Crónicas Semblanzas

Julio Ricardo O' Lery (17-11-2018)
Establecimiento El Refugio

Fábrica Buque (27-10-2018)
de Carlos Nicolás Quegles

Fábrica Buque inicia sus actividades en 1961 y durante muchos años mantuvo una constante evolución hasta desembocar en la realización de una obra de imponente características como fue la construcción de nuevas instalaciones en predios aledaños a la ruta 3.

Su propietario fue el señor Carlos Nicolás Quegles, un empresario que además siempre estuvo preocupado por otros aspectos del quehacer comunitario lugareño que lo contaron como animador especial.

Fue el caso del deporte, por ejemplo, ya que presidió una de las instituciones de arraigado prestigio como el Club Atlético Costa Sud.

La empresa apuntó siempre a la actividad agropecuaria nacional y especialmente la de la provincia de Buenos Aires, aportando productos de calidad aunque relativamente simples como rastras, que se fueron perfeccionando a la luz de las experiencias.

En enero de 1978 se produjo la inauguración oficial de la moderna y amplia estructura que se consideró un aporte significativo para el quehacer industrial y también desde el punto de vista edilicio de la ciudad.

De todas maneras, la firma mantuvo su tradicional emplazamiento de Colón y avenida Libertad.

Los rubros en que operó se referían a la fabricación y venta de rastras de dientes de todo tipo, como así también balanzones hidráulicos y chasis para transporte de sembradoras.

La empresa consolidó su posición en el mercado merced a un cuidadoso trabajo de preservación de niveles de calidad, lo que fue reconocido en numerosos lugares de la provincia de Buenos Aires a través de los usuarios, fundamentalmente productores agropecuarios.
Fermín Muñoz (27-10-2018)
Un pionero de Tres Arroyos

Federico "Fico" Vogelius (13-10-2018)
La emblemática revista "Crisis"

Aristegui-Bosco (22-09-2018)
ARBOS S.R.L.

Los partidos de Tres Arroyos, Gonzales Chaves y San Cayetano constituyeron el ámbito más trascendente del desenvolvimiento de esta firma comercial de nuestro medio  que propició una fuerte vinculación con el sector agropecuario y fomentando una serie de servicios que facilitaban el acceso de productos de primera calidad para el sector rural.

ARBOS S.R.L. estuvo integrada por los señores Ovidio Pedro Bosco y Julio Alberto Aristegui que decidieron la formación de la empresa el 23 de noviembre de 1970, con sede en Chacabuco 116,  aunque la etapa más trascendente ocurriría en el emplazamiento de  25 de mayo 425 pues se trataba este de un local propio.

Contaba con un amplio salón exposición y operaba en los rubros de venta de maquinaria agrícola con representación de primeras marcas como las tradicionales cosechadoras Bernardín.

Ese traslado se produjo en octubre de 1976 iniciándose un crecimiento que implicó la habilitación de una sucursal en mayo de 1977.

Se procedía así a la apertura en San Cayetano, estructura que estuvo a cargo del señor Jorge Carlos Bosco.

La inquietud empresaria se trasladó a otros rubros y se decidió abordar la explotación comercial de una estación de servicio ubicada en la ruta 228, a pocos metros de la avenida Constituyentes.

Vale recordar que el señor Julio Aristegui estuvo como invitado en “esto es Historia”.

Francisco Gastelú (08-09-2018)
Tanques Brístol

El 6 de julio de 1965 comenzaba a funcionar un taller de fabricación de tanques, subterráneos y aéreos, lográndose una verdadera especialización en la materia: Tanques Brístol.

Su creador fue el señor Francisco José Gastelú, joven por entonces pero con una acreditada experiencia en el rubro.

Funcionaba en Las Heras 333  y tras un sólido accionar  pudo conquistar mercados importantes en todo el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, lo mismo que en La Pampa, Neuquén y Río Negro.

El desarrollo de la industria determinaría la necesidad de una ampliación, cuestión que se ponía en marcha hacia fines de la década del 70.

De tal manera se adquirió un predio ubicado en ruta 3, entre Alsina y San Lorenzo y hacia 1979 ya se había iniciado la construcción de un depósito.

Todo el proceso se fue cumpliendo de manera minuciosa, sin dejar cuestiones libradas al azar.

Con el tiempo Tanques Brístol dejó paso a una empresa familiar que logró una proyección importante: Aerotán.

El éxito la ubicó de manera privilegiada, manteniendo la línea de producción pero con incursión a mercados sumamente apetecibles, y de ese modo logrando un crecimiento sustancial, lejano de aquel modesto taller de calle Las Heras.

Los descendientes del señor Gastelú continuaron con su legado industrial, pero además en algún caso se ha incursionado en participaciones en aspectos diversos, incluyendo  el deporte local.

Antonio Burattini (01-09-2018)
Empresario metalúrgico

Fue un inmigrante italiano que supo escalar posiciones hasta convertirse en un próspero pero discutido empresario metalúrgico.

Fue también un vecino comprometido en varias cuestiones. Por muchos años fue presidente de la Asociación Cooperadora policial.

También fue mucho tiempo presidente de la Asociación de Fomento de Claromecó.

En esta última función fue un fuerte impulsor de la construcción de un espigón de pesca, proyecto que nunca pudo concretarse.

También ideó una máquina para trabajos de limpieza de los sectores de playa.

Antonio Burattini había llegado al país en 1948 junto con su esposa, doña Ivonne Tozzí Vechetti y su hijo Lanfranco.

Establecimientos industriales del ramo metalúrgico lo vieron progresar pero actuando siempre como empleado, pudiéndose mencionar a la fábrica Rossi Hnos y El Titán. Luego de una experiencia como transportista volvió al rubro en EIMA.

Luego de alcanzar funciones jerárquicas, hizo realidad su sueño de trabajar en su propio establecimiento. En 1955 instalaba un modesto taller en un garage.

Solamente tres meses después compraba el predio de calle Betolaza donde levantaría su fábrica, iniciando la producción de acoplados de diversos tipos.

Antonio Burattini viajó a Italia con su hijo y en 1961 conseguía modelos europeos de limpiadoras y curadoras de semillas, abriendo la posibilidad de iniciar el primer producto propio.

Ese proceso determinó la expansión del taller y la incorporación de nuevas máquinas.

La razón social se modificó en 1977 para posibilitar mayores márgenes de maniobra, pues se comenzaba así la conquista de mercados externos y los productos de la fábrica Antonio Burattini e hijo, se colocaron en todos los países limítrofes, Colombia, Venezuela, Costa Rica y Méjico. Todo ello sumado a la difusión de alcance nacional.

En la década del 70 se generaban 98 productos para el servicio del agro, lo que implicaba una necesaria renovación e incorporación de moderna tecnología para esa época.

La fábrica funcionaba en Betolaza 580 y se proyectó un salón exposición en calle Saavedra, todo conectado internamente.

La firma, además de Antonio y Lanfranco, estuvo integrada por otra componente de la familia, María Inés Burattini.

Tras el fallecimiento del titular, continuó con la dirección de Lanfranco Burattini pero se iniciaría un proceso de declinación.

Este último incursionó en otros rubros, como la producción orgánica de aceite y otros cultivos en un establecimiento de la zona.

Ambos empresarios tuvieron períodos de fuerte participación en la actividad gremial empresaria en el ámbito de la Liga del Comercio e Industria, luego Cámara Económica.

Una versión no confirmada oficialmente indica que el viaje de la familia desde Italia, para radicarse en nuestro país, fue realizado conjuntamente con Franco Macri, luego poderoso empresario y padre del presidente de la Nación.

Según se nos aseguró Antonio y Franco tuvieron una relación estrecha por algún tiempo.

"El tanque" (28-04-2018)

Ambos crecimos en el mismo barrio. Nunca supe su nombre y en realidad no hacía falta pues todos lo conocíamos con el apodo de “el Tanque”.

Nos parecía algo natural por entonces cuando todavía no se hablaba de discriminaciones. Hoy me parece algo cruel.

Lo cierto es que el apodo respondía a las características corporales de un niño voluminoso y de gran estructura para su edad.

Ese cuerpo evolucionaría hacia un hombre corpulento que formó familia y se ganó honestamente la vida.

Pero eran aquellos los tiempos, década del 50, cuando recién comenzaban a conocerse los personajes fantasiosos como Superman, que volaban sin límites.

De todas maneras eran pocos los privilegiados que accedían a las revistas que los contenían y que nosotros conocíamos como las “mejicanas”. Es que efectivamente eran publicaciones editadas en Méjico en nuestro idioma y que nos introducían en la fantasía de personajes icónicos por entonces.

Difícilmente el Tanque hubiera podido acceder a esa lectura, pero en cambio en aquellos tiempos de siestas extensas de calor agobiante o de inviernos crudos de escarcha sobre escarcha, se podía uno entretener viendo volar los pájaros.

Fue así que este niño de cuerpo grande se puso a soñar sobre imitar a las aves voladoras. Y puso manos a la obra.

En lugar de construir un barrilete, se abocó a construir con cañas y bolsas de arpillera, dos generosas alas.

Concluido el trabajo de manera satisfactoria se dispuso a volar. Las sujetó fuertemente a su cuerpo, se subió al techo de su modesta casa, unos 2 metros de altura a lo sumo.

Sin tener la menor duda de que allí comenzaba una exitosa experiencia que lo llevaría a sobrevolar el barrio, se lanzó al vacío.

Demás está imaginar que no alcanzó siquiera a aletear cuando el suelo lo recibió de manera generosa.

Por lo que se supo en el barrio, no hubo nuevos intentos que permitieran perfeccionar la técnica.

Yo no lo presencié, pero la anécdota se generalizó en el barrio.

 

Omar E. Alonso

(vivía por entonces en Bolívar 382)

Doctor Eugenio Simonetti (19-08-2017)
Su evocación de José de San Martín bajo la visión del historiador José Carlos Astolfi

El adiós a "Minita" Castro (29-07-2017)
por Omar Eduardo Alonso

Para mí fue un impacto especial el tomar conocimiento del fallecimiento de María Matilde Castro porque fue más que una profesora, pues a ella debo la posibilidad de haber ingresado al periodismo. Con altos y bajos, fue el oficio que me ha permitido vivir lo más dignamente posible.

No la veía demasiado, pero cada vez que la encontraba caminando por las calles céntricas, siempre nos deteníamos a conversar e interesarnos por nuestras cosas.

La última vez que la encontré, fue en la sucursal local del Banco de la Nación y conversamos brevemente pues nos urgían los turnos. Utilizaba bastón, muestra clara del efecto de los años, pero siempre lúcida y siempre negando la posibilidad de concurrir a “esto es Historia”.

Una y otra vez la invitaba aún sabiendo que no quería tener una figuración pública, lo que no implicaba un afecto menor hacia mi persona.

Fue mi profesora de matemáticas y sobre su temperamento y disciplina todos hablan y recuerdan. No volaba una mosca en el salón y se aprendía bien.

Esto último no impidió que me enviara a examen por unas décimas o centésimas de punto, como se calificaba entonces.

Postrado por una enfermedad no pude presentarme y ello la cargó de un sentimiento especial. Mi presencia en una segunda instancia fue solo una formalidad.

Yo, además, frecuentaba su casa cuando la familia vivía al 400 de la calle Alsina. Lo hacía en calidad de compañero de su hermano menor, Eduardo “el gordo” Castro a quien también le decíamos “Pinino”, por su fanatismo para con el histórico puntero de River Plate. De modo que había una relación que iba más allá del viejo Colegio Nacional.

La muerte prematura de “el gordo” hizo que Minita asumiera un compromiso muy fuerte con sus sobrinos, a la vez que profundizaba su amistad con otras personas, como Nina De Lena, por ejemplo.

El tiempo transcurrió y en 1969 fue cuando me recomendó para incorporarme a esta emisora. Sabía que me hallaba buscando trabajo para sostener mi familia.

Quiero creer que además del afecto personal, sabía que  yo respondería lo mejor posible y con el tiempo tomó conocimiento que yo hacía este relato en cuanta ocasión se presentaba.

Tenía 85 años y si bien me llamaba la atención no verla caminar por el centro de la ciudad, no sabía que estaba radicada en Mar del Plata.

Estricta pero justa, actitudes que heredó de su padre que fuera un histórico director del Colegio Nacional, para mí fue más que una profesora de matemáticas.

Por lo relatado, su muerte este mes de julio de 2017, tuvo un impacto en mí que solamente se atenúa al pensar que supo, porque me lo dijo, de mi permanente reconocimiento hacia su persona.

¡¡¡Adiós “Minita”!!! Siempre la recordaré.

Haydee Campaña de Campano (29-07-2017)

No fue solamente la esposa de José Campano pues también fue un nexo autorizado de carácter político en no pocas ocasiones.

Además fue una fuerte impulsora de la Fundación que lleva el nombre del ex embajador argentino en España y prestigioso médico especializado en temas de pulmón.

Esa característica de carácter político de Haydee Campaña no fue muy conocida pues en general se desarrollaba entre bambalinas, sin mucha exposición pública.

Quizás una de las pocas ocasiones en que habló al respecto fue cuando viajó a nuestro país para entrevistarse con la presidenta María Estela Martínez trayendo algún mensaje de esposo, ocupado en Madrid en cuestiones diplomáticas.

En el aeropuerto de Ezeiza fue reporteada por Guillermo Schulze quien al final hace referencia a quienes la aguardaban en Buenos Aires, incluyendo a Juan Carlos Pérez Caro y Carlos Campano.

Allí fue consultada por los motivos de su viaje, de la salud de su esposo y de la actividad que se cumplía en la embajada.

Lamentablemente la grabación fue realizada en un ambiente amplio y ruidoso, condiciones que atentaron contra la calidad de la misma. Es difícil entender fácilmente lo que la señora de Campano decía, pero aún así, sirve como un documento histórico que compartimos.

 

Curas con proyección (25-06-2016)
Serafini y Pérez
En la historia local y regional hubo algunos religiosos que protagonizaron trayectorias realmente de trascendencia nacional. Uno de ellos fue el tresarroyense Anunciado Serafini, integrante de una familia que residía en calle Pringles, frente a la seccional policial.
Otro, no de Tres Arroyos pero sí de la región próxima, fue Carlos Mariano Pérez.

Anunciado Serafini (foto)

Monseñor Anunciado Serafini, fue  segundo obispo de Mercedes. Su deceso se produjo en Vigo (España), el 18 de febrero de 1963, camino de regreso a la Argentina tras participar en la primera sesión del Concilio Vaticano II. Por expreso pedido sus restos descansan en la Basílica de Luján, en el altar del Sagrado Corazón, a donde llegaron llevados sobre la carreta “La Calandria” que lo acompañó en su infatigable apostolado de difundir la devoción a la Virgen de Luján, rodeados como en tantas ocasiones por sus queridos gauchos de los Círculos Tradicionalistas “El Rodeo”, de Puente Márquez, y “Martín Fierro”, de Jáuregui. 
Nació en Tres Arroyos el 16 de noviembre de 1898. Se educó en el Seminario de Villa Devoto, donde ingresó el 2 de marzo de 1913, cuando tenía 14 años de edad. El 20 de diciembre de 1924 recibió la ordenación presbiteral en la catedral de Buenos Aires, de manos de monseñor Santiago Luis Copello, por entonces auxiliar de La Plata. 
En febrero de 1925 fue designado profesor del seminario San José, que desde el 19 de marzo de 1922 funcionaba a la sombra del Santuario de Nuestra Señora de Luján, hasta su traslado a la ciudad de La Plata. A la vez se desempeñó como director de la Congregación Mariana y de San Juan María Vianney. Este primer contacto con el Santuario marcará a fuego su entrañable devoción a la Virgen de Luján. 
Al crearse la Acción Católica en la diócesis platense, en junio de 1930, fue nombrado asesor del Consejo Diocesano, cargo en el que desarrolló gran actividad y puso de relieve sus condiciones de orador sagrado, su capacidad para trabajar con los jóvenes y su veta periodística en defensa de la Iglesia. El 1° de enero de 1933 fue nombrado cura y vicario de la parroquia San José de La Plata y capellán de la Cárcel. El 11 de mayo de 1935 el papa Pío XI lo designó obispo titular de Arycanda y auxiliar de La Plata, siendo arzobispo monseñor Francisco Alberti. 
Cuando monseñor Juan P. Chimento, primer obispo de la diócesis de Mercedes, fue trasladado, en 1938, a la sede arzobispal de La Plata, monseñor Serafini, el 12 de marzo de 1939, fue elegido por Pío XII para cubrir la vacante mercedina. Tomó posesión de la diócesis el 20 de junio.  De allí en más desarrolló una ardua e infatigable tarea pastoral en una diócesis inmensa y con escaso número de sacerdotes. Por entonces la jurisdicción eclesiástica comprendía desde Luján, el noroeste de la provincia de Buenos Aires, y la parte norte de la gobernación de La Pampa, incluyendo Santa Rosa, capital del territorio. En total 150.000 kilómetros cuadrados y casi un millón de habitantes. 
El episcopado de monseñor Serafini se prolongó por espacio de 24 años, jalonado por diversos emprendimientos pastorales y obras edilicias, frutos de sus inquietudes y desvelos, que en su momento consolidaron la vida diocesana. Entre ellos se cuentan la creación del Seminario Mayor Pío XII en Mercedes, del Seminario Menor en 9 de Julio y del preseminario en Estación Guanaco (Pehuajó); la inauguración de la Casa de Descanso para seminaristas y sacerdotes en San Carlos de Bariloche; la apertura de centros y círculos de la Acción Católica, en sus distintas ramas, en pueblos y ciudades, incluida la Asociación Católica Rural (rama de ACA); el establecimiento de la Obra de las Vocaciones Sacerdotales y la Cofradía de Nuestra Señora de Luján en parroquias y colegios, junto con la difusión de la revista “Mensaje”; la promoción de la catequesis y la enseñanza religiosa; los cursillos teológico-bíblicos; la amplia difusión de la devoción a la Virgen de Luján, desde su Santuario, dentro y fuera del país; la colocación de su imagen en las estaciones ferroviarias; la promoción de las peregrinaciones a Luján, etc. 
En los últimos años de su episcopado, contando con la valiosa ayuda de su obispo auxiliar, monseñor Vicente Aducci, y de otros estrechos colaboradores, entre ellos los presbíteros Eduardo Pironio y Antonio Quarracino, cobraron realidad las primeras jornadas sacerdotales para dar impulso y eficacia al apostolado parroquial; las tandas de ejercicios espirituales para el clero; y la puesta en marcha de un plan anual de predicación para fortalecer la educación de la fe. 

Finalizamos esta  evocación de monseñor Serafini con un párrafo del discurso que, siendo joven sacerdote, pronunció en 1930 con motivo del tricentenario del Milagro de Luján, al inaugurarse el año académico en el Seminario San José, Dirigiéndose a los seminaristas, en su acostumbrado tono de buena oratoria, expresó: 

“Ella quería quedarse junto al río Luján, en ese paraje para dominar desde la mitad de la República todo su inmenso territorio con su mirada de Madre buena, con su bendición de cariñosa Madre. Y desde entonces hasta ahora, y desde ahora hasta el fin de los siglos, su nombre llena la historia de la Patria como un trueno fragoroso en la inmensidad del valle: María de Luján… Virgen de Luján. La Virgen criolla…, la Madre de los gauchos… la dulce Morena… la Madre de los niños y de los conductores de los pueblos… la Madre de las madres de nuestra tierra… nombre infinitamente repetido a través de 300 años: ¡Virgen de Luján! … Ella es nuestra, totalmente nuestra… María de Luján tan pequeña y tan valiosa como un diamante. María de Luján tan pequeña y tan grande, a través de todos los tiempos, tan pequeña y tan grande como un corazón de madre.+ 

Carlos Mariano Pérez

El 25 de marzo de 1985 se produjo el fallecimiento de este dignatario eclesiástico que surgió de una familia campesina de la zona de Oriente.
Cura salesiano recorrió a caballo toda la Patagonia llevando su mensaje y su labor lo llevó a ocupar el obispado de Comodoro Rivadavia entre 1957 y 1963.
El 11 de abril de 1964 se hizo cargo del arzobispado de Salta, siendo el segundo de esa jerarquía en aquel lugar, habiando sido designado por el papa Paulo sexto el 26 de febrero de 1963.
El 7 de enero de 1984 renunció por razones de edad.
Su figura fue recordada por su hermano Gregorio “Goyo” Pérez en un relato que se incluye en la sección “el campo y su historia”.
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Olga Tierno (09-04-2016)
Docente y gremialista
La señora Olga Tierno fue docente y propulsora fundamental en la organización gremial del sector, dando lugar a la fundación de la Unión de Educadores de Tres Arroyos, UETA.
Esta entidad se sumó a la Federación de Educadores Bonaerenses, constituida en la representación sindical más importante de la Provincia de Buenos Aires.
En esa calidad fue distinguida con el título de “maestra ilustre de la Provincia”.
Con motivo de esa circunstancia fue que se expresó en los siguientes términos.

Emma Romeo
Noviembre de 2015
Si hay una palabra que define con precisión una actividad profundamente relacionada con el desarrollo de los pueblos es “maestro”.
Una palabra que tiene una significación especial sobre todo para las viejas generaciones que guardan preciosos recuerdos de una etapa fundacional de sus personalidades.
En diciembre de 1944 aparecía un periódico denominado “Inquietud”, órgano del Ateneo pedagógico local.
Todo se hacía con la dirección del por entonces director de la escuela 16 Nuestra Señora del Carmen, Salvador Romeo quien era secundado por María Aurora Gaztañaga, María López Leiton y María Angélica Noguez.
En sus páginas se reflejaban las históricas enseñanzas de Sarmiento y Pizzurno, se hablaba de una escuela renovada y activa; se abordaba el estudio de la sicología infantil en la formación del maestro; y se hablaba de la necesidad de un constante perfeccionamiento docente.
Toda una avanzada en las propuestas educativas de la época formuladas desde el más humilde pero efectivo lugar: el del maestro.
Una pasión y un compromiso que no se agotó con el fallecimiento de sus impulsores y que—por el contrario—se continuó en las sucesivas generaciones que supieron interpretar aquellos paradigmas.
El 18 de mayo del 2013 estaban en “esto es Historia” las hijas de Salvador Romeo y contaban sus vidas.
Una de ellas, Emma Beatriz falleció pocas horas atrás de manera súbita.
Volví sobre aquella entrevista que siempre se acompaña con una ficha elaborada por los invitados con sus datos personales y firma, de puño y letra.
No había observado anteriormente el detalle: había nacido el 25 de setiembre de 1935 y solamente anotó la palabra “docente”.
La parquedad y contundencia del término no deja dudas sobre lo que fue siempre en su vida: una maestra
Una definición que de manera escueta define un estilo de vida y una pasión que heredó de su padre y supo desarrollar por muchos años de la misma manera que su hermana.
La Nona fue fiel sostenedora de una verdadera tradición familiar a la que honró.
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Rodolfo Rolando Liva Campos
Solamente a una personalidad muy especial le hubiera ocupado tanto tiempo y esfuerzo estudiar y demostrar que los líquidos se desplazan de la misma manera en una canaleta invertida, en determinadas condiciones.
A cualquiera de nosotros no se nos ocurriría pensar en utilizar una canaleta más allá de la forma tradicional. En su libro “Movimiento de líquidos en superficies y canales reversos” que le dedicó a Elsa y que se editó en 2009, reconoce la circunstancia pero también advirtió que muchas comprobaciones otrora inverosímiles tuvieron con el tiempo aplicaciones prácticas valiosas para la humanidad.
De modo que decía de la necesidad de dejar estas comprobaciones para una eventual aplicación futura.
El criterio fue corroborado por su amigo de siempre, el ingeniero químico Manuel Dean, quien prologó esa modesta pero bien presentada obra, uno de cuyos ejemplares me obsequió y con cuya tapa ilustramos esta semblanza.
Falleció  a los 93 años, Rodolfo Rolando Liva Campos,  docente, profesor  de física y matemática en la Escuela de Educación Técnica Nro. 1, integrante del CONET - Consejo Nacional de Educación Técnica – inspector del área y coordinador ad honorem de actividades en la región y provincias como La Pampa, Rio Negro y Buenos Aires; fue Director del establecimiento durante muchos años y presidente de jurado para concurso de cargos directivos en las escuelas técnicas.
Fue fundador y coordinador del primer centro académico tresarroyense en la Universidad a distancia Hernandarias y miembro de la primer comisión gestora de la Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos y fundador y primer presidente del Centro de Educadores de Enseñanza Media de Tres Arroyos.
Integró el Rotary Club Tres Arroyos, y fue asimismo gobernador del distrito 492 de Rotary Internacional en los años 1980-1981. En los últimos tiempos había vuelto a actuar en el ámbito rotario. Desde esta institución potenció importantes iniciativas.
En 1993 potenció un proyecto de planta para el tratamiento de residuos sólidos con el patrocinio de los clubes rotarios de Tres Arroyos, Tres Arroyos Libertad y Orense. Al respecto solicitó apoyo del Rotary Internacional cuyo lema por entonces era “Preservemos el planeta Tierra”. (véase facsímil de correspondencia).
En consonancia, en junio de 1993 se trataba un proyecto de ordenanza presentado por la UCR para la creación de una planta de tratamiento, cuando Rogelio Varese era presidente del Concejo Deliberante y que firmaban los ediles Estela Vallejo, Carlos Potente, Jorge Prado y Lidia Susana Dibbern.
A pesar de lo señalado, todavía pasaría mucho tiempo para que se produjeran avances sustanciales con una planta como la propuesta en San Francisco de Bellocq y un Tres Arroyos encaminado a ello.
Es autor de dos libros y numerosas publicaciones vinculadas a su profesión, y gestor de un concurso que lleva su nombre, propuesto desde Rotary Club Tres Arroyos Libertad, lanzado en el mes de abril del año en curso y destinado al reconocimiento de jóvenes tresarroyenses investigadores en área de la ciencia, hasta 35 años de edad, que desarrollen actividades en la ciudad o fuera de ella.
Se había ocupado en confeccionar su árbol genealógico y se jactaba de algunas curiosidades de sus antepasados en la vieja Europa, afectados por indefiniciones de fronteras y que revelaba en las charlas con los más allegados.
Tuvo un trato con el doctor José Campano y de hecho integró la estructura que dejara el ex embajador a través de su fundación. En el programa especial sobre Campano en “esto es Historia”, Liva habla sobre el particular. De la misma manera colaboró en la gestión del Intendente Calabrese, en los primeros años de la década del 70.
Durante su gestión, la Escuela de Educación Técnica exhibió un prestigio y desarrollo poco frecuentes.
En definitiva, una personalidad muy especial que sin dudas dejó un sello de seriedad y responsabilidad en todos aquellos ámbitos y actividades que desarrolló.
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Pedro Aguirre, médico
El 23 de abril de 1982 se producía el fallecimiento del médico Pedro Aguirre quien, además de su dilatada y prestigiosa actividad profesional, también ocupó funciones públicas de relevancia en Tres Arroyos.
Había nacido en nuestra ciudad el 12 de setiembre de 1896, cursando sus estudios primarios aquí y los secundarios en Bahía Blanca.
Recibido bachiller ingresó a la Universidad de Buenos Aires hasta que tuvo que interrumpir sus estudios por un tiempo, trasladándose a Córdoba donde los reanudó.
Actuó como médico practicante en el Hospital San Roque y como concurrente al servicio de tisiología.
Se graduó en 1926 instalándose en Capilla del Monte en 1927. Durante dos años concurrió al dispensario de Cosquín, haciendo prácticas tisiológicas.
En noviembre de 1929 se instaló en Tres Arroyos, comenzando a actuar de inmediato como médico agregado al servicio de clínica médica de mujeres en el Hospital Pirovano. Como jefe de servicio se desempeñó entre 1940 y 1942.
En febrero de 1940 fue designado médico ferroviario en el distrito de Tres Arroyos, funciones de las que se alejó en 1971 para jubilarse, oportunidad en fue homenajeado por La Fraternidad ferroviaria,
Desde 1942 a 1972 fue asesor médico de La Previsión en la sección accidentes del trabajo.
Fue miembro del Sanatorio Policlínico hasta el 30 de junio de 1972, fecha de su jubilación. Por ese motivo fue homenajeado por sus colegas, por el Círculo Médico y la sección médica del Ferrocarril Roca.
El 29 de julio de ese año fue objeto de un agasajo popular tributado por sus amigos y pacientes.
De marzo de 1940 a igual mes del año siguiente fue consejero escolar con el rango de comisionado; de 1946 a 1949 consejero escolar; de 1955 a 1958, comisionado municipal del distrito, lapso en el cual se pusieron en marcha las obras sanitarias en la ciudad.
(Ilustramos con  una reproducción de una publicación con su foto en tapa. “En marcha”, cuya continuidad no pudimos corroborar, se encargaba de denostar al peronismo derrocado en 1955”.

Homenaje popular
El homenaje brindado al doctor Pedro Aguirre se concretó en las instalaciones de la Liga del Comercio e Industria, en ocasión de haberse acogido a los beneficios jubilatorios.
Fue ofrecido por la señora María Isabel de Zabaloy, quien también le entregó un álbum recordatorio firmado por varios centenares de personas.
La señora Angélica de Sierra hizo entrega de un presente floral a la hermana del médico, Inés Aguirre, quien fue permanente colaboradora del profesional.
Se dieron a conocer numerosas adhesiones y agradeció finalmente el homenajeado.
La organización del encuentro estuvo a cargo de una comisión especialmente conformada y que integraron: María Carmen E. de Rudi; Tomasa I. de Errazti; María Isabel de Zabaloy; María Bayúgar de Iglesias; Carmen Hurtado; Fanny Condre de Carrera; Adela Ruprecht de Moreno; Angélica de Sierra; y los señores Elder Marcolongo; Gerardo Arias; Celedonio Flores y Fernando Carrera.
Apoyaron las siguientes instituciones: La Previsión; La Fraternidad: Biblioteca Sarmiento; Liga de Comercio e Industria; Círculo Médico; y Rotary Club, entre otras.
También, en forma separada, el Comité Enrique Betolaza anunció un homenaje del radicalismo a su correligionario.
Para el reconocimiento popular, se vendieron 732 tarjetas y se recaudaron 3661 pesos. Deducidos los gastos, hubo un sobrante de 597 pesos que se entregaron al Hospital Pirovano para la compra de placas radiográficas a afectarse a personas no pudientes.

Imposición de su nombre
La Comisión Cooperadora del Barrio Municipal gestionó ante el Intendente municipal, Francisco Couso la imposición del nombre de Pedro Aguirre a la sala de primeros auxilios instalada en dicho barrio.
Cumplidos los pasos correspondientes se produjo dicha imposición.
En la nota de solicitud, del 15 de mayo de 1974, se destacaron los altos valores personales del médico.
Firmaban la misma su presidente Gabriel Yitani; la vicepresidenta Carmen Liébana de Cereijo; la secretaria Rosa Villoldo de Cereijo y el tesorero Julio V. González.
El doctor Pedro Aguirre falleció a los 85 años el 23 de abril de 1982.
Sus restos fueron despedidos en la necrópolis local por el doctor Juan Bautista Castro en representación del radicalismo; y el doctor Antonio Mohovich, en representación del Sanatorio Policlínico.
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Guasito Carpincho-Serafín Pizzutti
Actor, payaso, animador, publicista y mucho más fue este hombre de talla pequeña y rasgos particulares que se trocó en un personaje de aquellos que varias generaciones recordarán con cariño y simpatía. Hablamos de Serafín Pizzutti, aunque la mayoría de los tresarroyenses lo conocieron como Serafín Pizzutto o “El Guasito carpincho”. Un error producido en el Registro Civil le cambió su apellido pero en realidad era primo de una gloria del fútbol argentino, Juan José Pizzutti. Su sobrina y ahijada Patricia Wilghenof nos permitió contar con algunos datos para reconstruir parte de una historia que concluyó en 1977 cuando se produjo el fallecimiento de Serafín. El domicilio familiar se ubicaba en calle Las Heras, entre Balcarce y Bolívar. Rosina y Pedro Pizzutti se vieron sorprendidos cuando su hijo, siendo muy joven, abandonó el hogar para sumarse a un circo que pasó por la ciudad. Aparecería de nuevo en su casa mucho tiempo después, con abundante barba y prácticamente irreconocible para sus propios padres. A los 18 años comenzó a actuar en tablados de la Capital Federal, en los antiguos varietés, llegando a intervenir en el famoso Parque Japonés, en la zona de Retiro. Integró los repartos de varias compañías teatrales como las de Francisco Martínez Allende; Arturo Palito y Elena Sánchez; Pilar Padín y de Roberto Tálice. Con Julia Giusti hizo radioteatro dirigido por Manuel Ferradás Campos. Incursionó en la cinematografía en pequeños roles y recordadas películas como Tierra del Fuego, de Mario Soffici y López Lagar; junto a Alberto Castillo en La Barra de la esquina, Alma de bohemio, Mi Buenos Aires Querido, y Mujeres en sombras, con Ernesto Bianco; Captura recomendada con Eduardo Rudy y otras. Recorrió todo el país y países vecinos con sus destrezas y fue en 1953, actuando en la Compañía de variedades folklóricas que creó el personaje del Guasito Carpincho, obteniendo éxitos en Uruguay y Brasil. Se recuerda que un año antes estaba actuando en la provincia de Misiones cuando fue informado sobre el fallecimiento de Eva Duarte de Perón y se negó a suspender la función. Ello le valió un tiempo de persecuciones que lo llevaron a buscar mecanismos para eludir la situación. Tras su retorno a Tres Arroyos, su actividad fue variada, incluyendo aspectos publicitarios en la vía pública, pero sobre todo se acentuó su participación en festivales folklóricos. En la segunda mitad de la década del 60 y buena parte de la del 70, el folklore había tenido un esplendor poco común en una de esas situaciones que no encuentran una explicación simple. Se multiplicaban los festivales, generalmente a beneficio de instituciones diversas, y la concurrencia de público era masiva. Por ejemplo eran muy apreciados los encuentros que se organizaban en la escuela 27, cuyo salón de actos resultaba chico para la gente que se agolpaba para ver los espectáculos. Y los mismos eran animados por el Guasito Carpincho. Rubén Maumús y su conjunto era uno de los cuadros habituales actuando desinteresadamente a beneficio, como prácticamente todos los que allí se daban cita. También desplegaba su exquisita elegancia el moreno zapateador Carlos Marcelino Romero conocido popularmente como “el negro Romero”. Recordamos que este hombre fue muerto en un triste suceso ocurrido el 22 de julio de 1981, cuando tenía 58 años. La lista de artistas que habitualmente participaba en estos encuentros era extensa y se trabajaba mucho en la puesta en escena, jugando un rol importante la del animador, el Guasito Carpincho. Fue uno de esos personajes particulares que difícilmente puedan olvidarse y que he querido recordar en este espacio. Gracias a la colaboración de Patricia se puede adosar una galería de fotos que se incluye a continuación.
1-Año 1959 en la localidad de Quequén
2-Foto dedicada a su hermana, Carmencita y su apodo “Fino”.
3-De traje y corbata
4-Haciendo publicidad callejera
5-6-7-8-9-10 y 11- En caracterizaciones diversas
12-Actuando en B. Blanca sobre una silla y blandiendo una botella. La toma permite apreciar la talla de Pizzutti.
13-Actuando en tablados locales
14-Entregando una plaqueta de reconocimiento a Maumús
15-En el local de Chacabuco 402 que se había constituido en lugar de intensa actividad festivalera.
16-Con Romero en pleno esplendor de su carrera.
17-Una foto de Mariano Mores muy joven, con dedicatoria especial para Pizzutti.
Otto Alfredo Haedo
Era bombero en los cuadros de la policía provincial y estando radicado en La Plata. Luego fue trasladado a Necochea y llegó a Tres Arroyos por razones estrictamente familiares. Aquí sería el impulsor fundacional del cuerpo de bomberos voluntarios, luego trocada en una de las instituciones más reconocidas de la ciudad y con prestigio extendido. Fue persona de consulta permanente en la conformación de todas las organizaciones bomberiles de la zona, incluyendo al distrito y partidos vecinos. Incluso participó en la formación de los bomberos de Villa Iris, en la provincia de La Pampa. No fue esa la única actividad que desarrollara. Se había incorporado en los primeros años de la década del 50 como obrero gráfico en el diario La Hora. A pocos metros del diario se produciría en la Navidad de 1954 un pavoroso incendio que afectó la carpintería de Tomaselli y Farizano, ubicada en Independencia (hoy Hipólito Yrigoyen) y 25 de mayo. Previamente se había producido un incendio en el bazar La Estrella, en Colón y Betolaza. En ambos casos Haedo se había presentado voluntariamente a colaborar en la extinción, por entonces en manos de la policía y los vecinos. Sería, sobre todo el de la carpintería, el que lo decidiría a impulsar un cuerpo de bomberos, tal como él mismo lo relata. Fue obrero gráfico y luego sería empresario del sector con una imprenta denominada Grafisur, que durante muchos años funcionó en un viejo edificio de calle Pringles casi Larrea. Luego se trasladaría a otro emplazamiento en calle Rodríguez Peña. De carácter fuerte y de acciones expeditivas, supo conducir a los cuadros de bomberos con disciplina y respeto. El mismo Haedo recordaba poco tiempo atrás un día que retó a su propio hermano porque lo había tuteado. Guardaba el recuerdo de múltiples compañeros y subordinados, pero especial mención hizo de Floreal Garza, quien fuera subjefe del cuerpo desde el 12 de enero de 1955 hasta el 8 de mayo de 1970 en que pasó a ser titular del cuerpo de bomberos de Claromecó. Garza fue, además, el histórico conductor de aquellas autobombas, guiándolas a máxima velocidad en calles que por entonces eran de doble mano, aunque con menor densidad de vehículos. De manera privada, Otto fue un apasionado coleccionista, sobre todo de elementos históricos, rurales o urbanos, y que fueron de uso habitual muchas décadas atrás. Ese patrimonio de gran valor intrínseco, lo rodeaba en el espacio preferido que ocupaba cada mañana para tomar conocimiento de las noticias. Su relato fue registrado este mismo año en una grabación realizada por el grupo de jóvenes bomberos que se interesó en recopilar y dejar testimonio de la historia de la institución. Entre otras cosas decía lo siguiente:
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Aage Hornum
Delegado municipal en San Francisco de Bellocq
En mayo de 1973 se anunciaba la realización de una despedida a quien durante mucho tiempo ejerciera la titularidad de la delegación municipal de San Francisco de Bellocq, señor Aage Hornum. Esa circunstancia fue propicia para que Esteban Marranghello realizara una mención especial en su programa Paleta de Colores el 11 del citado mes de mayo, en los siguientes términos:
Francisco Escudero
Murió joven, cuando se hallaba en pleno desarrollo su capacidad en funciones públicas y Tres Arroyos podía esperar de él una vida de servicios fructíferos. Tenía 43 años cuando Francisco Escudero, Pancho para muchos o Negro para la mayoría, murió imprevistamente. La familia no era nativa de nuestro medio. Radicados en Ramos Mejía donde tenía una confitería, en determinado momento se resuelve el traslado a nuestra ciudad para dedicarse al mismo rubro. La histórica Confitería Colón, de Melquíades García supo de la calidad de Manuel Escudero como confitero especializado y socio de la firma. Se hallaba emplazada en Moreno e Hipólito Irigoyen originalmente aunque luego ocupó un sector aledaño sobre la avenida y donde años después se intentó y concretó la instalación de una galería comercial. Aquel confitero tuvo dos hijos con actuación pública: Francisco y Manuel, este último apodado “Lolo”, quien sería gerente de la Cámara Económica durante la gestión de Manuel López Barbeito. Radical y partícipe del funcionamiento del Comité Enrique Betolaza, Francisco Escudero ocupó una concejalía en su representación. También ocupó funciones de titular de la Junta de Promoción que se conformara entre 1970 y 1971 con motivo de una gran depresión que estaba afectando a Tres Arroyos. Como se desprende de declaraciones que hiciera sobre los objetivos de la Junta, la amplitud de temas superaba holgadamente lo estrictamente industrial y se pretendían propuestas superadoras por parte de los 13 integrantes del grupo. Se hablaba entonces de un Parque Industrial que recién comenzaba a estar en la mente de los tresarroyenses:
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En 1971 se avizoraba una apertura institucional cuando el gobierno militar consideraba agotada su gestión. Se conformaba la denomina La Hora del Pueblo, conjunción de partidos políticos abocados a coordinar el proceso de transición. Al respecto, Escudero hacía consideraciones sobre ese momento político desde el punto de vista de la Unión Cívica Radical del Pueblo
Fue un interesado en temas deportivos, ocupando cargos de dirigente. De tal modo fue presidente de la Liga Tresarroyense de Fútbol y había sido electo titular de la Asociación de Basquetbol, cargo que no pudo asumir pues lo sorprendió la muerte. Se había casado con Noemí Del Río, hija de un veterinario que tuviera dilatada actuación en Tres Arroyos. Su desaparición provocó en su momento sorpresa y congoja en todos quienes lo apreciaron. En su sepelio y en nombre de sus amigos, habló el doctor Ricardo Roberto Fernández en los siguientes términos:
La publicidad anexa corresponde al año 1955
Alfredo Álvarez
El Profesor Alfredo Julián Álvarez quien falleció recientemente, tenía una extensa trayectoria en la educación técnica que lo distinguió y en los últimos años también fue activo partícipe de la política lugareña. Fue una persona de espíritu inquieto con una niñez en que manifestaba su propensión a la transgresión y a fomentar la amistad con sus pares, pasando mucho tiempo en derredor del bar que su padre tenía en la zona de la estación de trenes, en el domicilio familiar de calle Pedro N. Carrera. Inició su carrera docente en la ciudad de Tandil, para regresar a nuestra ciudad en el año 1960 siendo regente de estudios y profesor en la Escuela Técnica. Luego fue Vice y posteriormente Director del establecimiento educativo. Integró asimismo el Tribunal de Clasificación de la Educación Técnica con sede en Bahía Blanca por dos períodos consecutivos. Además fue Director normalizador de la Escuela Técnica de Benito Juárez. También tuvo una destacada actuación en instituciones de la ciudad. Fue miembro fundador de la Biblioteca Campano y fue Vicepresidente de la Fundación. Integró además la Asociación Cultural Sanmartiniana. Era Presidente en ejercicio del Movimiento Vecinal de Tres Arroyos. Tuvo cargos importantes. Entre otros, Secretario de Gobierno del ex intendente Carlos Aprile. Pero mucho antes de ocupar esas funciones , también tuvo intervención oficial como Comisionado Escolar durante la gestión del intendente Oriente Blas Calabrese. De él dependía, entre otras actividades, la de la colonia de vacaciones de Claromecó. Esto ocurría en 1971 y lo recordamos a través de su voz cuando se refería a la acción en la mencionada Colonia. El 10 de enero de dicho año hacía referencia a una nueva organización interna que se analizaba para dicho establecimiento:
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El 25 de mayo de 1973 asumían las nuevas autoridades municipales encabezadas por el señor José Abel Del Vecchio. También lo hacía al frente del Consejo Escolar el señor David Iebra. En el acto de traspaso, Alfredo Álvarez reseñaba sus cuatro años de gestión como comisionado escolar;
El señor Alfredo Álvarez estaba casado con Nora Enid Busso, una docente de dilatada trayectoria quien oportunamente estuvo en “esto es Historia”.
La familia Altieri
El reciente fallecimiento del señor Fidel Angel Altieri, a los 72 años, permite traer a la memoria la trayectoria de una familia que hizo aportes importantes al quehacer tresarroyense durante muchas décadas. La historia comenzaría a desarrollarse cuando en 1905 llegó a la Argentina el señor Vito Altieri. Sería partícipe en el proceso de instalación y puesta en marcha de la primera usina de Tres Arroyos, cuya piedra fundamental fue colocada el 3 de julio de 1932. Con sus hermanos Miguel y Domingo, instalaría un comercio vinculado con los artefactos eléctricos en Hipólito Irigoyen y avenida Moreno. En 1937 Fidel Altieri se instalaría en Chacabuco 264 incluyendo la especialidad de compostura de bicicletas, luego dedicado por muchos años a la comercialización de artículos eléctricos y realización de obras de ese tipo. Fidel se constituyó en el sucesor de aquella sociedad primigenia y fue el ejecutor de obras de instalación eléctricas en el Frigorífico Anselmo, el edificio Villanueva, en el Correo, en el Parque Hotel y otros lugares importantes de Tres Arroyos. También tuvo una importante participación en la actividad social y empresaria del medio integrando organismos directivos diversos. A su desaparición quedó al frente su hijo, Fidel Angel hasta que se resolvió el cierre del tradicional comercio de la calle Chacabuco. Debe recordarse que una parte de la familia tuvo fuerte participación comercial en otro rubro: el de la indumentaria. Al menos dos de los hermanos Altieri se orientaron al comercio de ropa para hombres con un local que se hallaba en la segunda cuadra de la calle Colón, más precisamente donde hoy funciona casa Spenza. Allí estaba el local de venta, pero a través de un pasillo se accedía al fondo a dos departamentos donde vivían dos hermanos Altieri con sus respectivas familias.
La familia Bottinelli
Por Angel Jorge Bernasconi
Es sabido que al comenzar el afincamiento de pobladores en el sur bonaerense, en los tiempos que con anterioridad eran dominio del indígena, primeramente tehuelches que fueron desalojados por los más belicosos araucanos o pampas, las primeras actividades a las que se dedicaron fueron las vinculadas a la ganadería. Por supuesto que la cría de vacunos era el rubro central, sin olvidar los equinos y luego los ovinos. Solamente años después, al arribar a estos lugares inmigrantes europeos, comenzaron algunos colonos a dedicarse a la siembra de trigo y posteriormente otros granos. Italianos, y luego dinamarqueses y más tarde también holandeses, fueron quienes intensificaron el trabajo de laboreo de la tierra. En lo que respecta a los daneses, se sabe que en 1889 al conocerse el acta de inauguración de la primera casa municipal de Tres Arroyos, entre los firmantes figura un danés, llamado Pedro Meisler, quien estuvo al frente de un acreditado negocio cerca del paraje Paso del Médano. Se consideró a este hombre un nexo para el asentamiento de muchos de sus connacionales. Es así que por esa época también se afincaron en la región Carlos Anderberg, Svend Svendsen, y Ludwig Pedersen. Luego lo harían Blas y Nicolás Ambrosius, Sophus Knudsen, Christian Skou, Soren Nielsen, Rasmus Nielsen, Albert Larsen, los hermanos Karlson y otros. Entre otros grupos daneses que se fueron sumando se pueden mencionar a Christian y Alfred Christiansen, Juan Geerthsen, Christian Hansen, Ramón Hansen, Juan Holts, Kristian Krog, Christian Larsen, varias familias Petersen y Pedersen, Pablo Poulsen, Christian y Juan Andreasen, Gunde Gundesen, Juan Jorgensen, Martín Lauridsen, José Madsen, Ceferino Olsen, y muchos otros. Es bueno recordar, de paso, que el inicio de la inmigración dinamarquesa tuvo lugar en Tandil, ciudad que honra con un monumento a Juan Fugl, pionero de tal movimiento migratorio. Las primeras décadas del siglo 20 fueron de amplia actividad en lo relativo a los cereales, cuyo cultivo, sobre todo de trigo, fue extendiéndose paulatinamente. La mayoría de estos colonos comenzó a prosperar económicamente y lo mismo ocurría con los agricultores italianos, que fueron los primeros en sembrar y cosechar el trigo en nuestra región. Tan arraigada estaba la actividad de quienes se dedicaban a la cría de ganado que parecía cosa de locos ponerse a sembrar trigo. Ese generalizado sentimiento se vio reflejado, incluso, en las páginas de El libre del Sur, el primer periódico tresarroyense, fundado y dirigido por Teófilo Gomila. Este órgano de prensa publicó opiniones calificando de irrisoria la actividad agrícola, alegando, entre otras cuestiones, la alta rentabilidad de la ganadería. Volviendo a los inmigrantes dinamarqueses, entre algunos de ellos, al compás de la floreciente actividad que desarrollaban, cundió el deseo de construir viviendas más amplias y cómodas que las que los albergaban y que en algunos casos hasta podrían considerarse como precarias. Es así que se demandó el trabajo de constructores y otros artesanos, de los que escaseaban en la zona. Por medio de alguna vinculación, alguno de los productores contrató los servicios de un profesional de la capital federal. Ese hombre se llamaba Carlos Bottinelli. Había emigrado de la provincia italiana de Como, lindante con Suiza, a fines del siglo 19 junto con varios hermanos. Uno de ellos murió a consecuencia de la llamada “fiebre amarilla”, que causó millares de víctimas sobre todo en la zona metropolitana. Otro de los hermanos Bottinelli emigró al Uruguay. De esa rama llegó a Tres Arroyos Pedro Bottinelli, quien fue médico y en tal carácter atendió a don Juan B. Istilart y también se dedicó a la política, ocupando entre otros cargos una banca en el Senado de la provincia en representación del sector conservador (Partido Demócrata Nacional). También fue director del Hospital Pirovano. Igualmente integró la Comisión de Fiestas que organizó los actos del cincuentenario de Tres Arroyos, en calidad de secretario primero. (foto) Volviendo a Carlos Bottinelli, el constructor, tuvo una amplia actividad. En este sentido la tradición familiar recuerda que entre los numerosos trabajos realizados se cuentan la construcción del viejo Palacio de Correos y Telégrafos de Buenos Aires, la Facultad de Derecho de la universidad porteña y el palacio del Congreso en Montevideo, en estos casos bajo la dirección de ingenieros y arquitectos. Bottinelli fue requerido en esa época para la construcción de cascos de estancias de productores daneses. Varias de esas construcciones, algunas de las cuales aún existen, son muy amplias contando a veces con más de 20 habitaciones. Se corría la voz entre algunos colonos diciendo que se había establecido alguna rivalidad, amistosa por cierto, para ver quién construía un chalet más sobresaliente. Es así que, al abundar el trabajo de construcción hizo venir de Itali
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NESTOR EDGAR VILLAFAÑE
(preparada por la biblioteca Vicente Cacuri)
Néstor Edgar Villafañe nació el 28 de julio de 1935 en El Perdido, partido de Coronel Dorrego. Ya desde chico se vio inclinado a la pintura al observar los colores de las Sierras de la Ventana desde su casa. Estudió piano en Coronel Dorrego a los 13 años, recibiéndose de Profesor Elemental en Bahía Blanca. Fue profesor de plástica en varias escuelas dejando recuerdos imborrables entre sus pares y alumnos. Algunas de las obras que se encuentran en Tres Arroyos se pueden observar en el Hogar de Ancianos, en la hall de la Escuela Nro. 1, Banco Credicoop, un bajo relieve de la serie del Quijote en el subsuelo de la ex Confitería El Quijote, una mayólica en el fogón de la Sociedad Italiana –obra realizada junto a su amigo y pintor Hector Crubellati- y en la Biblioteca Pública “Vicente P. Cacuri” del Sindicato Empleados de Comercio. Lamentablemente muchas de sus obras fueron destruidas por el “progreso” derrumbando los lugares donde estaban. Falleció el 12 de octubre de 1996. Pintor, escultor y dibujante autodidacta. Varias de sus pinturas y esculturas actualmente se encuentran en Estados Unidos y Holanda Intervino en varias muestras colectivas siendo integrante de A.P.T.A. (Agrupación Plástica Tres Arroyos), del cual fue fundador. En el año 1967 se disuelve el grupo y comienza con exposiciones individuales en Tres Arroyos y la zona, auspiciado por la Comisión Municipal de Cultura, el Centro de ex alumnos del Colegio Nacional, la Dirección de Turismo de Necochea y la Casa de la Cultura de San Cayetano entre otras. Expuso además en la Selección de Artistas Bonaerenses. Desarrolló así su actividad casi ininterrumpidamente hasta 1976, año en el que se aleja de Tres Arroyos y se dedica pura y exclusivamente a la decoración de comercios, confiterías bailables, oficinas y la creación de murales pintados y en relieve. De vuelta a Tres Arroyos, reinició su pintura con muestras complementadas con charlas y debates con otros artistas. Realizó cinco películas dibujadas en celuloide en 16mm. , una de las cuales fue llevada y exhibida en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Expuso con otros pintores en el Salón de Actos del Fondo Nacional de las Artes desde el día 14 al 29 de mayo de 1980
Premios obtenidos
Algunos de los reconocimientos que recibió a lo largo de su vida fueron:
Primer premio Concurso de Banderines Cine Club de Tres Arroyos
Primer premio Concurso de Afiches Liga de madres de Tres Arroyos.
Primer premio Concurso de Afiches Colegio Nacional y Secretariado Comercial Anexa de Tres Arroyos.
Primer y segundo premios Concurso de Afiches del Centro de egresados Escuela Técnica Nº1 de Tres Arroyos.
Primer premio Concurso de Logotipo A.C.T.A.Z. (Asociación Cultural Tres Arroyos y Zona)
Segundo premio Concurso de Banderines LU24 de Tres Arroyos.
Tercer Premio Concurso de Manchas Liga de Comercio e Industria de Tres Arroyos.
Tercer premio Concurso de pintura Galería Velázquez Primera Bienal Banco Comercial de Tres Arroyos.
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José María Roselló (Pepe)
Muchas veces ser periodista y disponer de una tecnología con noticias al instante, no son suficientes para tener acceso a cuestiones que interesan de manera particular. Lo cierto es que colegas de la vieja generación acabamos de enterarnos de la triste noticia del fallecimiento de uno de los integrantes de la antigua camada del periodismo lugareño: José María Roselló, a quien todos le decíamos “Pepe”. Tenía 88 años. Ciertamente su muerte no es reciente. Ocurrió el 22 de julio de 2013 aunque para muchos ha sido conocida horas atrás. Fuentes familiares confirmaron la noticia y para quienes lo recordamos bien tiene un impacto natural. Es que es imposible desconocer las características de una personalidad que supo granjearse buenas amistades entre sus colegas y compañeros. Fue jefe del área de deportes del diario local La Voz del Pueblo durante bastante tiempo. Fue también el primer Secretario General del refundado Sindicato de Prensa de Tres Arroyos, lo que ocurrió en 1974 tras más de una década de inactividad de esa organización gremial. En ese carácter destacaba su mesura en tiempos turbulentos en que se discutió el primer convenio colectivo de trabajo para Azul, Tandil y Tres Arroyos, que se cerrara en 1975 minutos antes que se anunciara el recordado “rodrigazo”. Tiempos en que el gremio incursionó fuertemente en el funcionamiento de la CGT Regional, en cuyo seno se dirimían intereses de todo tipo y que desembocó en el atentado contra el dirigente metalúrgico Norberto Leonel Larrechea. Momentos en que los grandes popes lugareños fueron enfrentados por los sindicatos de mecánicos, prensa y gráficos que abrió el camino a Vicente Bianchi a la titularidad de la CGT y la proyección de Carlos Natale posteriormente. En ese contexto se movió Pepe Roselló como titular del sindicato de los trabajadores de prensa. Pero ya en la década del 50 y 60 había desarrollado una actividad comercial. En Colón 63 tuvo un local de venta de discos, combinados, libros, etc, que se denominaba La Peña. Quizás—y esto es pura especulación—la proximidad con el histórico emplazamiento del diario local, generara una relación que se plasmaría en su incorporación al área de deportes. Ya era un hombre maduro cuando a todos los colegas nos sorprendió la noticia de su casamiento. Fue el corrillo natural entre los compañeros. Actuando como corresponsal de La Voz del Pueblo, alojándose en el Hotel Claromecó, conoció a Blanca María Moreschi que también paraba en dicho lugar. Y allí nació el romance que desembocaría en el casamiento producido el 7 de junio de 1973. La pareja vivió aquí unos 4 años luego de lo cual resolvió radicarse en Godoy Cruz, Mendoza. Para los colegas de la vieja guardia nos pareció que se retiraría de la profesión, pero no fue así. Trabajó varios años en LV 10 de Mendoza. También integró mucho tiempo el coro municipal que actuó en varias ocasiones en el cine Plaza, de Godoy Cruz. De aquella vieja camada de profesionales nadie contó que se hubiera sostenido el contacto que hubiera permitido conocer algo más de la nueva vida de Pepe. Será por eso, quizás, que la noticia llegó con retraso ahora y hasta debimos recurrir a la confirmación familiar para poder referirla públicamente. Cabe agradecer la buena disposición ante mi requerimiento. No es sencillo, entonces, escribir y decir estas líneas. Tus compañeros de entonces te recordaremos bien y nos reconforta la definición contundente de su familia: fue un hombre feliz.
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José Pequeño (13-03-2015)
A los 80 años y en la ciudad de Azul, falleció el empresario José Pequeño. Caracterizado por su compromiso con el desarrollo comercial de la ciudad, dedicó la mayor parte de su actividad al rubro de equipamiento de oficinas, transformándose en pionero en la comercialización de elementos que marcaron un avance tecnológico para Tres Arroyos y la zona. En ese contexto, fue un pionero al momento de la generalización del uso de las computadoras personales, siendo representante de la firma italiana Olivetti, cuyos productos mecánicos ya comercializaba con singular éxito. En tiempos previos fue representante de una verdadera innovación para la época: las duplicadoras Gestetner. Fueron elementos muy apreciados en empresas de mediana envergadura. No era nativo de Tres Arroyos y en su actividad sostuvo las características de un típico vendedor porteño: pulcritud, excelente presencia, un trato cordial, un buen conversador que le permitía introducirse sin mayores dificultades en las problemáticas de los clientes que generalmente se transformaban en sus amigos. Fue además concejal por el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) en representación del Movimiento de Integración y Desarrollo, y secretario de Gobierno del intendente Angel Amer Cortese. Integró la Cámara Económica y la Caja de Crédito, y supo ponerse a la cabeza del reclamo de comerciantes y empresarios cuando la situación se tornó complicada para la actividad económica local integrando aquel recordado movimiento bautizado con la palabra BASTA. Interesado también en el deporte, integró la Liga de Fútbol, y estuvo vinculado con la Iglesia Nuestra Señora de Luján. Durante su participación como concejal en 1973 intervino en la ordenanza de creación del Parque Industrial y fue testigo de los acontecimientos intestinos que desembocaron en la renuncia del Intendente José Abel Del Vecchio y la asunción de Francisco Couso. El mejor recuerdo de “esto es Historia” es plasmar en este espacio un análisis que José Pequeño hacía en noviembre del 2004 sobre aquella experiencia política que pudo desarrollar como representante del desarrollismo. La voz de este estimado convecino queda entonces registrada en este archivo histórico.
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Elsa Mengelle
Con el fallecimiento de la señora Elsa Esther Mengelle de Cano, a los 89 años, ocurrido el 23 de febrero de 2015, se pierde no solamente a una militante justicialista, sino una parte sustancial de la historia del peronismo. Y no sólo de Tres Arroyos. Fue amiga y delegada personal de María Eva Duarte de Perón. Como muchas de las historias cuando no han sido contadas en detalle por sus protagonistas, también esta tiene claroscuros motivados por el ostracismo impuesto por Elsa desde hace muchos años. Por lo que he podido reconstruir, la casualidad marcaría a fuego la historia política de esta mujer. Se sabe que residía en la Capital o gran Buenos Aires en su juventud; que tenía vínculos con una familia Ordoñez que tenía en Tres Arroyos una carnicería y que luego se radicaba en aquel medio. Trabajaba como operaria en la planta productora de analgésicos Mejoral, en el conurbano bonaerense. Dicha planta fue visitada en una ocasión por la esposa del presidente de la Nación, María Eva Duarte. El discurso de bienvenida en representación del personal fue dicho por Elsa Mengelle quien además le entregó una distinción. Eva quedaría fuertemente impactada por la personalidad de Elsa, tal como antes lo había estado con la figura del cubano tresarroyense Armando Cabo. Horas después se concretaba una convocatoria a la quinta presidencial de Olivos donde Evita la recibió y la designó delegada personal en la fábrica. Pasó algún tiempo y la vida hizo que Elsa Mengelle conociera, en circunstancias que no vienen al caso, a un productor agropecuario con establecimiento de campo en el distrito de San Cayetano. Se trataba de Alejandro Cano, quien sería luego su esposo y que era y no dejó de ser, un integrante de la rancia estirpe radical. Ninguno de los dos abdicó sus convicciones y vivieron ubicados en veredas políticamente enfrentadas. Allegados dicen que Cano ejercía alguna resistencia a la participación de su mujer en las actividades políticas, no obstante lo cual tuvo un rol sustancial. Elsa y Alejandro resolvieron casarse y radicarse en Tres Arroyos. La decisión fue comunicada a la señora de Perón. En 1952, con Evita ya postrada en la cama que no abandonaría hasta su muerte, la recibe y la despide personalmente. Sin embargo la haría portadora de un mandato especial: Elsa sería la delegada personal de Evita para organizar la rama femenina del peronismo tresarroyense. Para mostrar su afecto y confianza, le regaló su reloj personal, de oro que estaría en poder de Elsa Mengelle durante 30 años. Sería su decisión donarlo en 1982 para el fondo patriótico que solventara la gesta de Malvinas. Lo hizo a través de un programa especial que condujo Pinky, por televisión. Ya se ha dicho que fue electa como concejal suplente en 1973, pero posteriormente fue funcionaria de Bienestar Social durante el gobierno peronista en la década del 70 una vez recuperada transitoriamente la democracia. Ya madura, resolvió no participar más en política y se sumió en un voluntario ostracismo acompañando a su esposo hasta su muerte. Una historia personal y política apasionante que hubiera merecido un detalle mayor pero que quedó trunco por la propia decisión de Elsa Mengelle. Más que una simple militante, ha muerto un pedazo mismo de la historia del peronismo.
¿Queré, queré?
La insistente pregunta era casi una muletilla de batalla para uno de aquellos personajes que transitaron Tres Arroyos buscando su sustento y el de su familia por medios absolutamente lícitos. Me refiero al señor Lindolfo Sapag, un apasionado y comprometido vecino del barrio Villa Italia. La casa familiar se hallaba en Víctor Manuel 566. Precisamente frente a la plaza por que en su calidad de fomentista luchó y logró. Puedo imaginarlo desde la ventana de su casa, quizás tomando mate o probablemente alguno de los cafés que vendía y aceptando el desafío de contar con un espacio público adecuado. Se lo veía caminar las calles o lugares públicos ofreciendo el café caliente para mitigar las mañanas de invierno. Eran numerosos los envases térmicos que llevaba virtualmente adosados a su cuerpo en un cinturón de tela especialmente confeccionado a tal fin. Era casi imposible no conocerlo. Parecía estar en todos los lugares donde podía hacer su negocio. De apariencia inocente, era, sin embargo, un estratega astuto que supo aprovechar el apoyo que tuvo dentro de una barriada muy popular y que además era muy codiciada por los políticos sobre todo en momentos de elecciones. Supo sentarse a conversar y negociar con muchos de quienes aspiraban a contar con la adhesión popular y así logró avances considerables para el barrio. Yo lo pude ver en ese rol. Nunca se comprometía totalmente, dejando puertas abiertas para entrar o para poder eludir situaciones que pudieran perjudicar sus objetivos. Era un hábil negociador, probablemente muy bien entrenado en el duro oficio de poder vender su café en la calle convenciendo a la gente. El abordaje al potencial consumidor con la frase “¿queré, queré?” posiblemente lo identificó de una manera con la cual la gente lo recordará. Pero lo que no se dimensiona bien, fue su habilidad política para desenvolverse en la búsqueda de objetivos más trascendentes, como era el mejoramiento de su barrio, Villa Italia.
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Carlos Alberto De Pierris-médico
Platense de origen, el doctor Carlos Alberto De Pierris dejó un sello de actuación en Tres Arroyos, tanto en su actividad privada como pública. Podría decirse que su extensa trayectoria profesional tuvo desenvolvimiento en ambas ciudades. Fue cirujano en el Hospital Modelo de Gonnet y director del Centro Preventivo Asistencial al que después se le impondría el nombre de Gregorio Aráoz Alfaro y que anteriormente se denominaba “Centro de Profilaxis”. En este último podría decirse que fue el continuador de su primer impulsor el doctor José Campano aunque introduciría innovaciones y hasta debería enfrentar un período muy crítico del establecimiento. Fue en esos momentos cuando contó con la estrecha colaboración de otro médico histórico de la ciudad, el doctor Alfredo Podlesker, quien también desarrollaba su especialidad en el establecimiento. De Pierris, además, tanto en la actividad de su consultorio como en el mismo Centro Preventivo, contó siempre con la valiosa colaboración de su asistente, María Teresa González Burón. Fue un profesional muy preocupado siempre por estar actualizado y en ese contexto participó de viajes diversos al exterior. Algunos exclusivamente para participar en congresos o encuentros científicos y en otros alternando placer y estudio. En octubre de 1953 viajó a Curitiba, Brasil para participar del Primer Congreso Panamericano del Colegio Internacional de Cirujanos y Segundas Jornadas de Cirugía torácica latinoamericanas. Fue en ese ámbito que presentó un trabajo desarrollado en el establecimiento local sobre “Tratamiento de las cavernas tuberculosas”. De Pierris era un buen escritor y comunicador y fue desde Curitiba que produjo una serie de artículos periodísticos que publicaba La Voz del Pueblo y en los que relataba cuestiones de la realidad social del vecino país. A mediados de 1963 completó un viaje que lo mantuvo durante 3 meses en Europa, donde visitó y tomó conocimiento del funcionamiento de centros hospitalarios de Madrid, Viena y París. Fue ese mismo año, poco antes de viajar, que hizo la presentación de un libro sobre “delincuencia juvenil”, mostrando su preocupación por fenómenos sociales vigentes. Pero la administración del Centro Preventivo, más allá de lo estrictamente médico, atravesó períodos críticos durante la dirección de De Pierris. El establecimiento, que dependía de la Provincia de Buenos Aires, no recibía los aportes suficientes y entró en falta de insumos y reposición de material. Junto con Podlesker expusieron reiteradamente la grave situación y las respuestas oficiales fueron escasas. La exposición pública determinó que fuera la solidaridad de la población que concurriera en auxilio. Festivales, colectas, etc. debieron realizarse para poder remontar y sostener un servicio altamente valorado. Fue en 1971 cuando la Sociedad de Obstetricia y Ginecología resolvió distinguir al médico por su aporte a esa rama profesional por el trabajo “respuesta sexual inadecuada en la mujer”. El acto, cumplido en La Plata se puede escuchar en la grabación.
Ricardo Rudi-político
No era nativo de Tres Arroyos, pero fue desde aquí que el señor Ricardo Rudi logró una proyección que lo ubicó en los primeros planos de la política local y provincial. Había nacido en Olavarría el 22 de abril de 1897. En esa ciudad cursó sus estudios primarios y secundarios. Obtuvo el título de maestro normal en la Escuela Normal Mixta de Olavarría en 1916 completando el bachillerato en La Plata e ingresando a la facultad de Farmacia donde obtuvo el título de farmacéutico en 1922. Siendo estudiante universitario tomó parte activa en el movimiento de reforma, ocupando cargos directivos en el Centro de Estudiantes de Farmacia y en la Federación Universitaria. Había ingresado al radicalismo en 1915, ocupando cargos directivos en su seno, tanto en los comités de partido como en los órdenes provincial y nacional. Con su flamante título, Rudi se radicó en Tres Arroyos en 1923 y sería aquí donde lograría trascender muy fuerte en la política desde la Unión Cívica Radical. Fue diputado por la sexta sección de la provincia en el período 1936/38, aunque ejerció su mandato solamente un año. Fue diputado nacional por la provincia de Buenos Aires electo el 7 de marzo de 1948 para el período legislativo hasta 1952. Presentó numerosos proyectos y participó en debates entre los que se destacaron los referidos a los desalojos de predios rurales, producción de caucho, reforma impositiva, defensa forestal, marcas para ganado e Instituto Ganadero Argentino, fijando en este último la posición de su bloque. Dos veces fue candidato a vicegobernador, en ambos casos acompañando en la fórmula a Crisólogo Larralde: en 1952 y 1958. Fue ministro Obras Públicas de la Provincia, cargo que asumió el 12 de octubre de 1963 acompañando al gobernador Anselmo Marini y al presidente Arturo Illia. Fue rector del Colegio Nacional de Tres Arroyos y profesor de química y geografía en el primer año de funcionamiento. También profesor de física, química y geografía en la Escuela Normal Popular de Tres Arroyos, durante 1925. También fue productor agropecuario con un establecimiento en sociedad con el odontólogo Echegoyen, relacionado familiarmente y a quien vendió luego su parte cuando estaba en ejercicio de la función pública. En ocasión de la formación del movimiento La Hora del Pueblo, a principios de la década del 70 y cuando ya se preparaba una salida constitucional, Ricardo Rudi expresaba su pensamiento sobre ese momento histórico.
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Graciela Mabel Thomas de Vizzolini
Graciela Thomas de Vizzolini, fallecida el 30 de noviembre de 2014 a los 67 años, tuvo una actividad pública destacada en la comunidad tresarroyense. Una de las fundadoras de la Asociación Amigos del Menor y la Familia, desde esa institución impulsó la creación de dispositivos y programas destinados a la restitución y promoción de derechos de niños y adolescentes. Entre los proyectos que la entidad desarrolló, y en los que Vizzolini tuvo una participación activa y comprometida, figuran los Jardines Frutillitas y los Pequeños Hogares, pero también llevó adelante un hogar de día para adolescentes y niñas en riesgo y propició programas contra la violencia y el abuso infantil. A pesar de las distintas etapas atravesadas por esas iniciativas, seguramente la obra trascenderá pero siempre tendrá como referencia a Graciela Thomas. Generosa con sus propios recursos pero además hábil gestionadora ante las autoridades vinculadas a su área de competencia, trabajó durante años para mantener esos proyectos con equipos profesionales especializados y una supervisión constante de sus tareas. Pero además acompañó a su ya fallecido esposo, Alberto Vizzolini, en el amplio desarrollo que alcanzó la pionera Fábrica Vizzolini en la elaboración de distintos productos. Y dedicó también su energía a la explotación agropecuaria, que hoy continúan sus hijos. Graciela Vizzolini fue reconocida en diversas ocasiones y los pequeños hogares fueron tomados como referencia política en algunos períodos mientras que más recientemente el apoyo estatal se vio retaceado y progresivamente las dificultades fueron acentuándose. Hasta el delito no hesitó en poner como objetivo alguno de esos emprendimientos como cuando en octubre de 2009 saquearon el Jardín Frutillitas dos llevándose los alimentos destinados a los 125 asistentes y elementos de pedagogía. El gobierno de la Provincia de Buenos Aires la distinguió, junto con otras personas, con el premio “Mujer bonaerense 1993. La entrega se concretó en la gobernación y posteriormente el Intendente Fernando Ricci también le realizó un agasajo especial. En 1996 recibió la estatuilla instituida por la Comisión Permanente de Homenaje a la Mujer que presidía por entonces la diputada Olga Rosa Medina en reconocimiento a su trabajo. LU 24 le entregó su Agua Clara en el 2003. En no pocas oportunidades fue tentada para una proyección política, y siempre prefirió centrar su actividad de sostén de las estructuras formadas y trabajar sobre los problemas de la minoridad y la familia, aportando a la divulgación de esas cuestiones. En el año 1987 la Asociación asume el padrinazgo del primer Pequeño Hogar que crea el gobierno municipal. En 1988 la entidad pone en marcha y alquila la casa para un segundo pequeño hogar. En 1989 adquiere la primera propiedad para el funcionamiento del tercer pequeño hogar y se realizan las adecuaciones necesarias al programa. En 1991 la Asociación comienza a trabajar con familias sustitutas para responder a la creciente demanda y para atender a niños tresarroyenses. Ese mismo año se inicia una labor preventiva y educativa con la puesta en marcha del primer jardín maternal Frutillitas uno. En 1992 la entidad fue convocada para asistir y alojar a niñas madres. Se adquiere una propiedad para el segundo jardín maternal Frutillitas 2 y se realizan importantes inversiones para adecuarlo a las exigencias provinciales. Ese jardín funcionó en diversas ocasiones como casa de tránsito. En 1993 la Asociación compra el viejo edificio de la avenida Güemes y Libertad donde ya funcionaba el primer Frutillitas, a los efectos de ampliar su capacidad y brindar mayor respuesta a las demandas existentes. En 1994 se recibe un crédito del Instituto de la Vivienda para construir dos casas para pequeños hogares y reemplazar a las que se alquilaban hasta el momento. La tarea continuó, pero comenzaron a aparecer dificultades, muchas de las cuales se fueron acentuando y limitando el elevado propósito no solamente de Graciela Thomas, sino de todo el grupo integrado en la Asociación Amigos del Menor y la Familia de Tres Arroyos (cuyo logo anexamos). La convecina recientemente fallecida puede ser considerada un símbolo, pero realmente la monumental obra desarrollada se corresponde a una acción colectiva con alto grado de responsabilidad y convencimiento.
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Antonio Américo Di Rocco
Fue un destacado integrante de una pléyade de familias de inmigrantes dedicados a la actividad agropecuaria pero además inquieto por la defensa gremial de los hombres de campo. Lo hizo, lo mismo que Nicolás Di Rocco, desde las estructuras del movimiento federado en las que alcanzó las máximas jerarquías, siendo presidente de la Federación Agraria Argentina y la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias. Cumpliendo esos trascendentes roles, fue impulsor de una asamblea multitudinaria cumplida en Buenos Aires en que se conformó la comisión de enlace, que logró congregar a las distintas manifestaciones del gremialismo y cooperativismo agropecuarios. Fue una expresión idéntica a lo ocurrido en Tres Arroyos con la Comisión Zonal de Entidades Agropecuarias, aunque con alcance nacional. Fueron esas organizaciones las que apuntalaron la posibilidad de que Antonio Di Rocco accediera al Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación durante la presidencia de facto de Lanusse. De todas maneras, su paso por esa función pública fue muy breve, tras lo cual se reintegró a sus actividades como dirigente y productor. La historia familiar está contada en la Entrevista realizada con el señor Roque Di Rocco, su hijo, por lo que recomiendo remitir a ese espacio. Parece importante, sin embargo, rescatar del archivo de “esto es Historia” pasajes de las apreciaciones que Di Rocco hizo, primero cuando recién había asumido y planteaba los objetivos de su futura gestión, y luego cuando habló en un homenaje que se realizara el 30 de abril de 1972 aquí en Tres Arroyos y donde reflexionaba sobre su paso por la función pública. Definía así su propósito como ministro:
Recordemos que había asumido como ministro promediando el mes de julio de 1971, por lo que el período no completó un año. Di Rocco fue homenajeado en la fecha señalada por las organizaciones federadas del Consejo Coordinador zona sudeste La Blanqueada hablando en representación de las mismas el señor Domingo Daloisio, de la Cooperativa Agropecuaria de San Cayetano. El acto se cumplía en las instalaciones de la Cooperativa Agropecuaria local, avenida Moreno 695 y contaba con la presencia de la esposa del dirigente, señora Adela Naumann y la madre del mismo, Antonia Di Paolo de Di Rocco. El ex ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación también recibía una plaqueta recordatoria de manos del dirigente Rogelio Gallarreta. En el cierre, el homenajeado reflexionaba en los siguientes términos:
Luis Osvaldo Gómez
Luis Osvaldo Gómez, quien fuera durante mucho tiempo operador de la planta transmisora de LU 24, dejó de existir en nuestra ciudad a los 81 años el día 19 de octubre de 2014. Fue partícipe en ese carácter de una experiencia inédita como fue residir permanentemente en las instalaciones de la planta. También actuó durante muchos años como delegado de AATRA, la Asociación Argentina de Telegrafistas, radiotelegrafistas y afines, dependiendo de la delegación Bahía Blanca. Gómez estuvo vinculado al Movimiento Scout desde el grupo “Tomás Santa Coloma”, donde ingresó a la banda de música, desde la década del 40 Fue Guía primero, de acuerdo a la jerarquía scout, activo dirigente y formador de sus integrantes. Durante mucho tiempo también fue inspector municipal y en ese sentido fue un controlador del funcionamiento del viejo servicio de colectivos. Desde hace tiempo su estado de salud era muy precario, lo que determinó finalmente su fallecimiento.
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Los Tersano: una leyenda
Abandonada y desvencijada todavía se yergue, en los últimos tramos de este año 2014, la peculiar vivienda de Tersano, en Lamadrid 343. En vano fueron los esfuerzos que un grupo de jóvenes hicieran para que esa construcción fuera declarada patrimonio histórico y se pudiera conservar. Pronto la pica no dejará en pie lo que quizás sea el último símbolo de una leyenda urbana: la familia Tersano. Es que sólo los observadores podrán detectar que ese apellido está impreso de manera indeleble en muchas de las construcciones típicas de las décadas del 40 o 50. Podría decirse que Tersano es un sello que es sinónimo de calidad de trabajo, como muchos otros que honraron la profesión de constructores. Victorio nació en Tres Arroyos, aproximadamente en 1890, hijo de inmigrantes italianos. Se dedicó a la construcción y siendo muy joven ejecutó la primera planta de la vivienda mencionada. La continuaría con un primer piso cuando se casó muy joven con Clementina Casabella. La familia se agrandó con la llegada de Elsa, Juan, Humberto, Elena y Rodolfo. Los tres varones se constituyeron en empresa constructora, primeramente con su padre, Y dejaron un sello de calidad en distintos lugares de la ciudad. Pero quizás Juan fue el más destacado, habiéndose iniciado desde casi niño en la profesión. A los 12 años construyó una réplica perfecta de un chalet en miniatura que todavía se conserva. Antes de cumplir los 18, su padre, don Victorio lo envió a Buenos Aires para aprender con práctica directa la especialidad de frentista. Fue así que participó en la ejecución del frente de un emblemático lugar público de la Capital Federal. Toda la familia residió en calle Lamadrid hasta que cada cual fue formando su propio núcleo y quedó residiendo allí Juan con cuya muerte hace algún tiempo, prácticamente se selló el destino de la peculiar construcción. Un empresario pagó por ella 280 mil pesos. El lugar quedó abandonado y muchos de los elementos existentes en el interior ya desaparecieron. Pero la leyenda no se alimenta solamente con esos detalles, importantes por cierto.
Gente de temperamento y decisión
La fama de “pesados”, especialmente de Humberto Alfredo, acompañó siempre a estos convecinos. Un calificativo que ciertamente tenía sus razones. Hombre de armas llevar, sabía utilizarlas y era infalible al momento de apretar el gatillo. De pocas pulgas, como se dice, pero siempre salió airoso en aquellos enfrentamientos cruciales que lo empujaron a cargarse dos vidas en sendos incidentes. En ambos, absuelto por la justicia, por haber actuado en legítima defensa. El 24 de marzo de 1953, Humberto Alfredo Tersano se hallaba en un negocio ubicado en Colón y Libertad identificado como Bar Varieté y fue provocado por Cirilo Natalio Bernaola. Ambos arrastraban una vieja rivalidad, pues Bernaola en un acontecimiento anterior le había efectuado algunos disparos a Tersano, sin dar en el blanco. En esta ocasión nuevamente exhibió un revólver por lo que Tersano respondió con su arma y le aplicó un primer impacto. A pesar de ello, Bernaola siguió apuntando, por lo que fue muerto de un segundo tiro. La autopsia determinaría que en realidad habían sido tres los impactos calibre 32 que recibió en distintas partes del cuerpo. Bernaola tenía 53 años y era propietario de un restaurante que funcionaba frente a la estación ferroviaria. Tersano era soltero y tenía 30 años. El cuerpo de la víctima fue encontrado en la vereda todavía con vida y se lo trasladó al sanatorio policlínico Eva Perón, donde falleció poco después de la hora 4. El victimario se alejó del lugar iniciándose una intensa búsqueda que concluyó cuando se presentó detenido y entregó el arma homicida. Un testigo entregó a la policía un revólver calibre 38 que había quedado en el lugar del suceso y pertenecía a Bernaola. Sometido a juicio, Tersano fue absuelto el 29 de abril de 1954 por el juez José Antonio Larrañaga que consideró que había actuado en legítima defensa y desestimó el pedido del fiscal de 10 años de cárcel. La absolución sería confirmada por la Cámara de apelaciones. El 18 de enero de 1959, daría muerte de un certero disparo a Ramón Salgueiro, co propietario del restaurante La Huella, en un incidente ocurrido en el Bar Marín, que funcionaba en Chacabuco 254. Fue el desenlace fatal de diferencias entre ambos y que había generado una agresión verbal de Salgueiro ocurrida en el Club Estudiantes. Tersano se trasladó al Bar Marín donde tomaba una copa cuando llegó al lugar un grupo integrado por José Guillermo Gauthier, alias Mito de 38 años; Néstor Baraldo, alias Tito, de 36 años; Dinar Prieto, alias Finito, de 35 años y Ramón Salgueiro, de 52 años. Este último volvió a agredir al solitario parroquiano y exhibió un arma. Tersano se parapetó detrás del horno del local y mató al contrincante de un certero disparo en la frente. Gauthier hizo dos disparos sin dar en el blanco. Baraldo sólo apuntó y luego se alejaron rápidamente del lugar. La crónica de la época del diario La Voz del Pueblo refiere que Gauthier y sus amigos desaparecieron tras abordar un lujoso automóvil Chevrolet 1959 que Mito había traído desde Venezuela donde desarrollaba prósperos negocios. Se presumía que se habían dirigido hacia Bahía Blanca, aunque luego de asegurarse la contratación de un abogado de renombre quedarían a disposición de la justicia. El 7 de abril de 1959 se conocería el fallo judicial absolviendo a Humberto Alfredo Tersano por haber actuado en legítima defensa. Casi un año después se conocía la sentencia de 2 años y tres meses de prisión contra José Guillermo Mito Gauthier por abuso de armas, condena que quedaría extinta por el período transcurrido. El suceso del Bar Marín tendría gran repercusión y consolidaría la leyenda, sobre todo por el coraje de enfrentarse en desiguales condiciones y con personas que ya tallaban fuerte en los negocios clandestinos de Tres Arroyos incluso con proyección internacional.
La participación política
La familia estuvo vinculada también con la política. Por ejemplo, Pablo Tersano, hijo de un hermano de don Victorio, fue ubicado como uno de los más importantes integrantes de lo que se denominó la “Cuarta de Fierro”, una estructura claramente identificada con los conservadores de la década del 30 y no precisamente caracterizada por métodos delicados. Luego de la elección de febrero de 1946 que permite el acceso de Perón al gobierno, Pablo Tersano dio a conocer un comunicado en representación del Partido Independiente y que fue reflejado por el diario La Hora. Allí se atribuye ser el padre de la victoria afirmando que el aporte por él y su sector realizado para el triunfo del laborismo fue sustancial. Dice que el Partido Independiente había arrimado 509 votos para la elección de Presidente y 427 para diputados, siempre en Tres Arroyos.
Primeros locutores de LU 24
Excepto Hilda Glustron, quien se radicó en el exterior, se pudieron tener testimonios de los primeros locutores de LU 24, los que han sido difundidos por “esto es Historia”. Por ejemplo, en Semblanzas se encontrará a Carlos Mario Binaghi. En reportajes a folkloristas a Raúl Cabrio. En un programa especial de Carlos Gardel a Felipe Etchegoyen. En Entrevistas a Luis Tornese.
A continuación pueden escucharse los testimonios de María Elena Chappaz:
De Graciela Mantovani
De Ricardo Molina
Salvador Romeo
En el programa 324 “De todo un poco”, irradiado el 31 de mayo de 1979, el doctor Ricardo Roberto Fernández hacía la siguiente semblanza del docente e historiador Salvador Romeo. La copia del texto que leo a continuación fue obsequiada por Fernández a la familia Romeo quien me la ha confiado para ser utilizada en “esto es Historia”. Y dice:
Augusto Pedro Saffores-Abogado
Llegó a Tres Arroyos para integrarse al estudio jurídico Gatti, que funcionaba en 25 de mayo 230 y tenía el teléfono 946, uno de lo más prestigiosos de aquellos años, varias décadas atrás. Más allá de las consideraciones de carácter profesional, puede decirse que Augusto Saffores tuvo una fuerte impronta social, insertándose en los círculos más selectos de la estructura comunitaria local. De tal forma se incorporó al Rotary Club Tres Arroyos en el cual ocupó varios cargos, pudiéndose mencionar el de Director de Relaciones Internacionales en el período 1965/66. Participó también en el lanzamiento ocurrido el 27 de marzo de 1965 de la denominada Fundación Artística y Cultural de Tres Arroyos, junto con renombradas personalidades vinculadas con esas cuestiones en aquella época. No se podía imaginar por entonces que Saffores tendría la oportunidad de ocupar cargos que lo proyectarían a la consideración nacional, aunque sería una etapa muy efímera. Por los vericuetos de los aconteceres políticos, en una etapa muy convulsionada, este abogado nacido el 23 de febrero de 1915, sería designado interventor federal en la provincia de Santa Cruz. Se hallaba al frente de aquella provincia el gobernador Jorge Cepernic, del Partido Justicialista pero enfrentado con el gobierno central. Lo cierto es que Saffores fue designado en el cargo en 1974 pero termina renunciando en octubre de 1975 y fue reemplazado por Orlando Parolin. Pero ese no sería el único paso por una función asignada por el Poder Ejecutivo Nacional. El once de marzo de 1976 fue designado para integrar el gabinete de María Estela Martínez de Perón en el cargo de Ministro de Justicia en reemplazo de José Deheza. Fue un suspiro. El 24 de marzo, es decir 13 días después, se producía el golpe militar. Saffores murió el 26 de abril de 1982 en la Capital Federal. Del archivo de “esto es Historia” hemos rescatado las declaraciones que hacía para LU 24 confirmando su designación como interventor en la provincia de Santa Cruz.
Eduardo Héctor Bordone-Médico
Poco tiempo después del inicio de actividades de la emisora, comenzó un ciclo que duraría hasta el 2005, a cargo del médico Eduardo Bordone. El profesional ocupaba por entonces el cargo de médico escolar que varios años después fuera suprimido. Comenzó con comentarios sobre salud y educación en un espacio nocturno con José Antonio Martínez. Más tarde se transformaría en un microprograma que se extendía 15 minutos y que se difundía los martes y jueves. Bordone compartió espacios con quienes circunstancialmente estuvieran en esos momentos, como Adriana Gaitán, Rubén Pinella, Alejandro Arenzana o Héctor Asef. Siempre desarrolló cuestiones vinculadas con la prevención de enfermedades y salud escolar. El formato fue también desarrollado por televisión y fue por este espacio que Bordone recibió el premio al mejor programa de salud de la Provincia que le otorgó en 1999 el Consejo Profesional de Ciencias Económicas bonaerense, distinción que recibió en una ceremonia cumplida en Azul el 5 de setiembre de ese año. También recibió los premios Nadie es Perfecto en 2002 y 2003 y fue distinguido por el Agua Clara que asigna LU 24. Bordone decidió radicarse en Mar del Plata donde también desarrollò una colaboración específica en LU 6 Radio Atlántica. Había nacido en la Capital Federal en 1935. Se recibió en la Universidad Nacional de La Plata y a mediados de la década del 60 se radicó en Tres Arroyos. Fue un activo divulgador, actitud que mantuvo hasta los últimos años, lo mismo que autor de dos libros vinculados a la profesión y sobre todo orientados a la aplicación en las esferas públicas. Falleció el 27 de setiembre de 2014.
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Gente con proyección: Adalberto Dionisi
Murió joven pero dejó en su paso el mejor recuerdo respecto a su capacidad profesional de contador público. Esa condición le significó tener una proyección fuera de Tres Arroyos, tal como ocurrió con otros muchos convecinos que triunfaron y se consolidaron fuera del pago chico. El 9 de agosto de 1971 se conocía que Dionisi había sido designado Ministro de Economía y Asuntos Agrarios de la provincia de La Pampa. Fue una responsabilidad que asumió sin abandonar la atención de su estudio local de contador. En la citada fecha el propio Adalberto Dionisi confirmaba la situación comentada. Se anexa una foto del recordado profesional cuando era alumno primario.
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Enrique Moreno
El reciente deceso a los 79 años del doctor Enrique Moreno Ruprecht, a quien todos conocían con el apodo de Kiko, ha sido motivo para recordar algunos aspectos de su trayectoria pública. Era neurólogo, un católico practicante muy cercano a la parroquia Nuestra Señora del Carmen, además integrante de la Democracia Cristiana y fue también director del Hospital Pirovano. Esos trazos definen muchos aspectos de su vida pública, pero es quizás a través de las anécdotas que se trasuntan aspectos de su carácter y temperamento. Amigos afectos a las emociones fuertes recuerdan cuando Moreno se hallaba pescando en las playas de Claromecó en horas nocturnas y alguien se le apareció debidamente disfrazado provocándole un susto mayúsculo. O cuando otros le arrojaron en el terreno donde luego construyera su vivienda, en calle Falucho, numerosos peludos que hicieron sus respectivas madrigueras allí. Pero lo que era motivo siempre de comentarios entre quienes lo conocían era su obsesión por contar en cualquier comida con un cuchillo muy bien afilado, especialmente si se trataba de asados. Afirman que era tal la importancia que le daba a ese detalle que en más de una ocasión hizo abandono de comidas a las que asistía por no contar con elemento suficientemente cortante. Otro aspecto que podemos recordar, era su predisposición para colaborar en la difusión de sus conocimientos o brindar sus consejos, siempre sujetos a la moral impuesta por la religión católica. Fue así que participó, en 1975, en varias ediciones del programa nocturno que conducía Néstor Chalde, que se llamó “Mano a mano con vos”, entre las 22 y las 0,55. Allí respondía consultas telefónicas de los oyentes o de jóvenes que asistían invitados al programa. Del archivo de “esto es Historia” hemos rescatado uno de esos programas donde se puede escuchar la voz del doctor Enrique Moreno Ruprecht dando su opinión sobre el tema planteado. Además de significar un recuerdo al profesional, se rescatan allí algunas voces y presencias históricas de la radio y situaciones como un accidente ferroviario en nuestra ciudad y un particular llamado a la población. Se ha hecho una edición al respecto, dejando de lado por ejemplo la tanda comercial que ofrecemos por separado por ser, también, histórica.
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¿Quién era Cecilio Reynoso?
En su libro “Tres Arroyos”, editado en 1959, el docente e historiador Salvador Romeo, en la página 141 y con el subtítulo “Vecinos con actuación en diversas esferas desde 1890 al 92”, hace una extensa enumeración de personas, incluyendo el nombre de Cecilio Reynoso.
Rastrear precisiones sobre aquellos pioneros no es sencillo, pero en este caso logré el testimonio de una nieta de aquel personaje. Con la ayuda de Porfilia Reynoso, con 94 años, se pudo trazar un perfil más o menos aproximado. El hombre, según el recuerdo, había consolidado una posición económica muy fuerte, siendo propietario de varios inmuebles, uno de los cuales—de generosa dimensión—se hallaba muy próximo a la estación ferroviaria, sobre la calle Pedro N. Carrera, probablemente entre Saavedra y Pueyrredón. Allí funcionaba lo que se recuerda una “casa de juego” por lo que se supone que sería una casa de apuestas en las distintas variantes del juego, probablemente cartas, taba y otras.
Su nieta lo recuerda como un hombre de fortuna, mimado por las damas pero sin precisiones sobre si el lugar también funcionaba como sitio de citas o algo más. Vestía con exquisitez camisas de seda blanca y se movía en un sulky de los denominado “araña”, muy liviano, con ruedas altas y detalles técnicos de avanzada para esa época y para ese tipo de rodado. Con él solía visitar la casa de su familia, situada en la última cuadra de la calle Sadi Carnot, a unos 50 metros de la avenida Almafuerte. Don Cecilio Reynoso (el nombre de Cecilia le sería impuesto a una de sus nietas) estaba casado con doña Blasa Pérez.
Su destino fue ciertamente trágico y como era frecuente en aquella época donde la confianza se basaba en la palabra empeñada, su fortuna pasó inesperadamente a manos de un amigo cortándose la natural cadena sucesoria. Es decir la familia quedó sin nada de aquellos apetecibles bienes.
Un tumor afectó a don Cecilio en el rostro, más precisamente en la nariz. Al momento de trasladarse a la Capital Federal para su atención, confió toda la documentación a un amigo, de apellido Delgado. Reynoso no volvió. El cáncer le produjo la muerte sin poder recuperar sus bienes.
Un misterio que nunca podrá develarse es por qué confió más en su presunto amigo que en su familia.

Descendientes
Uno de los hijos de Cecilio, fue Sixto Reynoso, padre de doña Porfilia, quien ha permitido con su recuerdo trazar una idea de aquellos tiempos.
Se conserva el acta de matrimonio de don Sixto que dice:
“Certifico que al folio 125, bajo en número 77 de los libros de matrimonios de la oficina de Registro Civil de Tres Arroyos, sección primera, año 1897, se encuentra inscripta con todas las formalidades que ordena la ley, la partida de matrimonio de don Sixto Reynoso con doña Petrona Arce, celebrado el día 27 de octubre de 1897.
Del esposo, con 20 años, hacendado, domiciliado en el partido e hijo de Cecilio Reynoso y Blasa Pérez. De la esposa, con 16 años, ama de casa, hija de Juan Silvano Arce y Eudosia San Justo.
Doy fe que así resulta de la partida expresada y sus notas marginales. A pedido de parte interesada, yo Andrés Olavarría expido el presente, que sello y firmo en mi carácter de jefe de archivo. La Plata, 5 de febrero de 1964.”
También se ha conservado el certificado de defunción de doña Petrona Arce. “Certifico que el folio 85 bajo el número 85 del libro de defunciones del año 1937, se encuentra labrada la partida de defunción de Petrona Arce, ocurrido el 6 de abril de 1937 a la hora 24, a los 55 años y como consecuencia de un neoplasma uterino.
Se deja constancia que no dejó testamento. En cambio quedaron 6 hijos, cuatro mujeres y dos varones. Don Sixto Reynoso falleció el 8 de diciembre de 1943, cuando tenía 72 años.

Un intendente
La familia Reynoso, de la rama de aquel Cecilio, se desarrolló fundamentalmente en Tres Arroyos, pero también lo fue en Tandil, por ejemplo.
Allí, en el barrio Villa Italia, residió por siempre Américo Reynoso, un virtual caudillo radical más moderno, de amplia llegada a la población. Ello determinó que fuera consagrado Intendente municipal en ocasión de la apertura democrática de 1983. Después ocuparía funciones de concejal, siempre por el radicalismo.
En “esto es Historia” irradiamos oportunamente sus declaraciones rememorando aquel triunfo electoral de principios de los 80.

Conclusión
Más allá de la historia familiar, también queda claro que se pone en evidencia una historia económica. La misma familia con una triquiñuela basada en la ignorancia y confianza ciegas, perdió grandes extensiones de campo en la zona de Copetonas. Pero es otra historia que oportunamente contaré.
En las fotos que acompañan la nota se incluyen:
1-Porfilia Reynoso cuando tenía poco menos de 20 años. Siempre intentó
ocultar su nombre de pila, motivo por el cual se la conoció como “Ofelia”.
2 y 3-Don Sixto Reynoso, en una de ellas junto a su primo Domingo
Barrionuevo, que residía en Las Flores.
4 y 5-Doña Petrona Arce, en una de ellas con una de sus hijas Cecilia
6-Cecilia Reynoso.
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Miguel Alonso Liébana
No fue un hombre público pero fue uno de aquellos pobladores de Tres Arroyos que supieron consolidar una familia y dar ejemplo de rectitud, lo que no es poca cosa en tiempos en que los valores parecen diluirse cada vez más precipitadamente. Sus padres fueron, por cierto, de los primeros pobladores de la incipiente Tres Arroyos del siglo 19: Roque Alonso e Inocencia Liébana. Su nacimiento se produjo el 30 de setiembre de 1893 y falleció el 16 de febrero de 1975. Se había casado con Rosa Isidora Gerónimo en 1916 y al parecer su primera actividad fue provisoria y consistía en el reparto de pan a domicilios y sucursales de panadería. Don Miguel Alonso supo desde joven ganarse el sustento con trabajos rurales, como peón primero y luego como capataz en el establecimiento de Juan Sisti. Entre el primero de octubre de 1911 y el 31 de mayo de 1914 desarrolló tareas generales con un sueldo que osciló entre 50 y 60 pesos. Sería en ese mismo establecimiento que trabajaría tras cumplir con el servicio militar obligatorio entre el 12 de junio de 1914 y el 30 de diciembre de ese año. La conscripción se desarrollaría en la Segunda compañía del Regimiento 8 de Zárate. Seguiría siendo peón entre el primero de febrero de 1915 y el 31de diciembre de 1920. Desde esa fecha y hasta el 31 de octubre de 1925 se desempeñaría como capataz en el mismo establecimiento pero ahora con un sueldo que osciló entre 80 y 90 pesos. Resolvería intentar un camino autónomo instalando un negocio de despensa, despacho de bebidas y venta de forrajes en su domicilio de Balcarce 702. La actividad comercial se extendería entre el primero de diciembre de 1925 y el 30 de noviembre de 1940 y declaraba un ingreso mensual de entre 150 y 200 pesos moneda nacional. Resulta claro que el productor Juan Sisti no lo pudo reemplazar en todo ese tiempo, pues lo contrató nuevamente como capataz, actividad que cumplió Alonso entre el primero de enero de 1941 y el 30 de noviembre de 1946. Ya el ingreso mensual osciló entre 200 y 500 pesos. El amplio conocimiento de las actividades rurales, le permitiría afrontar con solvencia lo que sería la última actividad desarrollada: tasador supernumerario en La Previsión Cooperativa de Seguros. Esas funciones las inició el 9 de diciembre de 1946 y se extendió hasta principios de la década del 60 en que gestionó su retiro y jubilación. Específicamente actuaba en el área de riesgo de granizo durante un período de 4 meses en cada campaña agrícola. Como consecuencia de lo señalado, el señor Miguel Alonso fue un protagonista en el funcionamiento de una cooperativa emblemática de Tres Arroyos. Su hermano, Daniel trabajó en La Protección y por aquellos años era un entusiasta jugador de tenis. Acompaño imágenes personales y de la documentación con la que desarrollaba su tarea, hoy un verdadero aporte a la memoria histórica. (En la sección fotos históricas). Aquí la instantánea fue tomada poco tiempo antes de su fallecimiento con su bisnieta.
El origen familiar
No han quedado registros concretos de la historia de Roque Alonso e Inocencia Liébana, como no sea una vaga idea familiar. Alonso fue un inmigrante pero no se sabe en qué condiciones. Lo que sí se sabe es que era un hombre de apreciables recursos económicos. Aparentemente había sido dueño de una chacra y más concretamente se sabe que tenía numerosas propiedades, una de ellas que era la residencia familiar ubicada en calle Saavedra, frente a la plaza España. También fue el propietario de la panadería que muchos años después fue la Maipú. Se sabe que la alquilaba a otro panadero que hizo carrera en el rubro: Jeanneret. No han quedado muchos más datos sobre el matrimonio Alonso-Liébana. De la rama de Inocencia Liébana derivaron familias que también tuvieron su lugar en la historia comercial de Tres Arroyos, como por ejemplo el Almacén El Nacional, ubicado en 25 de mayo y 9 de Julio. Un cálculo matemático de fechas y edades permiten creer que ambos inmigrantes españoles habrían estado instalados en nuestro medio, unos cuantos años antes de la propia fundación.
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Nino y Guigo
Son los apodos con los que se conoce a los hermanos Dolagaray. Hoy, agosto de 2014, ambos transcurren sus días en el geriátrico municipal. Se trata de esos personajes típicos sobre todo en los sectores periféricos de la ciudad y que no responden a los parámetros habituales con que la sociedad suele calificar a sus integrantes. Las más de las veces de manera superficial y hasta injusta. Son, como muchos, supervivientes en los avatares de la vida que, por razones propias o extrañas, no los favoreció mucho, precisamente. Objeto de chanzas de todo tipo, Guigo y Nino fueron casi siempre inseparables y hasta complementarios, aunque siempre el primero de ellos ostentó una mayor jerarquía en el trato con las personas y parecía ejercer una cierta autoridad. Hicieron lo que pudieron durante décadas y nunca dejaron de ser pobres y hasta donde se sabe no recurrieron al delito aún cuando pudieron participar de alguna picardía. Vivieron en muchos lados, pero quizás su radicación más emblemática estuvo ubicada en la esquina sur de la intersección de las calles San Lorenzo y Rodríguez Peña. Muchos años atrás, allí existía una vieja casa en franco proceso de desaparición, con paredes caídas y estado lamentable. Fue en esa época cuando en el barrio se produjo la muerte de una persona, sospechándose de un asesinato. La ley, por entonces—década del 50—concentrada fuertemente en la policía, imputó a uno de ellos del suceso. Un perejil, como se dice en la jerga, pues nada se pudo comprobar. Una situación que se repetiría muchos años después con Carmelo Piacquadío. Changas, trabajos ocasionales como limpieza de veredas o terrenos, etc. fueron motivo de ocupaciones en distintos momentos. La ocasional ayuda de algún conocido o vecino generoso y sobre todo la asistencia pública, fueron constantes. Guigo sobre todo siempre fue muy sociable. Le gustaba departir con los parroquianos de algún bar de la periferia compartiendo momentos en que pretendía exhibir alguna grandilocuencia, situaciones celebradas y que casi siempre generaban la posibilidad de sumarse a la ronda de la copa típica. Por ejemplo, siempre tuvo algunas pretensiones de cantor, de tangos fundamentalmente. Se hacía acompañar por su hermano con una supuesta guitarra que era remedada con un rítmico “clink, clink” en una burda onomatopeya circunstancial. Quizás no lo percibían o a lo mejor simplemente aprovechaban la circunstancia y a sabiendas que eran tomados para “el churrete” simplemente se ganaban las invitaciones en la ronda de copas. Como a todos, la edad fue minando a los hermanos. Ya no se los ve en la calle, salvo Nino a quien circunstancialmente se lo observa circulando en bicicleta. Este en determinado momento y en un cruce casual me pregunto si no sabía de alguna pieza para alquilar. Yo le aconsejé que se quedara en el geriátrico municipal donde son muy bien atendidos. El dato, sin embargo, pone en evidencia ese afán de libertad que a pesar de las limitaciones de todo tipo, siempre tuvieron. Los hermanos Guigo y Nino Dolagaray constituyen personajes especiales que estuvieron por décadas integrados al paisaje urbano de Tres Arroyos. Bien vale unas líneas para que no queden en el olvido.
Alberto Jofré: el filete de Tres Arroyos
Compilación y lectura por Omar Alonso
Miguel Horacio Casellas
Fue activo protagonista en diversos aspectos del quehacer cultural y religioso de la ciudad. En ese sentido intervino en el Museo Mulazzi que funcionaba en la Biblioteca Sarmiento y también en la Fundación José Campano. Llegó a ocupar funciones importantes dentro de la estructura de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días, es decir la mormónica. Su actuación coincidió con la construcción de la iglesia ubicada en Brandsen y Sarratea, única conocida con estructura antisísmica en la ciudad. Se casó con Emilse Maldonado, también partícipe de la misma religión, lo mismo que el padre de esta, quien trabajara en Grandes Almacenes el ABC y fuera testigo de los acontecimientos de la Patagonia trágica, en 1920 y 1921. Casellas fue un estudioso de la arqueología y antropología y autor de varios trabajos al respecto. Parte de una colección personal todavía se conserva en el domicilio familiar. Oportunamente fue invitado por el Centro Argentino de Espeleología a participar de una expedición de estudio en La Cueva de las Brujas, en la cordillera argentina. A su regreso brindaba el siguiente testimonio:
Daniel Massigoge
La celebración el 24 de mayo del Día del Operador fue ocasión propicia para conversar con un representante histórico de una actividad que en general no es muy visible en el funcionamiento de las emisoras, Daniel Massigoge. Muchas han sido las definiciones que se han hecho sobre la significación de esta profesión que es multifacética y de altísima responsabilidad. Alguien dijo en alguna ocasión que “nosotros ponemos la voz, pero los operadores ponen la magia en la radio”. No sé si es una definición en sí misma pero sin dudas el concepto se ajusta a la realidad. Lo cierto es que “esto es Historia” de manera sorpresiva invitó a Hugo Daniel Massigoge a dejar plasmado su testimonio tras una dilatada trayectoria que seguramente todavía se prolongará algunos años más. Y esta fue la conversación:
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Socorso Parisi
Nació en Tres Arroyos el 22 de mayo de 1911 y cursó estudios primarios en las escuelas 3 y 1, sucesivamente. Casado con Angela Scalella, tuvo tres hijos. Fue celador-alumno en el Colegio Nacional de Tres Arroyos entre 1930 y 1932. Luego fue preceptor y jefe de preceptores en el año 1949. En 1934 comenzó estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Jurídicas de La Plata, aprobando la mitad de las materias de la carrera. Secretario y Presidente del Centro Juventud Católica José Manuel Estrada entre 1940 y 1941. Profesor de Moral en 1951; Cultura ciudadana, Castellano e Historia en el Colegio Nacional y sección comercial anexa diurna y nocturna entre 1952 y 1960; Secretario y Presidente del Tribunal de Penas de la Asociación Tresarroyense de Fútbol. Concejal electo el 18 de marzo de 1962 y Presidente de la Cooperativa Eléctrica entre 1961 y 1963. Profesor de Historia en el Colegio Jesús Adolescente, ciclo secundario entre 1966 y 1969. Vicepresidente del Consejo directivo de la Caja de Crédito de Tres Arroyos y Secretario de la Comisión de ex alumnos del Colegio Nacional. Fundador del Centro de Investigación de Historia Regional en 1967 y Presidente de la comisión directiva y Director del Museo Histórico Juan B. Istilart. Secretario de la Comisión pro recolección de fondos para la guerra de Malvinas. Interventor político y veedor judicial en Tres Arroyos del Partido Justicialista y Congresal provincial del mismo entre 1983 y 1984. Miembro titular de la Comisión de Festejos y homenajes del Centenario de Tres Arroyos entre 1983 y 1984. Concejal y presidente del bloque justicialista en esos mismos años y Presidente de la Comisión de Asociados de la sucursal local del Banco Coopesur. Pronunció conferencias y charlas de carácter histórico, social y político y fue autor de numerosos artículos periodísticos y de “Memorias: reseña histórica anecdótica de mi paso por el Colegio Nacional de Tres Arroyos”. Fue muy amigo del docente Emilio García de la Calle y en un reportaje realizado por la señora Mabel Santos, el señor Parisi hizo referencia a esa cuestión.
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Profesor Alberto Antonio Dassis
Nacido en la Capital Federal el 14 de noviembre de 1906, cursó sus estudios primarios en el Colegio Nacional Juan Martín de Pueyrredón entre los años 1919 y 1923. Simultáneamente realizó estudios especiales de dibujo arquitectónico en la Escuela de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”. En 1924 ingresó al Instituto Nacional Superior del Profesorado, también en Buenos Aires, del que egresó a fines de 1927 con el título de Profesor de Enseñanza Secundaria, en la especialidad de Geografía. Ejerció la docencia de dicha asignatura entre marzo de 1928 y octubre de 1930 en varios establecimientos privados de Buenos Aires, entre ellos el Colegio La Cordaire, de los Hermanos Dominicos y además en institutos oficiales. El 10 de octubre de 1930 fue designado profesor de Geografía, con 12 horas, en el Colegio Nacional de Tres Arroyos, que había iniciado sus actividades pocos meses antes, y donde se desempeñó hasta acogerse a la jubilación. En marzo de 1931 se lo designó secretario-tesorero en el mismo colegio, cargo al cual renunció a principios de 1942 para dedicarse exclusivamente a la docencia. Accidentalmente dictó pocas horas de Mineralogía y Geología y de Dibujo lineal. Al ser trasladado el profesor Juan Donadío a la Escuela Normal de Banfield, en 1944, desempeñó el profesor Dassis, interinamente, el rectorado del Colegio Nacional hasta 1945. Ya anteriormente, al mismo tiempo que dictaba sus horas de cátedra, se dedicó a escribir su primer libro de texto de Geografía para primer año. La primera edición fue de 1943. Jubilado ya, se dedicó intensa y exclusivamente a sus libros y a la difusión de los mismos, creando su propia editorial: la Editorial Geográfica Tres Arroyos. En 1957 lanzó a la venta la geografía de segundo año. En 1958 apareció la tercer año, completando el ciclo con la de cuarto año con textos que respondían a los programas oficiales vigentes para colegios nacionales, escuelas normales y escuelas de comercio. El profesor Dassis falleció en Tres Arroyos el 23 de abril de 1986.
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Carlos Basilio Vassolo
Con la desaparición del señor Carlos Vassolo a los 83 años, el gremialismo agropecuario perdió a uno de sus representantes más prestigiosos que actuó en el movimiento rural y cooperativo. Integrante de una familia tradicional de productores agropecuarios, fue un activo dirigente en el ámbito del ruralismo y llegó a ocupar la vicepresidencia de CARBAP, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa. Lo hizo en representación de la Sociedad Rural de Tres Arroyos, entidad en la que militó desde siempre integrando repetidamente sus cuadros dirigentes y a la que presidió en el período 1987/90. En una entrevista realizada el 16 de diciembre de 1997, Carlos Vassolo recordaba que el campo “El Médano” situado en el cuartel 16, lo había comprado su abuelo en 1911. “Mis abuelos-decía-habían llegado de Italia en 1876, regresan y vuelven definitivamente en 1880. Primero arriban a Benito Juárez, luego compran la estancia “Tres Lagunas” y “La Aurora”. Años después adquieren “El Médano”. Una fracción de ese campo es de mi propiedad y allí viví hasta los 42 años”. Al recordar aquellos años de actividad agrícola decía que “era un campo muy grande que lo trabajaba la sociedad familiar y convocaba en tiempos de cosecha a un centenar de trabajadores. En aquella época se trabajaba una extensión de 2700 hectáreas entre campo propio y arrendado. El personal estable durante el invierno era de 15 a 20 personas. Hasta la década del 40 se contrataba personal golondrina, especialmente extranjero, llamados generalmente “turcos” pero que en realidad eran turcos, sirios y libaneses. Llegaban con un contratista que a su vez hacía de intérprete. Después de los años 40 los trabajadores arribaban de Santiago del Estero, pero la mano de obra se reduce cuando el sistema de embolsado se reemplaza con el acopio a granel.” En aquella entrevista, Vassolo reconocía que había una retracción en el caudal de adherentes a la Sociedad Rural de Tres Arroyos y explicaba que la entidad había dejado de ser estrictamente necesaria para el comercio de ganado en razón que los productores venden directamente en ferias o a frigoríficos. Además las cooperativas prestan muchos servicios administrativos a los productores lo que contribuye a una escasa participación gremial. Además-afirmaba-al ser más compleja la administración de la empresa agropecuaria es imprescindible el asesoramiento profesional. De trato afable y siempre prudente fue un respetado dirigente y hombre de consulta incluso desde los sectores políticos afines a su pensamiento. Hacia fines de 1995 en una entrevista por mí realizada para el Canal 3 de televisión, Carlos Vassolo hacía un pormenorizado análisis de la realidad del gremialismo agropecuario de entonces y no eludía hacer precisiones sobre la actualidad política del momento. Es un documento imperdible que puede ofrecer “esto es Historia”.
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Pedro Fernando Alonso (12-02-2014)
Nació el 15 de febrero de 1936, en el campo de don Nicolás Avellaneda (Cuartel VII), arrendado por su padre desde 1932; fue alumno de la Escuela Nº 1 y terminado el nivel primario, estudió en el Instituto Comercial Clerch, recibiendo su diploma en 1951. Ampliamente conocido, Pedro Alonso fue productor agropecuario y como tal, socio de la Cooperativa Agraria y de la Sociedad Rural de Tres Arroyos, en la que ejerció cargos directivos. También fue Director suplente de La Agrícola Ganadera de Ts. As. El movimiento cooperativo lo tuvo como fiel integrante. En la década del ’60, fue secretario de la Juventud Agraria Cooperativista de Tres Arroyos; Presidente de la Comisión Asesora Regional Juvenil y ocupó diversos cargos en el Consejo Central de Juventudes Agrarias Cooperativistas de ACA, ejerciendo la vicepresidencia en el ejercicio 1963/64 y como tesorero en el período siguiente. Participó e integró varias instituciones locales, como el Consejo Asesor de la Agencia del INTA Ts. As.; ingresó como consejero suplente de La Previsión en 1968, fue su presidente desde 1983 a 1986 y continuó como vocal titular hasta 1988. Como representante de La Previsión, ocupó los máximos cargos en el Consejo Asesor Regional Nº 8 de la Asociación de Cooperativas Argentinas, la Cooperadora de la Chacra Experimental de Barrow y la Fiesta Provincial del Trigo. Casado con Marta Dora Pereyra en 1974 fue padre de dos hijas: Verónica Ileana y Fernanda Ivana y la familia se amplió con la llegada de su nieta Ámbar, hija de Verónica. Muchos no olvidarán su actividad y su asistencia a todas y cada una de las acciones promovidas por Cooperativas o instituciones que tenían en él a un memorioso de acontecimientos diversos de la vida, una vida que siguió hasta que su cuerpo lo permitió, con la misma atención y ganas de aprender como si de un joven se tratara. Los datos precedentes fueron extraídos de una nota escrita y hecha pública por Nora Amanda Giménez quien además estuvo muy cercana a Alonso. Hace referencia entre otras actividades a la participación que tuvo en la Comisión Ejecutiva de la Fiesta Provincial del Trigo, incluyendo la presidencia de la misma y también cumplió la función de moderador de la otrora trascendente Mesa Redonda, hoy prácticamente inexistente. En dicho encuentro anual se discutían cuestiones trascendentes para el quehacer agropecuario y se ponían sobre la mesa los reclamos del sector y se discutían las políticas que se implementaban. En 1985 el entonces gobierno radical no eludió el compromiso de responder las múltiples inquietudes existentes a 14 meses de recuperada la democracia y estuvieron aquí el Secretario de Agricultura y Ganadería, ingeniero Elustondo y el ministro de Gobierno de la Provincia, Juan Antonio Portesi, entre otros funcionarios. Además participaron los representantes de todas las entidades vinculadas con el quehacer agropecuario. Allí, Pedro Fernando Alonso fue moderador, un rol que ejerció siempre muy eficazmente. Recogimos el momento del cierre de la Mesa Redonda con las palabras del recordado dirigente. Además de lo señalado anteriormente quizás podría añadirse un detalle, de color si se quiere, pero que marcaba una buena parte de la personalidad de Pedro Alonso: durante muchos años su vehículo habitual fue un Ford modelo 1938 que lo mantenía totalmente original. Muchos de sus amigos jugaban chanzas al respecto, sin que ello lo impulsara a cambiar por un vehículo más moderno. Esto ocurrió sí, cuando el viejo Ford, por desgaste y no por rotura debió reposar en un galpón del campo familiar donde seguramente todavía está. Pedro no quería desprenderse y alguna vez le hice una oferta que no prosperó por su deseo de conservarlo. Además del recuerdo, quizás el viejo y noble vehículo sea un símbolo de la personalidad de Alonso.
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Carlos Mario Binaghi
Con una voz privilegiada y fuera de lo común, Carlos Binaghi integró la plantilla inicial de los locutores de LU 24 y si bien su permanencia fue breve, marcó una época. Hombre esencialmente de radio, también incursionó en la labor artística donde se lo conoció como Guillermo Astor, nombre que le pusiera el bahiense José Guardiola, quien se constituyó en la persona que supo guiarlo en esa actividad durante aquellos años. A poco de superado un complicado trance de salud accedió a relatarme aspectos de su vida, testimonio que quedará registrado en “esto es Historia”. Como lo relata, avatares políticos hicieron que no pudiera cursar la carrera de locutor aunque luego su actividad fue reconocida por la Sociedad Argentina de Locutores que le libró la acreditación correspondiente. Además de la radio, su profesionalismo fue reconocido en diversas actividades puntuales como maestro de ceremonias en actos públicos y hasta en espectáculos deportivos, como el box, por ejemplo. Su relato revela la intensidad de aquellos primeros tiempos de la actividad radial lugareña y también las dificultades que se presentaban con las limitaciones técnicas. Para “esto es Historia”, se constituye en verdadero documento.
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Eva Machado
La vida la enfrentó en más de una ocasión con duras pérdidas familiares y situaciones que para cualquiera pueden considerarse límites. Pudo sobreponerse, supongo con profundas heridas que necesariamente dejan huellas, y ya retirada de su vocación de locutora se la puede ver participando activamente en las propuestas que para adultos mayores se desarrollan en el CRESTA. Se integró a la plantilla de locutores de la emisora muy pocos días después de iniciadas las transmisiones de LU 24 y fue a interesarla a su residencia de Coronel Pringles el propio director, señor Edgar Alonso. Una voz inconfundible y una dicción correcta eran características de Eva Machado que sin embargo debió superar sus problemas importantes de una visión ciertamente disminuida. Su profesionalismo, sin embargo, hizo que esa situación resultara desapercibida; únicamente nosotros, los compañeros sabíamos de ese limitante. Si no era seria, lo parecía. Por momentos algo distante pero nunca aislada del conjunto. Quizás con una madurez que el resto no tenía. Dejó un testimonio en entrevista con Mabel Marconi, de la que fue compañera en una segunda etapa profesional. Allí recuerda la historia de la radio y deja un documento valioso al respecto. En la foto en uno de los momentos felices, la celebración de su compromiso rodeada de amigos y compañeros. Allí están entre otros, Graciela Mantovani, José Antonio Martínez, Felipe Echegoyen y su esposa.
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Nebel Pereyra
Texto y compaginación Omar Alonso
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Los Locos
Escribe OMAR ALONSO, Periodista
Eran otros tiempos. Al menos en Tres Arroyos no se conocían los avances que la ciencia ha producido en cuanto al tratamiento de ciertas alteraciones mentales. Los “locos” eran parias sociales que deambulaban por las calles en virtual abandono y se constituían en personas que eran blanco de la indiferencia o el miedo de los grandes y objeto de la crueldad de los chicos. Vituperados y hasta agredidos a toscazos vivían en las calles, muchas veces barbudos y sucios con algunos pocos elementos de uso frecuente. Hoy me es triste recordar aquello. En mi infancia casi era una cuestión natural. Hoy hasta dudo que aquella calificación de “locos” fuera correcta. No podría afirmar que eran personas con alteraciones mentales efectivamente, o si se trataba de quienes por alguna razón decidían vivir así. Digo esto porque tenían una cierta similitud con muchos caminantes o linyeras que decidían tener una vida en libertad sin medir las consecuencias y a veces se trataba de personas sin alteración alguna. Era una triste situación de abandono, sin asistencia especializada alguna y en una sociedad que en general les era hostil. Pero sin dudas, se constituyeron en parte de la historia de la comunidad. Por alguna razón los locos tenían alguna preferencia por determinados barrios o sectores de la ciudad. En lo personal recuerdo siempre al Loco Tito que muchas veces frecuentaba la plaza hoy llamada Pellegrini. Otros recuerdan a la Loca Felisa y otros muchos recuerdan al Loco Pochi, este último junto a un hermano con presencia sostenida en el sector céntrico y específicamente en la sede del Club Costa Sud. En la zona de calles Balcarce y San Lorenzo al 700 y aledaños se anotaba la presencia de “Paco loco” como le decían los chicos de entonces. Estos lo hostigaban permanentemente de modo que Paco siempre andaba provisto de toscas para repeler las agresiones. No eran los únicos, había muchos, pero raramente alguien pueda detenerse a recordar a estos seres inocentes fuertemente marginados por la sociedad. Pero el que era un personaje especial fue “El loco de las mulas”. Su nombre era Leoncio Rodríguez y era natural de Coronel Pringles sabiéndose que era un hombre de campo que supo trabajar en la zona rural de La Tigra. Aparentemente era muy diestro para amansar equinos y que ya instalado en Tres Arroyos fue el encargado de domar la tropa de mulas que por entonces usaba la Municipalidad para desarrollar sus servicios. No se sabe el número de animales que Leoncio sometió a su sabiduría. Lo que sí se sabe es que cobró por el trabajo un peso, cantidad suficiente para comprar un litro de vino. La cifra es referencial y surge de la memoria de algunas personas que llegaron a conocer a este personaje. No parece que Rodríguez tuviera punto de contacto con aquellos “locos” mencionados al principio pero ha quedado en la memoria colectiva con ese mote. El señor Claudio López que ha prestado colaboración al respecto recordó que el hombre era domador y resero y llegó a Tres Arroyos en 1940 junto con otro colega de apellido Benegas. Tenía 25 años en ese momento. Hoy todavía se recuerda a “El loco de las mulas” un personaje del Tres Arroyos de hace muchas décadas.
El turco de los bigotes
Escribe OMAR ALONSO, Periodista
Fue un personaje de la década del 50 que frecuentaba el barrio donde crecí, a pocos metros de la plaza entonces denominada de El Arbol, por calle Bolívar. Su nombre se me ha perdido en la memoria y hasta creo que nunca lo supe. Simplemente lo conocíamos como “el turco de los bigotes”, obviamente por sus prominentes bigotes redondeados hacia arriba. Obviamente era una simplificación a la que somos tan afectos los argentinos. Digo esto porque la calificación de “turco” tampoco es precisa pues así le decíamos a toda persona del oriente lejano, fueran turcos efectivamente o árabes de distintos orígenes. Lo cierto es que el hombre de los sobresalientes bigotes era un mercachifle urbano. Recorría a pié los domicilios portando una o dos canastas en las que llevaba productos diversos. Vendo “beines, beinetas, jabón, jabonetas”, decía en un atisbo de publicidad de lo que ofrecía que en realidad era mucho más que eso. Nunca supe qué eran las jabonetas o si simplemente lo decía para sostener la rima. Lo concreto era que como un mercachifle urbano llevaba de todo lo que podría requerir un ama de casa como agujas, hilo, etc, y hasta profilácticos ofrecía. El hombre, por entonces de una mediana edad, de buen porte, era temido por muchas mujeres. Proclive a enamorarse a primera vista era frecuente que ofreciera su simpatía en forma directa. El pícaro picaflor en potencia era un caminante incansable, siempre con sus canastas. No recuerdo si sabía dónde se domiciliaba. Tal vez no lo supe nunca, pero sí recuerdo que decía que era casado y describía descarnadamente a su mujer sin que sus clientas pudieran corroborar si lo que decía era cierto. Decía que su esposa tenía “tetas grandes y culo gordo”, lo que dejaba manifiesto en forma clara que se manejaba con un lenguaje muy crudo y directo que muchas veces provocaba rechazos en las mujeres recatadas de entonces. Claro que esta nota carece de precisiones respecto a un personaje que estaba incorporado al paisaje del barrio y que se reactualizaba cada vez que pasaba ofreciendo su mercancía. Son esas situaciones pequeñas cuando se las ve desde afuera, como yo, un espectador que hace un simple ejercicio de memoria. Es casi seguro que “el turco de los bigotes” tuviera una historia probablemente triste pues es de imaginar que no habrá sido sencillo sobrevivir en las condiciones descriptas y las razones por las que debió llegar a Tres Arroyos. Por eso pretendo rescatar estas cuestiones que hacen a la memoria colectiva y que se pierden en el tiempo. Incluso como un homenaje.
Antonio Modesto Maciel
Escribe OMAR ALONSO, Periodista
Hace pocos días se hizo un recordatorio a la persona del empresario y periodista Antonio Maciel. Estuvo a cargo de la agencia DIB, Diarios Bonaerenses, a la que contribuyó a formar de manera decidida. Merecido homenaje a un hombre que prestigió a la actividad periodística consolidando al diario local como un instrumento al servicio de la comunidad, más allá del negocio. No puedo decir que lo conocí y mucho menos que tuve un trato frecuente con él. No más de dos o tres veces tuvimos conversaciones y en algunos casos con diferencias en nuestras posiciones. Ello no implica que no tenga mi reconocimiento y respeto por el empresario. Recuerdo en 1975 en la ciudad de Azul, se discutía el primer convenio colectivo de trabajo regional y a veces las posiciones de las partes eran muy fuertes, al punto que las tratativas se demoraron varias semanas, casi tres meses. Maciel tenía amplitud de criterios más allá que defendía sus intereses y los de las empresas. Al cierre de una jornada muy trajinada de discusiones nos invitó a los representantes gremiales a compartir una copa en un bar del centro de Azul. Allí conversamos sobre cuestiones generales en un tono absolutamente distendido y amigable. Maciel fue una persona a la que no le gustaba mucho hablar en público. No son muchas las ocasiones, entonces, en que se pudieron registrar sus conceptos. Por ello tiene valor especial la grabación del acto en ocasión de los 90 años del diario, que se realizó en instalaciones del Club Cazadores y al que fui invitado, pues por entonces yo integraba el grupo de colaboradores de la empresa.
Patricia Fraccione
La belleza e inteligencia de esta mujer le permitió desarrollar una exitosa carrera profesional abriéndole la puerta a un mundo de glamoroso vinculado a la moda y la elegancia. En una entrevista que realizaran en 1975 Néstor Chalde y Guillermo Schulze, Patricia contó buena parte de su vida. En la parte final interviene el señor Roberto Rojas, quien fuera su mentor y quien fue entrevistado en “esto es Historia” el 9 de marzo de 2013. (ver en “entrevistas”)
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Eduardo Maschi
Fue bautizado como “La Voz de los Mundiales” luego de haber sido uno de los relatores del campeonato mundial de fútbol de 1978 y también del campeonato mundial de hockey sobre patines que se disputó también en nuestro país. Recientemente fue galardonado y homenajeado en la fiesta de los premios Platino en un justo reconocimiento de quien fue protagonista fundamental del periodismo deportivo lugareño. Durante 10 años estuvo en esta emisora pero luego continuó su derrotero en otras radios de la ciudad y fue relator en una importante emisora de Mar del Plata integrando un prestigioso equipo de periodistas de aquel medio. Tuvo siempre especial pasión por el básquetbol y en ese contexto también desarrolló experiencias como director técnico en clubes de la ciudad, como Centro Estrada. En su juventud también fue pionero en una actividad que luego cobraría especial auge, como era el correo privado con la distribución domiciliaria de paquetes y encomiendas. Su organización se llamó Servi Rap. Se puso de novio con María del Carmen Mansilla con quien se casó años más tarde y conformó un hogar típico de aquellas generaciones. María del Carmen también integró la plantilla de la emisora hasta su jubilación, cumpliendo tareas en el área comercial. Transcurrido el tiempo se dedicó a la actividad inmobiliaria que todavía conserva. Alejado ya de LU 24 constituyó un grupo de periodismo deportivo que se denominó Ovación con el cual se hicieron importantes coberturas para distintas emisoras de radio. En 1999, Eduardo Maschi conversó con Mabel Marconi y describió la inigualable experiencia de haber participado en la cobertura del mundial de 1978. En la foto se muestra cuando se trabajaba en la subsede de la ciudad de Mar del Plata. A su costado Oscar Alonso y Néstor Chalde.
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Profesora Stella Busso de Rolando
Fue una de las tantas integrantes de la prestigiosa plantilla de profesores del ex Colegio Nacional que enseñaron a varias generaciones de tresarroyenses. Los años transcurren y aquellos alumnos recuerdan y reconocen a aquellos profesores de altísimo nivel académico que ubicaron al viejo establecimiento educativo como uno de los mejores de todo el país. Fallecida hace tiempo, la señora Stella Busso, como tantos otros profesores, permanecen en la consideración agradecida de muchos que la conocieron como profesora y amiga. Su voz quedó registrada en una entrevista que Adriana Gaitán realizara en ocasión de una de las celebraciones del Día del Profesor.
Historias sobre rieles (11-05-2013)
El señor José María Peña transcurrió su vida entre el ferrocarril y el fútbol y fue hasta su muerte el ocupante de la vivienda de la estación local del Ferrocarril Roca. En un reportaje que le hiciera el señor Antonio Diez contó, con el humor que le era característico, su vida de ferroviario que se inició en 1947 cuando ingresó como peón cambista en la estación de Oriente. Su historia implica presencias en distintas estaciones de la región dependiente de la Superintendencia de Tandil del por entonces Ferrocarril Sud. Hace mención especial sobre su presencia en la estación de La Sortija donde cumpliendo sus funciones de encargado debió transcurrir su luna de miel. También puntualiza la importancia del ferrocarril en todos los lugares, pero especialmente allí donde la provisión de agua potable se hacía a través de vagones tanque pues el agua de la localidad es salitrosa. Peña se hizo cargo de la jefatura de la estación Tres Arroyos en 1976 y allí se desempeñó hasta su jubilación y posterior fallecimiento. Prestó servicios durante 47 años y se retiró en 1994 a los 66 años de edad. Es interesante escuchar su relato respecto a la importancia del ferrocarril en el transporte de las cosechas y también sus apreciaciones sobre el progresivo deterioro de esa actividad. Se recomienda escuchar en “Entrevistas” al señor Juan Carlos Gómez quien también tuvo una dilatada actuación ferroviaria pero en el área de redes.
Gío
Se llamaba Gelasio Toppano, pero todos le decían Gío, y fue un personaje íntimamente vinculado a la parroquia Nuestra Señora del Carmen durante muchos años. En el programa especial sobre Centro Estrada que puede escucharse en este sitio, se recordó que fue quien construyó la primera cancha de básquetbol. El recuerdo y los datos fueron aportados por la señora Nora Zeberio quien siendo niña tuvo una relación especial con aquel hombre. Toppano había llegado a la Argentina desde Italia huyendo de los horrores de la guerra. En Remedios de Escalada lo asiló el cura párroco reverendo Di Falco. En Buenos Aires tenía un hermano y dos sobrinos también vinculados con la iglesia católica. Cuando Rómulo Digiorno se hace cargo de la parroquia de Remedios de Escalada, se transforma en su ayudante y sus vidas no se bifurcarían jamás. En 1935 llegaron a Tres Arroyos. Digiorno para hacerse cargo de la parroquia local y lo acompañaban además de Gío, su hermano Godoy y a quien apodaban “Don Pepe”. El hermano de Digiorno era conocido por todos como “Godoy”, dicen que era porque tenía una gran admiración por algún artista de esa época con dicho apellido. Toppano se hizo cargo de la sacristía y vivió siempre en la Iglesia hasta el fallecimiento de Digiorno. Era su ayudante en todo y de confianza del párroco que luego alcanzó jerarquía superior. Relata Nora Zeberio: “era muy cariñoso y nos quería mucho a mi hermano Pedro y a mí. El era el encargado de hacer todas las compras y era quien manejaba el auto. De su mano conocí la fiambrería de Scotti, todo tipo de negocios, los diarios La Voz del Pueblo y La Hora, los colegios, la quinta de los curas donde se faenaban cerdos. Jugábamos a adivinar adonde íbamos y me llevaba y buscaba al colegio que estaba sólo a dos cuadras. Sus vicios eran fumar negros Particulares sin filtro y visitar todos los boliches. Conocí a todos. ¡¡¡Desde afuera, claro!!!. Yo lo esperaba en el auto.” El relato de Nora Zeberio es algo más amplio sobre todo manifestando un cariño especial y un muy buen recuerdo de aquellos tiempos. Lo cierto es que Gío fue un verdadero personaje que merece un espacio en el recuerdo.
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Un “plomo” apodado “Toto”
Fue uno de esos personajes que difícilmente puedan ser olvidados pues era aplicado en lo suyo, que fue todo lo relativo a la música. Se llamaba Mario pero su nombre de pila quedó en el ostracismo para ser conocido por el apodo de “Toto”. Su apellido, Di Doménico. Algunos lo escriben de corrido, es decir Didoménico. El padre había sido talabartero y tuvo media docena de hijos, cuatro varones y dos mujeres. Estas últimas fueron modistas y costureras muy apreciadas en la comunidad por la calidad de sus trabajos. Dos de los hermanos de Toto, tuvieron estrecha relación con los medios de comunicación. Carlos había trabajado en maestranza del diario La Hora donde comenzó a incursionar en cuestiones gráficas. Luego trabajaría como gráfico en La Voz del Pueblo. Roque Obdulio también estuvo en el diario local muchos años siendo productor publicitario. También fue refundador y Secretario General del Sindicato de Prensa. Hace muchos años dejó la ciudad para radicarse en Mar del Plata. Cada año, hasta su muerte, la celebración del Día de la Música en recordación de Santa Cecilia, la patrona de la actividad, lo que ocurre en setiembre, hacía que “Toto” se apareciera en las redacciones de los medios de comunicación para que se informara sobre encuentros de camaradería que él organizaba y propiciaba. Quizás su aspecto, movía a simpatía y ternura, aún cuando su insistencia para que se pasara la noticia que él llevaba podía llegar a molestar. Esa actividad anual no fue reemplazada luego de su desaparición, por lo menos no de la manera entusiasta en que él la proyectaba. “Toto” fue un “plomo”, denominación que se asigna a quienes colaboran con los músicos cargando, descargando y hasta instalando los respectivos instrumentos. Se lo recuerda colaborador de Los Llaneros y Alexander Band, entre otros conjuntos musicales En realidad es una figura muy particular de la historia pequeña de Tres Arroyos. Esos entusiastas que luego dejan un lugar vacío y merecen un recordatorio siquiera al paso. En la foto grupal tomada en el Club Colegiales se lo observa como maestro de ceremonias y detrás están Rampoldi, Amorosi, Traversa, López, A. Ficini, Delfante, Nicoleta, Zanini y Barsi. De la misma instantánea recortamos a “Toto”.
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El Rey del Engrudo
Escribe: Gerardo Ciarrocca
Así pasó al anecdotario local aquel tío abuelo, Juan Serrats, oriundo de Vilafán, Cataluña, España. Esto último, lo de España, sería muy discutible, pues no hay catalán que se precie, que no reniegue a esa pertenencia. Porque -lo dicen ellos y la historia en parte lo trata- son otra raza y tienen su "lengua", no un dialecto. Venido al país toda la familia antes de la primera guerra mundial, mi abuelo materno, José Taberner, que tenía la corresponsalía del diario capitalino La Nación, cede la misma a su cuñado (Juan Serrats). Esto es anterior a la venida a Tres Arroyos de aquellos dos "canillitas" porteños Mancuso y Davantés. que manejaron desde entonces la distribución de diarios y revistas. Juan Serrats fue lo que entonces se decía un "bon vivant", despreocupado, viviendo el presente con intensidad y luego...Dios diría. Cuando todavía las colectividades tenían fuerte presencia en la sociedad, a través de las entidades que constituían de socorros mutuos, etc., él era un eterno presente en aquel salón de naipes y en los bailes del Club Español, en los altos de aquel fantástico "Teatro Español", que fuera catalogado entre los dos o tres mejores, tanto arquitectónicamente como en su funcionalidad, dentro de la provincia y algo más. El vivía las madrugadas. Su reducto diurno era el "Bar Tortoni", para el cafecito y los partidos de billar, tertulias de amigos, como se estilaba entonces. Para encontrarse con sus coterráneos, aquel "don Paco" que tenía el kiosco, cigarrería y diarios en el hall del cine Tortoni. O con Vives, el peluquero; amigos todos por otra parte a nivel familiar. Todo el mundo lo conocía por "El Noy", el muchacho, por su orígen. Bonachón, dicharachero, dos elementos hacían saber anticipadamente de su presencia: su risa explosiva o la nube de humo de su eterno toscano. Otro elemento presente permanentemente en su vida, fue el fernet. Alto, de buen porte, de caminar muy erguido, la panza le jugaba en contra. Coloradote de cara, lampiño y de reluciente pelada, dudo que alguien pudiera decir que lo hubiera visto sin su "Avanti". Era alegre hasta en las malas, siempre animoso. Difícil de verlo enojado. Pero bravo -como buen catalán- cuando lo estaba. Aquello de "El Rey del Engrudo" como lo bautizaran, fue por su trabajo. Tenía lo que hoy llamaríamos agencia de publicidad. Patrón y empleado, cuando parte importante de la publicidad era directa -sobres dirigidos y entregados a domicilio en mano, reparto de volantes, no solo los de remates. Era un gran caminador. Y la parte de afiches -grandes- en las paredes de casas y corralones. Este último renglón fue muy importante y muy utilizado, en forma permanente por las compañías de cigarrillos para sus distintas marcas. Yo, personalmente, recuerdo cuando un verano se aparece en el Balneario Claromecó -sería el año 43-44- con una enorme caja debajo del brazo, caminando por la arena con zapatos de vestir y a la hora del baño, entregando unas botellitas diminutas -muestras gratis- de un bronceador de marca muy conocida de la época. Gran jugador de billar, su anécdota al respecto era de cuando le ganó a "Carrerita". Por supuesto, cuando aquel recién iniciaba su trayectoria, que lo llevó a ser el gran campeón de Billar a tres Bandas. Su último reducto para jugar al billar, fue el "Centro Estrada", donde solía hacerlo con monseñor Digiorno. Como corresponde a todo "personaje", de esos que cada ciudad tiene alguno, murió pobre y olvidado.
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