RETRATOS Y POSTALES

“Adiós bella postal que en breve vas a partir. Lleva mi tierno cariño a quien te va a recibir”.

Estos mensajes eran frecuentes en la relación epistolar del siglo 19 y buena parte del siglo 20 cuando el correo era el portador de buenas y malas noticias y el cartero era esperado con creciente ansiedad en no pocas ocasiones.

Lo cierto es que las fotos se convertían en tarjetas postales etiquetadas en inglés como “post card”.

Los retratos de personas, individuales o en grupos, eran prolijamente preparados. Como no existía la fotografía color, a veces se las pintaba con sutiles retoques.

Se tomaba muy en cuenta el ambiente, lejos de lo que luego se denominarían “instantáneas”, a medida que las cámaras fotográficas se iban perfeccionando, eran más ligeras y con avances técnicos crecientes.

Esos retratos constituyen testimonios invaluables de la historia, poniendo en evidencia los usos y costumbres de aquellos tiempos.

Generalmente las tomas estaban precedidas de detalles como las poses, o el acompañamiento de muebles u otros elementos de la casa o habitación, como cortinados por ejemplo.

En algunos casos hasta se colocaban flores en el piso para dar un carácter más artístico.

En uno de los avisos de un estudio fotográfico se dice que hacen tomas “aunque llueva” lo que alude a la disponibilidad de un estudio con luz artificial para las tomas.

Lo cierto es que también los fotógrafos han dejado testimonio de historia como lo muestra la siguiente galería que ofrecemos.

En algún caso se ha dejado al pié de los retratos la mención de quienes fueron los fotógrafos que trabajaron en la ocasión.