Talento y memoria

No recuerdo bien cómo lo conocí. Lo que sí recuerdo que en aquellos años era un tímido jovencito, muy humilde que vivía con su familia a poca distancia detrás de la Iglesia Nuestra Señora de Luján.

Por entonces estudiaba en la escuela de dibujo de Dany Duel y ya asomaba como un talento de la caricatura.

Se trataba de José Luis Peralta y comenzó un contacto para que dibujara para un periódico que por entonces buscaba insertarse, modestamente, en el mercado local. Yo dirigía esa utópica iniciativa que lograría supervivir durante bastante tiempo con éxito editorial y magros resultados económicos.

Allí se iniciaría la proyección de este jovencito que al principio firmaba sus trabajos como “Joe Peralta” pero que luego adquiriría el seudónimo con el cual se proyectaría: “Pomo”.

Obsérvese en la galería de imágenes de algunos de los trabajos de aquella primera etapa que ofrecemos aquí, un dibujo de Humberto Volando, que puede ser considerada la primera caricatura que este joven publicó.

Lo cierto es que su participación en estas publicaciones alternativas fue bastante intensa y sirvió para consolidar su talento natural, percibiendo modestos emolumentos por su trabajo acordes con las posibilidades nuestras.

En una etapa posterior logró insertarse en el diario local La Voz del Pueblo y allí sus trabajos lograron una consideración más amplia. En una referencia que haría afirmaba que sus ilustraciones y caricaturas “buscan tener una opinión propia, en un intercambio con la noticia y la nota editorial que enriquece la producción periodística”.

Su reconocido talento le permitió también la producción de trabajos específicamente encargados, abriendo un campo independiente de trabajo.

El trabajo en casa y estrictamente manual se trasladó a un espacio en la galería Colón y la incorporación de las herramientas de la computación para ir logrando mayor perfección en los trabajos.

Formaría su familia y se trasladaría a vivir a Mar del Plata pero su trabajo continuó con trabajos callejeros y participación en editoriales periodísticas, manteniendo incluso su contacto con La Voz del Pueblo.

Dijera el diario que “sus dibujos pueden invitar a pensar y reflexionar, generar una sonrisa, también provocar admiración o sorpresa permitiendo tomar contacto con la creatividad”.

Creí importante incluir en “esto es Historia” un recuerdo especial de alguien especialmente talentoso que descubrió su arte desde muy chico, dibujando en su casa. Pero también poner en evidencia que sería saludable que el propio protagonista no olvidara sus inicios y las posibilidades que le brindó una modestísima publicación.