) En las fotos el entonces Intendente, Francisco Couso, y el ingeniero Antonio Ricci. Más instantáneas en “Fotos históricas” en esta misma página. La industria metalúrgica comenzaría a recuperarse de manera importante en la década del dos mil que se traduciría en el sostenido desarrollo del Parque Industrial. Sin embargo se produciría una situación paradójica: desaparecía la Cámara de Industrias Metalúrgicas que había funcionado históricamente en Tres Arroyos. Daría paso a otros mecanismos de acción gremial empresaria como el Consorcio del Parque Industrial. Aquella crisis de los 70 desembocó, además, en que la seccional local de la Unión Obrera Metalúrgica perdiera su condición de seccional y debiera pasar a funcionar como filial de Bahía Blanca que absorbió a las estructuras desde B. Juárez hasta San Carlos de Bariloche.
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Un invento local
Una crónica publicada en el diario La Nación, el 18 de mayo de 1934 se titulaba “En Tres Arroyos se patentó un invento”. Decía que la oficina de patentes del Ministerio de Agricultura ha concedido la patente de invención número 37.714, por el término de 10 años a una máquina de afilar rejas de arado en frío, inventada y construida por el señor José Ricupero, vecino de Tres Arroyos, dentro de sus actividades industriales. Dedicado desde hace largos años el señor Ricupero a la práctica de la mecánica, fruto de su experiencia es la máquina que acaba de patentar. Es ella destinada a la afilación de rejas de arado y, dado que realiza un trabajo de provechoso resultado, su utilización en las faenas rurales ha de ser beneficiosa, particularmente para los agricultores. Las rejas de arados son templadas para ser afiladas en un horno fabricado con ese fin, en el que reciben un temple uniforme, por lo que la reja se gasta pareja y resulta de mayor duración.
Claromecó y sus 9 chalets
Fue un emprendimiento de especiales características del que participaron familias radicales y pudientes de aquella época, además de contar con un financiamiento privilegiado desde el Banco Comercial. La historia de los 9 chalets se entronca con el comienzo del desarrollo de la localidad balnearia y se extiende varias décadas aunque algunas unidades cambiaron sucesivamente de propietarios. Respondía a una organización interna que apuntaba al mantenimiento permanente de las viviendas, que costaron por entonces 18 mil pesos. Con muy buen criterio la Comisión de Patrimonio Histórico que funcionaba años atrás, intentó contar con un testimonio de quien o quienes vivieron aquella experiencia. De tal forma, en junio de 2004 se realizó una entrevista con el señor Eduardo Cazalás quien dio detalles de aquella iniciativa emblemática. Dicha entrevista fue grabada aunque sin tener un alto nivel técnico y profesional. Más bien fue una charla que se grabó de una manera informal. Consecuencia de ello es que la calidad no es de las mejores pero el testimonio es muy valioso e histórico y merece ser difundido y conservado aún cuando se lo deba escuchar con una atención mayor a la habitual.
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